• Pedro Velásquez, se refirió incluso al caso Cox, y descartó haber formado parte de una red de encubrimiento hacia el exarzobispo hoy acusado de abusos sexuales a menores.
  • Lamentó en su minuto no haberle hecho caso a monseñor Manuel Donoso respecto a los lineamientos que debía seguir la Cruz.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
El parlamentario se refiere a la situación que se está viviendo en la Cruz del Tercer Milenio con las recientes acusaciones por acoso en contra del administrador, excolaborador suyo cuando era alcalde. Lamenta lo que sucede, pero asegura que lo de Canihuante es sólo la punta del iceberg ya que “hay mucha gente usufructuando” del monumento religioso “debido al desorden e indiferencia” por parte de la casa edilicia, ya que el partido político que representa el actual edil Marcelo Pereira, estaría más preocupado de mantener el poder.

No quedó ajeno a lo que está sucediendo en la Cruz del Tercer Milenio. El diputado Pedro Velásquez, fue el principal artífice del monumento religioso cuando era alcalde de la comuna en el 2001, vio con sorpresa las acusaciones en contra del Jefe de Administración y Finanzas del recinto, Nelson Canihuante.

El funcionario municipal, según se consigna en los antecedentes presentados ante la fiscalía por integrantes de la Fundación Cruz del Tercer Milenio (que trabajan paralelamente al municipio), habría acosado a un menor de 16 años cuando éste trabajó en el lugar durante el verano.

Canihuante fue uno de los más cercanos a Velásquez durante su administración. Incluso mantuvieron una amistad fuera del ámbito laboral llegando a ser compadres, pero el parlamentario aclara que están distanciados hace bastante tiempo y lamenta lo que está sucediendo, más que nada porque “están manchando algo que es sagrado”, criticó.

Leer también: Denuncia por presunto acoso sexual a menor remece a la Cruz del Tercer Milenio

-¿Cómo ve que estén sucediendo estas situaciones en la obra que fue simbólica en su gestión como alcalde?

“Me da pena que en la Cruz del Tercer Milenio se estén generando situaciones como lo que está ocurriendo en la Catedral de Santiago, que es inaceptable bajo todo punto de vista, ya que es un lugar consagrado a la fe. En relación al funcionario Nelson Canihuante no tenía la más mínima idea de lo que se le estaba acusando”.

“Hoy nos encontramos con que el actual municipio de Coquimbo, y lamentablemente el actual alcalde, por distintas razones que yo respeto pero no comparto, no han hecho ningún tipo de inversión que pueda mejorar este tema”.

-¿Le sorprende? Porque usted trabajó directamente con él…

“Efectivamente yo trabajé con él en el periodo en que yo estuve como alcalde. Trabajaba directamente conmigo en alcaldía, pero no creo equivocarme si digo que hace más de cinco años que no tengo ningún tipo de contacto con él”.

-Pero hay quienes dicen que él era uno de sus protegidos…

“No. Yo no tengo ningún protegido, porque de lo contrario hubiesen salido a la palestra en el juicio, o condenados por algún hecho ilícito. Con Nelson Canihuante fuimos compañeros de curso en el Insuco, y cuando quedó sin trabajo recurrió a mí como alcalde y yo le entrego el cargo de coordinador de las actividades de la alcaldía, eso es todo”.

“Cuando yo dejé la alcaldía, con las penas del infierno que me crucificaron, de un de repente aparece una Fundación que es mucho más fácil de ser vulnerada en el tema de la captación de recursos y en los gastos”.

Vínculos con exarzobispo Cox

Lo ocurrido con Canihuante trajo a la luz algunos hechos de su pasado. Por ejemplo, la relación laboral que tuvo con el exarzobispo Francisco José Cox, cuando fue jefe de finanzas del Arzobispado de La Serena. Tras la salida del exreligioso, hoy investigado por abusos sexuales a menores, Canihuante también dejó su cargo, y según cuenta Velásquez, fue él quien le tendió la mano en esos tiempos, cuando quedó sin trabajo. Entonces, de acuerdo al relato del exedil, nada se sabía de las acciones cometidas por el alto mando del clero, por lo que descarta haber sido parte de la “red de encubrimiento” de la que se ha hablado den las últimas semanas, por parte de políticos de la época.

