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El Día
En años anteriores esta nota hubiese tenido que ver con el aumento de los turistas o con las cuentas alegres de los comerciantes tras el cierre del primer mes de la temporada estival. Pero lo cierto es que luego del 18 de octubre del 2019 todo cambió. La semana pasada vimos cómo un grupo de sujetos ingresó al estadio Francisco Sánchez Rumoroso, golpeó a la prensa y logró que suspendieran el partido de Coquimbo. Ese mismo viernes atacaron el casino. Días antes, otros individuos irrumpieron en la Feria del libro. Pero nadie parece sorprenderse, ¿por qué? Los expertos hablan de una ruptura total del comportamiento cívico social y de la pérdida de la capacidad de asombro mientras que las autoridades policiales y políticas admiten que la deslegitimación de su representatividad ha llegado a niveles insospechados.

Temporada estival y nos gustaría estar escribiendo sobre cómo nuestra región atrae a los turistas, quisiéramos estar haciendo el análisis de cómo los pequeños y medianos comerciantes ya sacan sus primeras cuentas alegres transcurrido el primer mes del verano. Sin embargo, no es posible porque la realidad muestra otra cosa. 

Hechos como el ocurrido en Coquimbo, donde un grupo de barristas ingresó a la cancha en pleno partido, agrediendo a la prensa, o lo acontecido en La Serena, cuando durante la Feria del Libro algunos manifestantes irrumpieron durante la charla de José Maza, dan cuenta de que la normalidad social está todavía lejos de alcanzarse y que estamos llegando a niveles en los que la violencia parecer ser algo latente y común, tanto que ya ni siquiera impresiona. 

Deslegitimización de la autoridad

El sociólogo y académico de la Universidad Central Nicolás Pérez, hace una lectura particular de lo que está sucediendo y coincide en que luego del estallido social del 18 de octubre del 2019, el país cambió, se perdió el respeto por los garantes del orden público, y las autoridades terminaron de deslegitimarse, es decir “nadie cree en nada”, y cómo consecuencia de esto claramente los actos que van en contra de lo establecido aumentan, porque se produjo una ruptura del comportamiento cívico como era entendido antes. “Aquí no hay que taparse los ojos, estamos en presencia de una “rutinización” de las situaciones de violencia en un sentido amplio de las relaciones sociales, dado que la autoridad  ha perdido su legitimidad”, expresa el sociólogo. 

El profesional precisa a que como estructura sistémica que es la sociedad, por diferentes motivos, el concepto de obediencia se encuentra totalmente desvalorizado, lo que da pie a que ciertos grupos estén haciendo exactamente lo contrario a ello.

“Dentro de una convención social, una persona obedece porque está de acuerdo con los patrones del orden social establecido, y porque existe un estado de derecho, entonces lo que se ha producido en la ciudadanía o en ciertos grupos organizados, es que el consenso social se ha quebrado y tanto las fuerzas del orden público, como los representantes de la democracia se han debilitado, y esto ha tendido a lesionar gravemente los principios básicos de la convivencia democrática, como lo son el respeto cívico hacia quienes detentan el control ciudadano”, precisa y agrega que eventos, como partidos de fútbol, festivales o la Feria del Libro,  “están llenos de simbolismos, por lo mismo es ahí donde quienes son elementos disruptivos encuentran un lugar para, en el fondo, hacer saber que las cosas han cambiado”, especificó el Nicolás Pérez. 

Cambio de paradigma

Desde Seguridad Pública, el coordinador regional Rolando Casanueva, admite que aquí hubo un cambio de paradigma que será difícil de revertir en el corto plazo. Admite que la gente ya no tiene la misma actitud y que ha cambiado su comportamiento desde que comenzó el estallido social, lo que se ve reflejado en diferentes ámbitos del quehacer cotidiano.

Asegura que las personas a nivel nacional, pero focalizándose en La Serena y Coquimbo, han modificado sus hábitos y que en muchos casos esto propicia ciertas incivilidades que, “luego de haber visto tantas situaciones de desastres y desórdenes públicos hay otras que nos parecen un mal menor. Me refiero a situaciones como las del comercio ambulante, los plumilleros, que siguen estando, y siguen cometiendo acciones reñidas con la ley y el orden social, pero a las personas pareciera no importarles tanto, lo que no quiere decir que nosotros no sigamos trabajando para combatirlas”, expresó. 

