• Manuel Donoso visitó las dependencias de diario El Día y reveló detalles de lo que sucedía en la Arquidiócesis en los momentos más complejos.
  • Cuando fue arzobispo de La Serena, Manuel Donoso precisa que llevó a la justicia los casos de abuso sexual que conoció.
  • Admite que conoció casos de víctimas de Cox, posterior a cuando fue enviado al extranjero, pero éstas sólo acudieron a él para desahogarse y no pretendían hacer denuncias.
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Juan Carlos Pizarro A.
La exautoridad eclesiástica que asumió el mando de la Arquidiócesis cuando Francisco José Cox fue enviado al retiro tras las acusaciones de abuso a menores en 1997, revela que en la década del ’80 y ’90 vio llegar a religiosos “con problemas” que eran conocidos incluso por la Santa Sede. Donoso llevó a la justicia eclesiástica y ordinaria a los sacerdotes Nibaldo Escalante y René Peña respectivamente, quienes fueron condenados por abusos. Pero en el caso de Cox, asegura que las víctimas de las que tuvo conocimiento en su minuto -cuando éste ya se había marchado al extranjero- no quisieron perseverar ante la justicia.

“Los tiempos no están para quedarse callados”, es la frase que pronuncia Manuel Donoso, antes de comenzar la entrevista. El exarzobispo de La Serena ha visto con pesar la actual crisis que vive la Iglesia Católica y se conmueve con los acontecimientos que tuvieron lugar en la región antes de que él fuera la máxima autoridad eclesiástica, en la década del ’80 y ’90 fundamentalmente bajo el mandato de Francisco José Cox (1990-1997), acusado de abusos sexuales reiterados a menores y enviado a retiro en Alemania luego que el propio clero comenzara a investigarlo.

Hace algunas semanas se conocieron los primeros testimonios de las víctimas, uno de ellos, Hernán Godoy (45) quien hoy, en conjunto con la recientemente conformada Agrupación de Laicos Juan XXIII, ha iniciado una arremetida legal en contra de Cox, y de hecho, el caso ya se investiga en el Ministerio Público, algo que Manuel Donoso valora y se muestra expectante frente a lo que pueda pasar en la Arquidiócesis donde continúa siendo obispo emérito.

-¿Cómo ha tomado lo que está pasando en La Serena, ahora ya con el testimonio de una víctima de monseñor Cox, Hernán Godoy?

“Yo encuentro bien valiente este relato. Conversé con él cuando me fue a ver al Arzobispado y tenía 13 años, pero era otro momento. Ahí contaba lo que había visto como un testigo. Ahora lo veo tranquilo, sin rencores. De que le duele lo que pasó, le duele, pero me parece muy bien que esté sin ninguna agresividad y dando una buena señal diciendo las cosas ‘al pan, pan, y al vino, vino’”.

-Pero Godoy no sería la única víctima. Desde la Agrupación de Laicos Juan XXIII que se formó para hacer justicia con las personas abusadas señalaron que ellos han tenido conocimiento de 10 personas que pasaron por esta situación, y no sólo con monseñor Cox, sino con otros religiosos…

“Yo tuve conocimiento de algunas cosas, e hice las acciones. De un caso salió un sacerdote suspendido y otro que fue juzgado civilmente. Yo denuncié lo que supe en su momento porque creo que es lo que se tiene que hacer. Un sacerdote se compromete a hacer ciertas cosas y a ser un ministro, y si alguna vez no puede cumplir se tiene que ir. En mi época se fueron varios”.

-Usted habla de dos casos, ¿cuáles son?

“Uno de ellos fue el caso del sacerdote Nibaldo Escalante, de Andacollo, que fue traído a la zona por don Bernandino Piñera. Yo lo llevé al Tribunal Eclesiástico Nacional, ahí yo perdí el caso por dos votos contra uno, pero después lo presenté a la Santa Sede y ellos por tres a cero aprobaron esto y lo condenaron quedando suspendido para siempre del ejercicio del sacerdocio. Por lo demás, este sacerdote tenía antecedentes desde antes de llegar acá”.

-Y si tenía antecedentes, ¿por qué lo traen?, ¿Era común que esto pasara en esos años?

“La verdad que no. Yo no sé cómo don Bernardino lo admitió. Yo llegué como 15 años después que Bernardino y le pregunté esto, pero nunca le gustó hablar del tema. Hubo otros sacerdotes también que fueron admitidos en su tiempo, sacerdotes con problemas”.

-¿Usted cree que él (Bernardino Piñera) desconocía estas situaciones, o simplemente las dejó pasar?

“Mire, no sé. Cuando yo llegué aquí la persona que más me acogió fue don Bernardino y no me atrevería a pronunciarme sobre si sabía o no, pero yo no hubiese traído a sacerdotes teniendo el conocimiento de lo que habían hecho en otros lados”.

-¿A qué atribuye el haber perdido el caso de Nibaldo Escalante aquí en Chile, pero que después en el Vaticano le hayan dado la razón?, ¿Tiene que ver con que aquí ya había redes de protección?

“No, no, no. Lo que pasa es que los tribunales siempre están expuestos a una cierta apreciación sobre si las pruebas que se presentan son suficientes o no. En este caso, cuando yo perdí en Chile, tenía conciencia de que había que perseverar en otra instancia porque me constaban los abusos que se cometieron, y busqué a otra persona que se hiciera cargo de esta denuncia para llevarla a Roma. En esa segunda vez probablemente fuimos más contundentes y logramos la sanción”.

