Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Según información a la que accedió El Día, propietarios del Edificio Vista están molestos porque pese a la inversión realizada, se instalarían dos edificios de altura frente a sus departamentos. Un conflicto que recién empieza en uno de los balnearios más concurridos de Coquimbo.

En agosto pasado, se dio a conocer a través de medios de comunicación de una nueva inversión inmobiliaria en el balneario de Las Tacas, uno de los más exclusivos y atractivos proyectos habitacionales de la Región de Coquimbo, que año tras año se consolida. 

De acuerdo a lo informado por Diario Financiero, se trata de una nueva etapa al interior del complejo, a cargo de la familia Navarro, controladora de Las Tacas Corp, situación que tendría inquietos a los residentes del sector. 

Según datos manejados por El Día, los propietarios del Edificio Vista estarían sumamente molestos con la iniciativa que se construirá donde antiguamente estaba emplazado el restaurante Chiringuito, ya que afectaría su privilegiada ubicación. 

Cabe recordar que en 2007 el empresario Andrés Navarro, presidente de la empresa Sonda, se convirtió en el controlador del complejo del que ya era socio. Esto, tras adquirir la parte que le correspondía a Gustavo Montero, fundador del resort Las Tacas. De esta manera, Las Tacas Corp. ha obtenido nueve permisos de edificación. 

El proyecto en cuestión   



En la actualidad, este grupo proyecta la construcción de dos nuevos edificios: se trata de Taqueño y Chiringuito, de 20 y 8 departamentos respectivamente, en una zona muy codiciada.

La inversión es cuantiosa, ya que se estima en unos 10 millones de dólares. Otro aspecto clave es que las obras se desarrollarán en el denominado Lote M del complejo, que tiene una superficie de 15.580 metros cuadrados.

Cabe precisar que la consulta de pertinencia presentada por Las Tacas Corp. para que la autoridad sectorial determine si los nuevos edificios deben ser ingresados al Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) señaló que “el proyecto viene a complementar una localidad que se encuentra consolidada como una zona de extensión urbana, por lo que el emplazamiento del proyecto no ofrece ningún tipo de problemática desde el punto de vista ambiental”.

A su vez, desde Las Tacas Corp. aseguraron mediante esa misiva que “solicitamos que se declare que el presente proyecto no requiere ingreso al SEIA”.

Propietarios molestos 



Más allá de esos aspectos, el conflicto central no está ahí, sino que en la molestia de los vecinos del sector, quienes sienten que se les está privando de un derecho que consideran adquirido: la vista al mar. Esto, sin perjuicio de que se trate de un recinto privado y cuyos controladores puedan seguir desarrollando iniciativas de inversión, siempre y cuando cuenten con los permisos correspondientes.

Sin embargo, según información a la que accedió El Día, los vecinos se están preparando para defender judicialmente lo que consideran es justo.

Las razones a considerar 



Para los habitantes del Edificio Vista, el gran problema es que estos nuevos proyectos se buscan instalar justo en frente de sus departamentos, tapando el acceso al mar.

En efecto, ya comenzaron a llegar materiales de construcción, con miras a iniciar una obra que sin duda genera controversia. Hay propietarios que llevan a lo menos 10 años en este edificio. Muchos de ellos, cuando compraron como sociedad de inversiones, lo hicieron en el Edificio Vista para poder contemplar el mar, como gran plus.

No obstante, hace muy pocas semanas los habitantes de este complejo habitacional se enteraron de esta ampliación, y habría generado desazón. En muchos casos, consideran que se trata de un atropello, puesto que no se les habría puesto en antecedentes de este nuevo emprendimiento. Sólo se dieron cuenta de lo que realmente pasaba al percatarse del movimiento de camiones y sus respectivos trabajadores.

La molestia iría más allá, porque algunos residentes también consideran que Las Tacas Corp. no ha sido lo “suficientemente transparente” al no haber abordado esta situación a tiempo. Frente a esta situación, no se descartaría - según fuentes a las que accedió El Día - la posibilidad de contar con asesoría legal para enfrentar un litigio.

Este medio intentó comunicarse con Las Tacas Corp., por medio de distintos canales disponibles. Sin embargo, el grupo no entregó una respuesta ante nuestras consultas.

La  situación de los permisos 



Quien tiene un rol muy importante a la hora de permitir que se realicen intervenciones, incluso en recintos de carácter privado, es la Dirección de Obras Municipales. 

En este caso, nos comunicamos con el municipio de Coquimbo, para así comprender si existen las condiciones para que un nuevo proyecto se instale en Las Tacas.

Martino Cherubini, director de Obras Municipales de esta casa edilicia, en diálogo con diario El Día, aseguró que “los permisos de construcción se rigen por la ley general de Urbanismo y Construcción. En ese sentido, es bien clave lo que tenemos que pedir para otorgar un permiso. Cualquier solicitud que cumpla con todos los requisitos que estipula la ley, nosotros tenemos la obligación de aceptarla y aprobarla. Y una vez que la obra está finalizada, recepcionarla”, señaló.

Con respecto del derecho a tener vista, Cherubini sostuvo que “en la legislación chilena no existe ese derecho. Por lo tanto, no se trata de algo que tengamos que exigir. En este momento, la normativa de Las Tacas la está dando un plan regulador, y eso es lo que tenemos que hacer cumplir”.

Entonces, según el director de Obras Municipales de Coquimbo, “este caso particular, más allá de que se trate de un balneario, se rige bajo la ley como cualquier otro proyecto inmobiliario. Por lo tanto, tienen que cumplir con las normas específicas, que señala tanto la ley general, la ordenanza general de urbanismo y construcciones y el plan regulador intercomunal”, concluyó.

 

Antecedentes previos

En 2014, diario El Día dio a conocer la problemática entre habitantes e integrantes del directorio de la Sociedad Administradora de Las Tacas, que denunciaron el incumplimiento de las normas indicadas para la edificación de un complejo de departamentos desarrollado por una empresa al interior del lugar, por lo cual el municipio porteño ofició a dicha constructora a cumplir lo establecido. En aquella oportunidad, se denunció que había movimientos de tierra durante el día y noche, uso de explosivos y maquinarias pesadas a toda hora, que hacían la vida imposible a los vecinos.

En 2015, otra polémica quedó en evidencia, cuando los vecinos constataron la presencia de mallas raschel donde previamente se encontraba el Chiringuito de Las Tacas, que se encontraba cerrado y con obras paralizadas, en medio de otra disputa por trabajos similares.  

 

 

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