• Felipe Aguilera, amante de los caballos, es recordado por su familia.
Crédito fotografía: 
Cedida
A cinco años exactos del terremoto que azotó la región, la señora Herminda Tapia recuerda a su hijo Felipe Aguilera Tapia, víctima fatal en la comuna de Monte Patria, tras desprenderse una roca y caer sobre el vehículo en el que se movilizaba.

Por Rodolfo Pizarro – El Ovallino

El 16 de septiembre del año 2015 será una fecha difícil de olvidar para la familia Aguilera Tapia. A cinco años del fatídico terremoto que sacudió la región de Coquimbo, Felipe Aguilera Tapia perdió la vida tras la caída de un rodado al vehículo en el que se transportaba, en el sector de El Campanario, en la comuna de Monte Patria.

A cinco años del fatídico hecho, su madre Herminda Tapia recuerda a su hijo como si lo hubiera abrazado ayer. Chispeante, lleno de vida, amante de los caballos, es el recuerdo que mantiene su familia con el paso de los años.

“El amor de un padre a un hijo no se puede comprar”, dice la canción que bien refleja la madre, cariño que dos veces al mes se lo demuestra en el cementerio, camposanto donde descansan los restos de Felipe, quien falleciera a los 19 años.

“A Felipe le gustaba andar a caballo, le gustaba payar, bailar cueca, le gustaban muchas cosas a mi hijo, era un niño amante de sus animales, muy querido por la gente, en su colegio”, cuenta Herminda, quien evidentemente recordó la imagen viva de su hija, al punto del sollozo.

Tal era el amor de Felipe por los animales, que su casa, ubicada en el sector alto de Pedregal de Rapel, la llenó de mascotas. Es el caso de “capitán”, un perro que recogió desde la calle. “La pasión de él eran los animales, no le gustaba que mataran animales, trajo varios perros a la casa, uno de ellos es ‘el capitán’, él lo recogió desde pequeñito, lo habían dejado botado en el río y lo trajo para la casa”, explicó Sebastián Tapia, uno de sus hermanos, en una entrevista concedida a El Ovallino en noviembre del 2015.

Felipe era el menor de seis hermanos de la familia Aguilera Tapia. Ellos residen actualmente en la localidad de Pedregal de Rapel y desde ese lugar su madre Herminda aún lo recuerda. Es más, el almacén y bazar que lograron levantar a pulso en su casa lleva el nombre de “El huaso Felipe”, en honor a su hijo.

El día

Aquel miércoles 16 de septiembre parecía un día normal para la familia Aguilera Tapia. Como de costumbre, Felipe se levantó temprano para ir a clases.

“Como a las 11 de la mañana de ese día me llamó Felipe y me dijo que iba a ir con su amigo a buscar unos animales a Campanario, y que no sabía la hora que bajaba”, indicó su mamá. Mientras que Sebastián detalló que “ese día andaba con un amigo, quien tenía una familiar en Campanario, iban en busca de cabritos, para traer como encomienda”.

Fue así como el reloj marcó las 19.54 horas y vino el terremoto. Felipe y José Miguel, su amigo, se desplazaban rumbo a casa, específicamente por la ladera del cerro en las cercanías de la mina Sapolio.

La magnitud del sismo provocó desprendimientos de rocas, una de ellas cayó justo encima de la camioneta que conducía Felipe, provocando su muerte de forma instantánea. Mientras que el acompañante terminó inconsciente, pero después de algunos minutos logró salir del vehículo para pedir auxilio.

Apoyo del baile chino

La familia de Felipe dice que durante un año, funcionarios del consultorio más próximo a su casa prestó ayuda a los integrantes de la familia, para poder sobrellevar de mejor manera la pérdida. Hoy, a cinco años del deceso, es nulo el apoyo prestado para esta familia en la que vio cómo el menor de sus integrantes perdió la vida de la manera más triste.

Sin embargo, el baile chino de Rapel siguió a la familia desde muy cerca.

“Los niños de los bailes chinos nos apoyaron harto, porque nos dijeron que siguiéramos con ellos, nos venían a ver, y nos entregaban palabras de apoyo y aliento. Los dos integrábamos el baile chino de Rapel y Felipe integró el baile desde cuando tenía unos 12 años”, recuerda Herminda.

Hoy 16 de septiembre, a cinco años del lamentable terremoto que azotó a la zona, Herminda y su familia visitará el lugar donde su hijo menor perdió la vida, lo recordará con su carisma de siempre para no olvidarlo.

“A mi hijo toda la vida lo voy a recordar”, cerró.

 

Suscríbete a El Día y recibe a diario la información más importante

* campos requeridos

 

 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Diario El Día