Está consiente que todos estos hechos, y la normalización de la violencia se deben al estallido social, el que por un lado “generó cosas positivas, ya que produjo un cambio de modalidad de trabajo en el Congreso para dar agilidad a las leyes y que la gente realmente sienta que se están logrando un objetivo de mejorar la calidad de vida de cada uno”, expresó.

Pero, por otra parte advierte que, fundamentalmente en las manifestaciones nocturnas que existieron, “fueron haciendo que cierto sector legitimara acciones que no tienen nada que ver con las demandas sociales, porque sólo buscan causar temor, y causar daño. El problema es que se escudan en la demanda social y la gente en muchos casos les da el favor a ellos, a los violentistas, eso es lo preocupante”, enfatizó Casanueva. 

La noción de lo correcto

El general en retiro, manifestó que la gente que no estaba de acuerdo con las acciones vandálicas se ha resignado, o simplemente no se atreve a reaccionar cuando las ve, debido a que hay un sector de la sociedad que efectivamente las legitima, y se produce un miedo der ser minoría e impopular.

“Aquí hay un fenómeno que es digno de analizar. Por ejemplo, el día en que estos individuos ingresaron al estadio Sánchez Rumoroso, la gente que estaba ahí adentro del recinto, los mismos guardias de seguridad veían cómo esto estaba sucediendo y nadie hacía nada, porque sienten que si alguno llegase a actuar, la gente se les podría venir encima por impedir que estos jóvenes sigan destruyendo, porque los valores están trastocados y se pierde la noción de lo que es correcto y lo que es incorrecto. Entonces, tenemos que dejar claro que estamos en presencia de una anormalidad social, no de una normalidad”, aseveró Casanueva. 

Respecto a la falta de respeto que impera hoy día hacia la autoridad policial Casanueva enfatizó en que era una situación real, y la única forma de solucionarla era dándole atribuciones reales a las policías y a todos quienes tienen como función el resguardo del orden y también, que éstos agentes del Estado cumplieran, teniendo como máxima el respeto a los derechos humanos.

“Aquí hay una situación bien grave, porque si las personas no están respetando a Carabineros, es difícil que volvamos a lo pacífico. Creo que las redes sociales en esta pasada han generado un grave daño, porque empoderan a mucha gente que instala la idea de que cualquier persona que lleve un uniforme es un enemigo, un posible violador de los derechos humanos, y ciertamente que la institución ha incurrido en errores, pero la gran mayoría de ellos no salen de sus cuarteles con la intención de cometer daño, sin embargo, se genera la sensación de que sí, y eso no es positivo”, preciso el coordinador regional de Seguridad Pública. 

Sociedad del peligro

El Gobernador de la Provincia de Elqui Gonzalo Chacón, también advierte que la violencia se está normalizando, “algo peligroso”, sobre todo porque las nuevas generaciones se estarían quedando con la sensación de que es la única forma de conseguir algo que se quiere. “El fenómeno que se ha instalado en Chile es peligroso. Hay cierto sector de la sociedad, por ejemplo, que piensa que es normal funar o atacar a una persona por su cargo, por dar una opinión y por pensar distinto, y eso no puede ser”, expresó.

Hizo un llamado a todos los sectores sociales para que la gente condene los hechos de violencia, vengan de donde vengan, ya que esta sería la única forma de terminar con estas situaciones. De lo contrario, esto irá in crescendo, y seguiremos teniendo barricadas en las calles, incluso en los días en los que no hay marchas “y en cualquier momento volverán a quemar un hospital, volverán a quemar un hotel, volverán a parar un partido de fútbol, o irrumpirán en la Feria del Libro y nos va a parecer que es parte del paisaje. Lo que nosotros pedimos es que todo acto que se realice sea pacífico, es lo único que solicitamos, porque todo el mundo tiene derecho a manifestarse, el tema es no afectar a terceros”, clarificó. 

Chacón está de acuerdo con que en cierta medida la gente está perdiendo su capacidad de asombro, por lo que situaciones que antes parecían ser prioritarias hoy día no lo son tanto. Sin embargo, aclara que no se ha dejado de hacer el trabajo que se hace todos los veranos respecto a la seguridad.

