• La relación entre los feriantes y sus clientes se manifiesta en el momento en que pesan los productos, guardados en bolsas que en menos de un año y medio ya no podrán ser utilizadas por ley
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Foto: Rodrigo Solis
Si bien hay feriantes que señalan que esto incomodará a los clientes, es voz general que es necesario cambiar de mentalidad y privilegiar el cuidado al medio ambiente

Fue noticia nacional. El viernes 3 de agosto del año pasado se publicó en el Diario Oficial la ley que prohíbe la entrega de bolsas plásticas en el comercio en Chile.

En forma paulatina, comenzó el cambio de hábito en las grandes tiendas y en el retail, que durante un período de seis meses hicieron entrega de sólo dos bolsas por compra, hasta eliminarla completamente, situación que ya está implementada.

Otra realidad son las ferias libres y los almacenes de barrio, porque tienen un plazo de dos años, desde la publicación de la ley, para dejar de usar las bolsas plásticas.

En ese contexto, cabe destacar que esta política es pionera en América Latina, y más allá de las observaciones, también es un tema que se empieza a conversar en las tradicionales ferias, donde la entrega de bolsas plásticas son la constante, y son miles las que pueden ser dispensadas en cada jornada.

¿Será una merma?

Estos tópicos también se viven mientras las personas compran sus tomates, choclos, papas, naranjas o duraznos.  Y contrario a lo que podría pensarse, las personas están bien informadas de esta noticia, pues saben que influirá en la manera en que la gente se enfrenta a esta tradición y pensar en otras alternativas.

Diario El Día fue hasta la feria del sector de Las Compañías, donde preferentemente se ubican los vendedores de frutas, verduras y pescado. Y ellos constantemente tienen que lidiar con este problema de carácter práctico.

Esteban “filetea” y vende pescado, y aunque por muchos años usó el papel de diario como estrategia para hacer entrega de este recurso del mar tan apetecido por las dueñas de casa.

Y ante la inminente prohibición definitiva de la entrega de las bolsas plásticas, aseguró que una alternativa es poder dispensar bolsas reutilizables y biodegradables. “Creo que igual se debe terminar con las plásticas de una vez por todas, aunque a mí me complique, y hay que adaptarse a las nuevas condiciones. Hay que buscar opciones que sean positivas para los clientes, porque me parece que serán ellos y ellas los que pueden llegar a complicarse”, subrayó.

"El no contar con bolsas plásticas podría generar molestias y bajas en las ventas. Hay que pensar en alternativas”. Eduardo Villarroel, feriante

Marcela se dedica a vender frutas y verduras desde hace muchos años , y si bien destaca que este negocio siempre será rentable, el uso de las bolsas plásticas sugiere un nivel importante de responsabilidad por parte de los clientes. “Creo que en vez de esperar, lo ideal sería retirar en forma inmediata todas las bolsas, para ir creando conciencia de parte de los clientes. Hay gente que pide bolsa para todo, incluso para llevarse una cebolla, por eso deben comenzar a acostumbrarse a traer las suyas. De  esa forma, se acaba el problema y todos comenzamos a hacernos responsables”, subrayó.

Eduardo Villarroel es otro de los feriantes que desde hace muchos años se dedica a esas labores, y cree que será complicado trabajar sin bolsas. “Aún queda tiempo para poder usarlas, pero de todas formas me parece que ocasionará molestias entre las personas. Creo que incluso podría influir en una baja en las ventas, pensando en la comodidad que sugiere el contar con bolsas”, advirtió con preocupación.

Sin embargo, cree que lo primero es la mesura e ir pensando en las alternativas para suplir la bolsa de plástico. “Una buena posibilidad sería contar con bolsas de papel”, subrayó.

 

"Creo que ya no deberían existir las bolsas y punto, en forma tajante, pero una las acepta para botar la basura”. Mireya Rojas, clienta

La voz del cliente

Mireya Rojas es cliente habitual de la Feria de Las Compañías, aunque también visita otros recintos. Aunque sabe que las bolsas plásticas a disposición de los clientes son una facilidad, la problemática también obliga a hacer un análisis con un sentido de responsabilidad. “Yo vengo a la feria e igual recibo la bolsa. Eso está mal. Creo que ya no deberían existir las bolsas y punto, en forma tajante. Las personas también nos acostumbramos a aceptarlas para botar la basura, pero esa es la mentalidad  que debe cambiar, y debemos adaptarnos a la antigua bolsa de género, todo por bien del medioambiente”, subrayó.

Ivonne Martínez es otra de las usuarias que habitualmente visita la feria del sector de Las Compañías.  Y tampoco se hace problemas ante la posibilidad de que las bolsas que se entregan en las ferias desaparezcan en forma permanente. “Antiguamente una tenía su bolsa para las papas, otra para el pan o para los tomates. De todas maneras, considero que una opción como esta es una buena forma de cuidar el medioambiente, y si el mar está sufriendo con todos los efectos de estas bolsas, hay que terminar con ellas. Más vale acostumbrarse a andar siempre que uno sale con bolsas de género o biodegradables”, concluyó. 

 

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