-¿Y cuál fue el segundo caso al que se refiere? El de Escalante es uno, ¿y el otro?

“El otro fue el que denunciamos a la justicia civil, el del padre ya fallecido René Peña que al ir a darle la comunión a un enfermo Aquí la Corte de Apelaciones también lo dejó libre cuando hizo la apelación. Después pasó a la Corte Suprema, y se dictaminó lo contrario, lo declararon culpable y le dieron una pena de cuatro meses, una pena remitida, pero fue condenado. Entonces ahí uno ve que los tribunales civiles también cambian de punto de vista”.

-En el tema específico de Cox, ¿por qué no lo llevó a la justicia en su minuto como estos casos que menciona?

“Bueno, en su momento el mismo Hernán Godoy dice que a él no se le habría ocurrido. Y con niños de trece años, qué hace uno. Tal vez las familias no lo sabían todavía, entonces era difícil meterse en esto, porque qué hace usted cuando la familia no sabe. ¿Va a traer el tremendo escándalo? A lo que me refiero es que es muy complicado”.

-A usted le llegaron denuncias de Cox antes de que el tema explotara en los medios en el 2002?

“Mire, a mí me llegaron testimonios de jóvenes que han aparecido ahora, por lo menos dos hablaron conmigo”.

-Y cuándo los recibió, ¿con qué disposición iban?, ¿querían denunciar?

“No, ellos venían sólo a contarme, a desahogarse. Este mismo joven (Hernán Godoy) reconoce que yo lo ayudé porque él necesitaba contar”.  

-¿En ningún minuto evaluó llevar estos casos usted mismo a la justicia como lo hizo con los otros sacerdotes?

“Mire, el punto es el siguiente, en el caso de Cox, la Santa Sede conocía estas cosas, hay que decir la verdad en todo. Él estuvo 12 años en La Serena, porque en Roma donde estuvo antes también pasaron cosas. Entonces se formó esta cosa difícil. Ahora esta generación ha despertado más, pero en ese momento el abuso de menores era muy complicado porque, ¿cómo tratas a estos menores que venían a contar una cosa privada de ellos?”.

-¿Pero usted no los asesoró tampoco diciéndoles que fueran al tribunal, etc…?

“Es que aquí hay un punto que es muy delicado, yo les podía decir que fueran a un tribunal pero sus familias tenían que saberlo y estar de acuerdo”.

-¿Entonces usted sí les dijo que fuesen a la justicia?

“Bueno, los casos que yo vi, el mismo Hernán, me dijeron que venían más bien a que yo los oyera, que los entendiera. A mí desde luego que me hubiese gustado seguir. Los casos que a mí me llegaron, yo consulté jueces, y me dijeron que era difícil. Entonces, yo quiero que la gente entienda que en ese momento había casos en que a un obispo no lo quedaba hacer otra opción que hacer las cosas por la iglesia bajo el secreto del Vaticano”.

-En su minuto usted dijo a la prensa local que había advertido el comportamiento “extraño” o “demasiado cariñoso” con los menores. ¿Pensó que podía llegar a cometer los abusos que se conocieron después?

“Bueno, es decir, yo fui advertido. Viví cinco meses en el Arzobispado cuando él era obispo coadjutor y yo obispo auxiliar”.

-Es decir, ¿usted sabía de los antecedentes de Cox, antes?

“Por lo que me dijeron sí, lógico”.

-Y aun así fue nombrado Arzobispo…

“O sea, yo digo que aquí había mucha gente que lo sabía. Mucha gente de iglesia conocedora de los antecedentes, que no dijo nada. Mire, son muy enredadas estas cosas”.

-¿Qué visión tiene ahora de estas personas que derechamente encubrieron a Cox?

“Mire, la palabra ‘encubridor’ ahora es más clara, en ese tiempo no era tan clara. A mí me tocó hacer estas diligencias difíciles con los jueces, y la palabra no se utilizaba como ahora, porque ahora no se deja pasar y no se puede dejar pasar. Ningún sacerdote puede dejar pasar nada”.

-¿Qué futuro le ve a la Nueva Organización de Laicos que se instaló acá en La Serena? Ya que forma parte de una red de comunidades laicas a lo largo del país que ha tenido bastante peso

“Mire, yo no los conozco, pero creo que esto puede propiciar que se escuche mucho a las personas, que muchas veces son reticentes a hablar de lo que les pasó”.

-¿Cree que es viable la extradición de Cox para juzgarlo en Chile, como lo han solicitado ellos?

“Desde el punto de vista jurídico, la Ministra de la Ley Civil que le hizo el caso a Karadima, entrevistó a todo el mundo y después dijo que esta cosa estaba prescrita y quedó sin pena. Entonces, yo creo que en estas cosas hay que investigar, efectivamente, pero traerlo yo no sé si es posible penalmente”. 4601iR

LOS 10 NUEVOS CASOS

-¿Piensa que finalmente vamos a conocer esos 10 supuestos casos de abusos que hay en La Serena, o creo que no es tal?

“Mire, durante el tiempo que yo estuve, todo lo que yo supe se conoció. Probablemente en estos cuatro años pudo haber habido algunos casos que de los que yo no supe y ahora se supieron, pero no tengo conocimiento”.

-¿Sentiría una responsabilidad de haber ocurrido abusos en el tiempo en el que usted fue Arzobispo y no haberse enterado?

“Bueno, esa responsabilidad de haber podido haber hecho más siempre estás presente. Pero acá hay que guiarse por otra cosa, que es la ley”.

 

 

 

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