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Lautaro Carmona
La madrugada del miércoles se fiscalizó un bus con personas extranjeras que se dirigían a la zona norte. En conversación con El Día reconocen cometen un delito, pero sostienen que están en búsqueda de mejor calidad de vida. De acuerdo a datos de la PDI, se han hecho más de 800 denuncias por ingreso irregular en el último año en la región.

Con 34 años y dos niños de 10 y 14, Yuleimi Barón, oriunda del Estado Carabobo en Venezuela, decidió hace unas cuantas semanas dejar el Perú –país donde residía hace tres años tras abandonar su patria natal– y tomar rumbo hacia Chile.

La reciente situación política de ese país, las oportunidades de trabajo que ella prevé encontrar en Chile y sobre todo, la mejor situación que tienen familiares suyos –quienes residen en forma legal en Valparaíso, su destino final– fueron las razones que la motivaron a seguir hacia el sur en búsqueda de una mejor calidad de vida.

“Mi madre que está en Venezuela me dice que cada día la situación está peor. Hay alimentos, pero están súper caros. A Venezuela lo único que le falta es que la ‘dolaricen’. Allá no hay porvenir”, asegura esta licenciada en Educación, quien durante su estadía en Perú debió ejercer de niñera ante la falta de recursos.

En una situación parecida en tanto, se haya Luis Piña, otro migrante venezolano quien llegó al país, con sus sobrinos e hijos, y que hoy su objetivo es buscar alguna fuente laboral que les permita vivir, en este caso en Santiago, donde tienen primos.

“Nosotros creemos que aquí hay muchas fuentes de trabajo, con lo que poder ganar un ingreso para enviar parte de ese dinero a la familia que está allá en Venezuela. Para cualquier situación de trabajo que salga estoy disponible”, señaló.

 

La corriente del norte

Un punto en común que tienen ambos testimonios es que son parte del flujo migratorio que está ingresando al país por el norte, concretamente, por la frontera de Colchane –o por pasos no habilitados- en la Región de Tarapacá.

En el caso de ellos, llevan ya siete días en el país en condiciones especialmente complejas. Y es que a largas caminatas por el desierto desde la frontera con Bolivia, el cansancio o el hecho de tener que dormir en el suelo en medio de un clima hostil, se suma su actual situación migratoria irregular.

Mientras estaban en el norte sin embargo, lograron arreglárselas con otros migrantes en su misma situación –venezolanos como ellos, aunque también había bolivianos y colombianos– y poder comprar pasajes para viajar en un bus hacia la zona central del país, donde muchos tienen familiares.

En total fueron 51 personas las que partieron desde la Región de Tarapacá rumbo al sur. No obstante, en su paso por nuestra zona y mientras esperaban abordar el bus que los llevarían hacia la zona central, fueron sorprendidos por el personal del Departamento de Migraciones y Policía Internacional de La Serena, siendo llevados para su respectivo control.

Al respecto, el subprefecto German Cerda, jefe del Departamento de Migraciones y Policía Internacional de la capital regional, explicó que esta fiscalización se llevó a cabo durante la madrugada “en virtud del constante y creciente ingreso de extranjeros de manera irregular por el sector norte del país”, lo que ha obligado explica, “a cambiar la forma de trabajar y buscar sectores donde se pudieran acumular gran cantidad de extranjeros”, como por ejemplo, el terminal de buses de la ciudad.

En ese sentido, de los 51 migrantes, 41 extranjeros se hallaban en situación irregular, es decir, habían ingresado clandestinamente al país. “En este caso a ellos se les cursó la denuncia respectiva, se les hizo una entrevista y se denunciaron los casos ante la autoridad administrativa”, señaló el subprefecto de la PDI.

 

Una situación desesperada

En lo que va del año, el registro de la PDI indica que se han registrado en la región, más de 800 denuncias de migrantes por ingreso clandestino al país, a lo que se suman 380 autodenuncias (declaraciones voluntarias) por ingreso irregular.

En ese sentido, la mayor parte de los migrantes con quienes conversamos tienen completa claridad que al ingresar de manera irregular al país, están cometiendo un delito. No obstante dicen, las circunstancias que les ha tocado vivir y sobre todo, la precariedad económica y social que han debido enfrentar, los ha obligado a cometer actos que en otra condición, no harían.

“Claro, yo cometí un delito entrando por un paso no habilitado, pero es mi única opción, porque no cuento con un pasaporte, ya que en Venezuela nos tienen cerrada esa posibilidad”, dice Yuleimi, quien agrega que en el norte, hay todavía cientos de venezolanos que se quedaron sin la posibilidad de viajar, entre los cuales había muchos niños.

“Si estamos aquí, ojalá nos ayuden para estar legales y hacer las cosas bien, aunque a veces la desesperación nos haga cometer delitos como entrar sin lo exigido. Pero nosotros somos personas de bien”, añade.

Por su parte, Luis Piña señaló que “ingresamos en forma ilegal porque no tenemos la posibilidad de llegar en avión, y como está la situación en la frontera, tuvimos que pasar ilegalmente”.

Este ciudadano venezolano agrega que “hemos tenido muchos inconvenientes para llegar aquí, incluido los pasajes, pues los suben demasiado cuando intentamos trasladarnos. No sé si lo hacen porque saben que somos venezolanos, pero nos ha costado mucho llegar. Y ahora perdimos nuestros pasajes que debimos haber pagado anoche para nuestro autobús que salía hoy (ayer) a las 8:30”.

 

Los próximos pasos

Tras el control en la PDI, cada uno de los grupos de extranjeros –quienes no tenían antecedentes penales– retomaron su camino con la intención de viajar hacia el sur.

Respecto de su situación legal, desde la PDI explican que estos extranjeros quedan ahora a la espera de la resolución de su expulsión por parte de la autoridad administrativa, es decir, del Departamento de Extranjería y Migraciones del Ministerio del Interior.

Conocida esa resolución, ellos podrían apelar, y si se acoge su apelación podrían comenzar la tramitación de una visa. Por el contrario, si no le acogen la apelación, deberán abandonar el país por sus propios medios en un plazo de 10 días.

El subprefecto German Cerda explicó que los extranjeros que ingresan al país “tienen que transparentar los reales propósitos por los cuales llegan al país, ya sea, a hacer turismo, a trabajar o a estudiar. Antes de eso, tienen que ir al Consulado de Chile en el país de residencia y tramitar su visado ahí. El estatus migratorio no se va a modificar en nuestro país”, aclara.

En todo caso, sobre esta última fiscalización, el subprefecto señaló que al fragor de la entrevista que ellos dieron voluntariamente “se descarta la trata de personas y la trata de migrantes en cuanto a que ellos hacen ingreso de manera voluntaria y sin haber cancelado a nadie para poder entrar al país, pues el objetivo de ellos es una mejora en su vida y la búsqueda de una mejor oportunidad laboral”.

 

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