• La señora Rosa Pastén y su marido viven en Antofagasta y adquirieron la vivienda en conflicto mediante crédito en el banco
Crédito fotografía: 
Andrea Cantillanes
Tras tener dos malas experiencias con arrendatarios, están dispuestos a vender la casa. Desde las empresas de servicios indicaron que van a evaluar la situación.

Una verdadera angustia es la que siente un matrimonio de la tercera edad que desde hace meses intenta ‘rescatar’ la vivienda que arrendaron a un hombre junto a su familia en febrero de 2018, al no recibir el dinero pactado en el contrato notariado y enterarse que la deuda acumulada en servicios como luz y agua supera los 600 mil pesos.

La casa, marcada con el número 29-22, está ubicada en calle Millaray con intersección de calle El Toqui, en el sector Compañía Alta de La Serena y fue adquirida por la pareja mediante crédito hipotecario, así que todos los meses se debe pagar el dividendo al banco.

Hasta la sede del Diario El Día llegó la señora Rosa Pastén para compartir su historia, pues tanto ella como su esposo no saben qué otra cosa hacer.  La semana pasada viajaron desde Antofagasta,  -región en la que viven-, para poder zanjar en definitiva el asunto del inmueble, pues ya son muchos los dolores de cabeza producto de la negativa  del hombre a irse.

Señaló que tras conversar con el arrendatario a las afueras de la casa, -ya que no los dejó entrar-, e insistirle en la entrega al no renovar contrato, el esposo de la mujer tuvo que regresar a la Segunda Región por compromisos laborales, mientras que ella se quedó para adelantar todos los trámites que le permitan en definitiva recuperar el bien inmueble, que está a nombre de su marido.

Desde temprano comenzaron los problemas

“La vivienda se le arrendó al señor el 7 de febrero de 2018  bajo contrato notarial que era solo por seis meses. En abril comenzó a pagar en pocas cantidades, de 60 o 90 mil pesos, cuando el arriendo estipulado fue de 200 mil. Entonces el 5 de julio le mandé una carta certificada a través del correo en la que avisaba que estaba dando término al contrato y le daba su mes de aviso para que buscara otro lugar”, rememora.

Rosa detalla que para arrendar la vivienda el hombre consignó un contrato de trabajo de nueve años como ´técnico en terreno´ en una empresa en Santiago, pero por cuestiones familiares quisieron trasladarse a La Serena.

Primero le dijo que eran cuatro personas, - él, su señora y dos hijos-, pero en realidad tiene dos hijos más, y en total son seis viviendo en la casa, según cuenta la mujer.

“En agosto lo llamé y le consulté sobre la búsqueda de otro hogar, pero me dijo que no había encontrado y que iba a hacer uso del mes de garantía como parte de pago del arriendo, siendo que ya llevaba cuotas atrasadas y que ese dinero no se ocupa para eso, pero insistió y me cortó”, relata.

Desde ese momento, los intentos de comunicarse con el hombre o su pareja resultaron infructuosos. “Nos cortaba o tomaba la llamada pero no hablaban”.

Ante la situación, el marido de la señora Rosa viajó en el mes de octubre a hablar personalmente con el arrendatario, quien aseguró que tenía una casa vista, que se iban a ir y apenas se cambiara de casa les iba a avisar para que buscaran las llaves, pero hasta el día de hoy, no ha cumplido.

Millonaria deuda

Desde el mes de julio el arrendatario de la vivienda no paga el monto acordado. Sacando cuentas, debe al matrimonio casi 2 millones de pesos.

Sin embargo, la historia no culmina ahí. Rosa se lamenta porque también se está acumulando la deuda en la empresa de luz, con facturas por el orden de los 378 mil pesos, y en la del agua, a la cual debe 224 mil pesos.

“Me acerqué a estas compañías y les expliqué el caso para pedirles ayuda. En las dos partes dijeron que los servicios habían sido cortados unas cinco veces, pero en los recibos nuevos sigue saliendo consumo, lo que quiere decir que de alguna manera los reponen”, agrega.

Desde las empresas solicitaron a la señora Rosa ciertos documentos para buscar una solución y entre las opciones se baraja la posibilidad de cortar el suministro desde la calle, pero el proceso tarda unos diez días.

“Es la única forma que se puedan ir. La semana pasada fuimos a hablar con él de buenas palabras, nunca nos abrió la reja, pero queríamos saber qué pasaba con la casa, por qué nos debe tanta plata en arriendo y también le reclamamos por la cuenta de servicios. Nos dijo que él estaba al tanto de lo que debía, que iba a pagar de a poco, pero lo que necesitamos es que nos entregue la casa porque no tenemos cómo saber si va a cumplir o no”, destaca.

Finalmente, el hombre avisó que va a esperar el juicio para irse, por lo que los dueños le advirtieron que contrataron un abogado para obtener una orden judicial y poder sacarlo. 6101i

Quieren vender la casa

La mujer asegura que tras tener dos malas experiencias con arrendatarios, están dispuestos a vender la casa.

“La arrendataria anterior nos quedó debiendo 1,2 millones de pesos y cada vez que la llamo me dice que se va a poner al día, pero todos los meses es la misma excusa y no pasa nada. El primer arrendatario fue el único honesto, con él no tuvimos problemas porque siempre pagó al día sus recibos, pero ahora no vamos a estar pagando el dividendo de una casa para que viva una familia que ni conocemos de gratis”, sostiene.

 

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