• Vista de daños en un barrio de Puerto Rico tras el paso del huracán Irma
Crédito fotografía: 
EFE
Se trata del ovallino José Miguel Araya, quien integra la policía de Puerto Ric y ha desarrollado una intensa labor de apoyo y ayuda a los habitantes de Cayey, donde la tormenta ha arreciado con fuerza.

Un periodista de radio Amancay de la Región de Copiapó nos alertó de cómo un ciudadano ovallino estaba enfrentando literalmente en el ojo del huracán los estragos de los tornados que afectan a Puerto Rico. Se trata del chileno José Miguel Araya Rivera que hace 20 años vive en la ciudad de Cayey. Hoy  se desempeña como integrante de la Policía del país centro americano y estaba de vacaciones. 

Sin embargo, debió interrumpirlas para acuartelarse y comenzar a ayudar a los habitantes de su ciudad y trabajar en el cuartel policial que se ubica en la capital de Puerto Rico. 

En entrevista con El Día, a través del sistema de WhatsApp explicó la manera que ha enfrentado los últimos días. Confesó que simplemente han sido aterradores. Si bien sostiene que la ciudad donde habita, el daño del huracán José y últimamente Irma afectó sólo en un 20 a 30 % en el resto de las islas, las consecuencias han sido destructoras.

Recordó que en Chile vivió los terremotos de 1985 y sobre todo el de 1997 y que tuvo como epicentro la provincia de Limarí y las ciudades de Ovalle y Punitaqui.

“Sé lo que es destrucción, el caos y lo que es un Estado de Emergencia como tal, pero en los 20 años que llevó acá (Puerto Rico) no había vivido algo así, de esta magnitud porque habían pasado huracanes y tormentas pequeñas, pero esta fue de otro nivel”. 

No ocultó que en medio de los efectos destructivos de los huracanes, por primera vez enfrentó el temor, “miedo, terror, porque nosotros salimos en medio de la tormenta y el huracán hacia nuestras casas. De hecho tuve un accidente luego de reventar el parabrisas de mi auto que me afectó uno de mis ojos. Impacté un árbol de los que habían caído en la autopista y por la lluvia y el viento no lo vi”. 

Explica que el mayor daño que tuvo la zona en la que reside el día de la tormenta (6 de septiembre) fue la interrupción del 100% de la luz. “Acá trabajamos con generadores para la electricidad. Es una industria gigante y automáticamente se llevan la luz por razones de seguridad, después de la evaluación y de ahí comienzan a dar la energía hacia atrás. Hasta el día de hoy que es domingo (ayer) en muchos sectores no tenemos luz. Es alrededor de un 50 %”, explicó.

Uno de los árboles que se ubicaba frente al cuartel,
“era gigante y el huracán lo partió como palo de diente", confesó.

 

SERVICIO PÚBLICO

Desde hace ocho años que integra la policía de Puerto Rico. “Somos la primera línea de respuesta que tiene el Gobierno junto con bomberos y emergencias médicas. Me encontraba de vacaciones y fui acuartelado. Además, la comunidad en general se ha unido para colaborar con los hermanos de las demás islas que son adyacentes a Puerto Rico y que se han visto afectadas directamente por el ojo del huracán. Sus casas, hospitales, oficina, todo fue devastado”, sostiene. 

En medio de la entrevista nos envía un audio del relato de una enfermera que fue testigo de cómo llegaban las víctimas al recinto asistencial. "Accedían deprimidos (cuenta la funcionaria). Todas las personas que hemos recibido no tienen familiar y entre una de ellas hay una que habla español, estuve todo el día llorando. Nos contaron que el hospital donde estaban internados se les voló el techo, las ventanas y nos contaron que fue la experiencia más traumática que ella ha tenido, pero lo que más les complica es que no sabe de sus familiares y se están desesperado, pero hubo una que me partió el alma, porque me confesó que no sabe dónde está su hijo y espera que un ángel lo tenga”, confiesa la profesional.

José Miguel resalta que testimonios de esta naturaleza le impactaron y es lo que lo ha motivado a seguir colaborando, “porque afortunadamente en nuestra isla el daño es menor”, explica.

El ovallino José Miguel Araya lleva 20 años
en Puerto Rico  y trabaja como policía. Cedida

 

BASE MILITAR

Lleva 20 años en Puerto Rico, pero sólo ingresó a la policía hace 8. Anteriormente se desempeñaba en la Compañía de Teléfonos. Además, estuvo en el departamento de educación, “y en Chile estuve en el Ejército cumpliendo el Servicio Militar en Calama, así que tengo base militar y siempre trabajé en seguridad. En Coquimbo estuve laborando de buzo en la Pesquera San José. Y acá (Puerto Rico) me dieron la oportunidad por mi formación militar de trabajar en la Policía”, enfatiza. 

Vive a una hora de la capital San Juan donde trabaja. Se trata de la ciudad de Cayey. “Esta zona entre junio y octubre es golpeada por huracanes, tormentas y sistemas tropicales, pero de esta magnitud hasta este momento no había pasado. Siempre fue de categoría uno o dos, pero no este huracán que fue de categoría 5”. 

Luego de los huracanes José e Irma no descarta que de aquí a noviembre nuevamente puedan ser afectados por nuevos huracanes, “son sistemas de mal tiempo que salen de África, toman velocidades en el Océano Atlántico frente a Islas Canarias y al ingresar al Caribe vienen como tormenta, pero casi nunca como como huracán de esta magnitud”. 

Al momento de la entrevista se encontraba descansando en su casa, “mañana (hoy), si el gobierno decide que la emergencia pasó, continúo las vacaciones, de lo contrario sigo acuartelado de las 06:00 de la mañana a las 06:00 de la tarde”. 

Su trabajo es ayudar a las personas, cortar árboles y limpiar las calles. El tener bien resguardada su casa le ha permitido seguir colaborando con quienes lo necesiten. “Acá la gente es muy buena y ayuda en tiempos de emergencias como en Chile”, subraya con orgullo.  Al término de la entrevista lo que le sorprende es que a pesar que la ciudad está sin luz, la comunicación de internet no se ha caído. “Es un milagro”, nos advierte. 

Una caseta de vigilancia  también
experimentó la furia del viento. Cedida

El AMOR POR INTERNET

••• José Miguel nació en Ovalle en el sector de la Quebrada El Ingenio, aunque también tiene familiares en Coquimbo y hace dos años que los había visitado. Es por ello que no descarta de volver en el futuro. “Todo chileno ama a su tierra, yo no salí ni por razones políticas ni económicas. Conocí a mi esposa hace 22 años por internet, vine a visitar la isla, me gustó y regresé a Chile. Después volví a Puerto Rico y de ahí me establecí”, relató.

 

 

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