• Amigos y familiares llegaron al velorio para darle el último adiós a Sebastián, quien ayer fue repatriado desde Santiago.
Crédito fotografía: 
Andrea Cantillanes
El carabinero falleció en febrero del año 2008 en un accidente aéreo, luego que una avioneta de instrucción se desplomara en Peñalolén, Santiago. En total, once personas murieron.

El accidente sucedió cerca de las 10:00 horas, hace ya nueve años. Una avioneta Cessna Centurion 210 se estrelló en un recinto deportivo de la comuna de Peñalolén, donde cerca de 30 personas realizaban un taller de gimnasia. La nave había despegado hacía pocos minutos desde el Aeródromo Tobalaba en un vuelo de instrucción.

En el lugar fallecieron cinco personas que se encontraban realizando actividades recreativas en el lugar, así como el capitán de Carabineros Luciano Castro Adasme (35), cuatro estudiantes en práctica de mecánica de aviones en liceos politécnicos de la capital y el teniente Sebastián Rodríguez Torres (23), porteño repatriado ayer por sus padres desde el Mausoleo de Carabineros.

LA PROMESA ERA VOLVER

Una travesía que duró nueve años y que se debió al juramento de la familia, pues sólo regresarían al puerto de Coquimbo una vez que su padre, Rubén, hiciera los trámites de jubilación. Y se apuraron para que ello ocurriera luego. De esta manera, ayer a eso de las 19.00 horas y escoltado por Carabineros desde la misma capital, el cuerpo del teniente de Sebastián Rodríguez Torres, fallecido el 27 de febrero del año 2008, regresaba a su puerto, a su zona.

“Cuando pololeábamos con mi señora y nos fuimos a Santiago, un día de vacaciones en Coquimbo hicimos el compromiso de que cuando me jubilara nos vendríamos a la zona. Y como sucedió lo inesperado, hoy estamos de regreso con Sebastián. Volver a vivir este momento es doblemente doloroso.  Fue algo muy fuerte, de ir contra las leyes de la naturaleza, pues él tenía que haberme enterrado, no yo a él. Este dolor que sentimos no se lo deseo a nadie”, cuenta Rubén, que pese a todo está más tranquilo porque tendrán a Sebastián en el puerto, el lugar que tanto amaba.

Es que pese a vivir toda su infancia en Santiago y haber nacido en La Serena -por un tema netamente de papeleos-, su vida era Coquimbo. Y Coquimbo Unido, su club. Es más. Estando embarazada, vinieron a Coquimbo para que Sebastián naciera acá. “Vinimos a darle un hijo a la zona y luego regresamos a Santiago”, sostiene Rubén.

NO QUISO CREERLO

Aquel fatídico día todavía lo tiene su memoria. Se encontraba en su trabajo cuando se enteró de la peor noticia de su vida.

“Me encontraba en el laboratorio donde trabajaba, mientras que mi señora estaba en Coquimbo y preparando el almuerzo cuando vio las noticias y supo del accidente. ¿Sabe? El instinto de madre le dijo que era él. Yo era el único que sabía que ese día volaba y cuando miré la hora y me enteré del accidente, me imaginé lo peor. Pero tenía la esperanza de que no fuera mi hijo, aunque fuera mínima. Sin embargo, con los minutos me avisan y confirman que era Sebastián el del accidente”, relata Rubén.

Los padres del teniente de Carabineros Sebastián Rodríguez, Rubén y Brisi,
despidiendo por última vez a su hijo en la capilla de la Iglesia San Francisco de Coquimbo.

 

UNA CALLE CON SU NOMBRE

La voz de Brisi Torres, su madre, es pausada, como si estuviera evaluando todo el tiempo qué ha pasado desde que perdiera a Sebastián, su único hijo hombre. Porque han pasado nueve años “en un abrir y cerrar de ojos, pero ya estamos acá”, cuenta mientras recibe el abrazo de familiares y amigos.

En la Iglesia San Pedro están velando al teniente Rodríguez y hoy, a eso de las 11:00 horas, se oficiará una misa y luego sus restos serán trasladados hasta el mausoleo familiar del Cementerio Municipal. Para su madre son sentimientos encontrados, “pues nos fuimos a los 24 años con mi marido y regresamos a los 63. Llegamos solos a Santiago y ahora nos trajimos a un hijo en estas condiciones, pero feliz de que por fin pueda estar en el puerto, porque lo único que quería era estar en esta zona”, recalca, serena. 

Era tanto el aprecio que le tenían a Sebastián, que al tiempo de haber ocurrido el siniestro sus vecinos en Santiago, en la comuna de Macul, hicieron las gestiones municipales y la calle donde pasó su juventud pasó a llamarse “Pasaje Teniente Sebastián Rodríguez Torres”.

 

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