-¿Usted sabía que Nelson Canihuante había trabajado directamente con Francisco José Cox en el Arzobispado?

“Sí, cuando monseñor Cox renunció, y llegó el nuevo Arzobispo monseñor Donoso, Nelson también dejó su cargo en el Arzobispado, pero ahí no se tenía conocimiento de los hechos que ahora se mencionan. Canihuante, salió de su puesto y pasaron un par de meses y se me acercó”.

“La Cruz no puede ser el lugar donde se manda a los castigados, o donde se manda a la gente del municipio que no tienen dónde más mandar”.

-¿En ese tiempo sí había una relación?

“Sí claro, fuimos compañeros de curso. Nuestros matrimonios eran amigos, yo llegué a ser padrino de uno de sus hijos y teníamos una relación cercana, pero normal. Yo nunca tuve problemas con él en su trabajo y en aquel tiempo, te insisito, tampoco se conocían los antecedentes de Cox”.

-Usted fue era la máxima autoridad de Coquimbo en los tiempos del exarzobispo y aparece en muchas fotografías junto a él, ¿descarta de plano haber sabido algo sobre su actuar?, ¿Ni siquiera rumores que ya circulaban?

“Nunca, porque mi relación con todos siempre fue de manera muy protocolar. Lo justo y  necesario. Saludar a Cox, despedirme, y nada más. Nunca supe nada, ni mucho menos voy a formar parte de un encubrimiento si hubiese conocido de estos hechos”.

La administración de la Cruz que decepciona a Velásquez

Más allá del caso Canihuante, el exalcalde y actual parlamentario pone el acento en lo que para él es una “mala administración de la Cruz” en términos generales, en cuanto a designación de cargos por parte del municipio y en lo que tiene que ver con el manejo de dineros. Por lo mismo, hace un mea culpa respecto a lo que señala, debió haber hecho en su minuto y no  hizo. Además, critica fuertemente al municipio y al partido del edil Marcelo Pereira, por no darle la importancia adecuada al monumento religioso.

-¿Qué opinión le merece la actual administración actual de la Cruz del Tercer Milenio?

“Antes que nada, aquí hago un mea culpa por no haberle hecho caso a los consejos de monseñor Manuel Donoso que tenía una visión de lo que debía ser la Cruz en distintas áreas, pero yo no le hice caso. Por ejemplo en que la Cruz no sea demasiado romanizada, que tuviese gente que la condujera que tuviera un mayor compromiso, etc…”.

-Pero, ¿hoy hay un mal manejo?

“Sí, mira, cuando yo fui alcalde, hay un concepto hasta el día de hoy que mantuve, una especie de revelación donde vi que todos los que usufructuaran de la cruz, económicamente o políticamente, siendo sacerdotes o siendo administradores laicos, está determinado, según lo que presiento, que van a pagar la responsabilidad, porque con las cosas de Dios no se juega, tarde o temprano la justicia divina llega”.

-¿Cree que hay gente que está usufructuando?, ¿quiénes?

“Yo lo voy a decir con todas sus letras. A mí me parece que este proyecto se hizo con tanto amor, con miles de personas honestas que trabajaron,  pero hoy nos encontramos con que el actual municipio de Coquimbo, y lamentablemente el actual alcalde, por distintas razones que yo respeto pero no comparto, no han hecho ningún tipo de inversión que pueda mejorar este tema. Y si hoy día están ocurriendo cosas en el monumento que le da mayor prestigio a Coquimbo, porque la cantidad de publicidad que se gana con la Cruz es enorme, es porque se ha dejado de lado”.

-¿En qué sentido?