“Claramente las prioridades han cambiado después de lo que pasó, pero nosotros como Gobernación intentamos ocuparnos también de los vendedores ambulantes que están más agresivos, lo mismo que los plumilleros que llegan a la ciudad en esta época del año, por lo mismo, porque la agresividad hoy día pareciera ser lo normal, cuando es precisamente todo lo contrario”, indicó. 

El análisis del general Tobar

El jefe de la IV Zona policial, general Jorge Tobar, desde que llegó siempre se ha hecho cargo de las críticas hacia la institución. Reconoció que viven uno de sus peores momentos en términos de imagen institucional, pero aquello no responde a una situación solamente hacia ellos, sino que se está produciendo a nivel de todos los estamentos.

“Lo que estamos evidenciando respecto del cuestionamiento a la autoridad es una cuestión global, que no sólo afecta a Carabineros, y a toda la institucionalidad. Estamos enfrentando el final de un convulso siglo 20 y adentrándonos a un siglo 21 donde los pactos sociales que sostiene la comunidad con el Estado están en tensión, y por tanto una de las manifestaciones es la relación que tiene la comunidad con sus policías que es uno de los tantos indicadores”, expresó. 

Pero, ¿cómo se revierte esta imagen? Sobre todo cuando los malos elementos siguen cometiendo acciones que los desprestigian, y un ejemplo de ello fue lo ocurrido en Puente Alto donde siete funcionarios fueron dados de baja por darle una brutal golpiza a un individuo.

“Tenemos que trabajar por lograr legitimidad en la comunidad, que la gente nos reconozca como la institución que está a cargo de la seguridad y el mantenimiento del orden público en el país. Obviamente que hay malos elementos que cometen errores lamentables, pero nosotros tenemos que tener como referencia el respeto a los derechos humanos de todos los habitantes de la nación. En eso no nos podemos perder”, aseguró. 

Agregó además que en el estado actual de las cosas, los delincuentes comunes están encontrando el mejor de los escenarios. “Sin duda que las personas que desde antes del estallido social manifestaban actitudes delictuales, o reñidas con la ley, ahora ven, en cierta medida legitimado su actuar”, dijo el general. 

Finalmente, Tobar hizo hincapié en que no podíamos perder nunca la capacidad de asombro, respecto a los hechos de violencia o los actos delictivos.

“Hay cosas que están mal, y van a seguir estando mal. Es injustificable que ocurran situaciones como lo que ocurrió el fin de semana en la Avenida del Mar, donde llega un grupo y se arroga el derecho de ir a apedrear un edificio. No importa que sea un edificio público o privado, eso no está bien. Muchas personas podrán decir que sólo con formas violentas se alcanzan resultados, eso no es así, ya vivimos un siglo 20 y parte del siglo 21 tratando de superar esas máximas medievales que decían que sólo con los métodos violentos se podían conseguir cosas”, concluyó. 

Todo es una respuesta

Pero por más que no sea la respuesta adecuada, la situación que tiene hoy día al país y a la región en un estado de tensión constante respecto de la valoración y legitimidad de las instituciones no vino de la nada, sino que se produjo como una respuesta a algo.  En aquello pone el acento el psicólogo Gustavo Fierro.

“Estamos viviendo épocas donde la gente lo está cuestionando todo, y donde claramente el umbral de lo que a uno le sorprende aumenta. Pareciera que ya a nadie le sorprende nada, porque hay una violencia normalizada que proviene y se gesta en reacciones a ciertas cosas que hoy no se le permite a la autoridad, y si la autoridad pasa un límite de lo que no es aceptable para el ciudadano con capacidad de organización, claramente éstos van a reaccionar, y lo harán violentamente porque así se institucionalizó, por así decirlo”, indica. 

Para Fierro, cualquier hecho que cometan ya sea Carabineros u otro agente del Estado, y que contenga violencia, va a traer más violencia, y encima va a generar una justificación para quienes son los que propugnan esta violencia como una respuesta válida.

“El caso del hincha muerto en Santiago, va a generar una respuesta violenta, evidentemente y a la vez, será la justificación para el acto violento, y en esa escalada estamos como sociedad, que es una escalada muy peligrosa, porque no hay que olvidar que hay niños, nuevas generaciones que están aprendiendo que todo se consigue por medio de la fuerza, y además, que el odio es un sentimiento cada vez más validado socialmente”, manifestó. 

 

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