“Mire, cuando yo salí de Alcalde existía la Corporación Municipal Cruz del Tercer Milenio, que estaba integrada por distinguidas personalidades, entre esos varios empresarios y funcionarios públicos de otros organismos de muy alto nivel que lo que hacían ellos era gestiones para buscar recursos, para mejorar la Cruz, pero también para ayudar a la comunidad”.

-¿El error es que exista una Fundación?

“Ese es el tema, cuando yo dejé la alcaldía, con las penas del infierno que me crucificaron, de un de repente aparece una Fundación que es mucho más fácil de ser vulnerada en el tema de la captación de recursos y en los gastos. Yo no puedo decir que alguien haya hecho malos negocios y que yo lo haya visto, pero de que lo presiento, lo presiento”.

“El municipio no puede estar a cargo de un partido político que ha monopolizado la administración, como lo es la Democracia Cristiana. Y esto no es un problema que he visto sólo yo, lo han visto ciudadanos comunes y corrientes que militan desde la UDI al Partido Comunista”.

-¿Cree que las personas a cargo no son las correctas?

“No te puedo decir eso. Pero sí te puedo decir que hacen falta cambios, y hacen falta cambios en general en el municipio de Coquimbo. Por eso yo espero que el que salga electo la próxima vez pueda llevar a cabo estos cambios. El municipio no puede estar a cargo de un partido político que ha monopolizado la administración, como lo es la Democracia Cristiana. Y esto no es un problema que he visto sólo yo, lo han visto ciudadanos comunes y corrientes que militan desde la UDI al Partido Comunista, que no pueden aceptar que Coquimbo se haya transformado en una especie de motín para unos pocos militantes de la Democracia Cristiana. Esto hace que la Cruz del Tercer Milenio, la Mezquita, el Barrio Inglés y otros proyectos se encuentren abandonados”.

-¿Es demasiado el tiempo que llevan siendo electos alcaldes de este partido?

“Lo que pasa es que van 27 años que lleva en manos de la Democracia Cristiana, me incluyo yo, pero esto es como una dictadura, cuando un partido político, como la DC, se toma una institución, la verdad de las cosas es que se generan todo tipo de artimañas para no soltar el poder. Hay incluso militantes de este partido que está de acurdo conmigo y tienen una gran preocupación por la administración actual, que ven que el municipio de Coquimbo no está funcionando. Está paralizado el tema de la Recova Marina, avanza cada vez más lento el edificio municipal, y otros proyectos”.

-¿Que tiene que pasar para que esto cambie?

“Mira, te voy a hablar de la Cruz del Tercer Milenio. La autoridad que llegue al municipio, lo que tiene que hacer es entregarla en comodato al Arzobispado o a una congregación, para que sea gente del ámbito religioso la que la administre, porque aquí tiene que haber orden, tiene que haber disciplina, tiene que haber transparencia, y por sobre todo, en el caso de proyectos emblemáticos como la Cruz, no puede existir este desorden”. 4601iR

“A la Cruz mandan a los que no tienen dónde más enviar”

-¿Cómo se ejemplifica este desorden del que usted habla?

“Es evidente. El terreno corresponde al Ministerio de Vivienda y Urbanismo, y ya está próximo a terminarse el proyecto del Parque, y lo que hay que hacer aquí es sacar a todo tipo de persona que tenga que ver con la municipalidad, a excepción de la parte administrativa y los auxiliares que no tienen ni pito que tocar en esto. Pero la Cruz no puede ser el lugar donde se manda a los castigados, o donde se manda a la gente del municipio que no tienen dónde más mandar”.

-¿Cómo así?

“Lo que pasa es que cuando un funcionario tiene algún problema y no lo pueden echar, lo mandan a la Cruz del Tercer Milenio, y eso no puede ser así. Por eso te insisto, la Cruz del Tercer Milenio tiene que ser traspasada al Arzobispado, donde el Municipio le proporciones cierta cantidad de recursos para que puedan funcionar y así sea un elemento netamente religioso y que no esté involucrado el municipio más allá de ser el autor”.

 

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