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El Día
Este lunes una agrupación de laicos en conjunto con la Coordinadora de Derechos Humanos de La Serena enviarán una misiva al Papa Francisco para hacer la solicitud, la que ha encontrado apoyo en parlamentarios y alcaldes de la zona. En tanto, quienes presuntamente fueron abusados por Francisco José Cox, el arzobispo de La Serena entre 1990 y 1997, comienzan a perder el miedo y a contar lo que vivieron

La iniciativa de quitar el nombre de monseñor Francisco José Cox de la catedral de La Serena ha encontrado un apoyo transversal.

Fue el pasado 13 de mayo cuando un grupo de laicos de la capital regional, encabezados por el sociólogo Juan Rojas, en conjunto con la Coordinadora de Derechos Humanos hizo pública la solicitud a través de diario El Día.

Consideraban “inconcebible” que en el contexto actual con la iglesia viviendo una de sus peores crisis debido a los casos de pedofilia cometidos por algunos integrantes del clero, el exarzobispo de La Serena entre 1990 y 1997 continuara siendo homenajeado, sobre todo, por el dolor que generaba en las supuestas víctimas del sacerdote.

UN CASO EMBLEMÁTICO.

Cox, hoy en Alemania donde fue enviado tras el escándalo, fue el primer alto mando eclesiástico en Chile acusado de cometer abusos reiterados en contra de menores. Claro, en los últimos 15 años la Iglesia Católica en el país ha enfrentado 80 denuncias de este tipo y el exarzobispo local además de marcar el inicio de lo que vendría más tarde, también se sitúa como el sacerdote de mayor jerarquía en haber sido sindicado por estos hechos, lo que en su momento generó impacto a nivel nacional y regional.

De acuerdo a testimonios, los abusos habrían sido permanentes durante su permanencia en la zona, pero fue en 1997 cuando su continuidad como líder de la arquidiócesis se hizo insostenible debido a las acusaciones de los feligreses por sus “actos impropios” cometidos con menores de edad, y fue el mismo prelado quien decidió retirarse de la vida religiosa, cuando su carrera avanzaba de manera meteórica pudiendo haber llegado a las más altas esferas de la iglesia.

En aquel momento, el 8 de marzo del ’97, Cox concedió una entrevista exclusiva a diario El Día, en la que informó su retiro aduciendo que “tenía grandes responsabilidades” que lo obligaban a permanecer en Santiago. Sin embargo, más tarde se conocería que esta no era la verdadera razón de su partida.

Aparentemente, lo que Cox estaba haciendo era anticiparse a las investigaciones a las que pudo haber sido sometido en La Serena y simplemente “desapareció del mapa”. Emigró a Colombia, donde desempeñó labores de asistente de la Iglesia. Pero en el 2002, desde el clero no pudieron callar más ante la incertidumbre y fue el propio -hoy cuestionado cardenal-  Francisco Javier Errázuriz quien reconoció que monseñor estaba siendo investigado por la Nunciatura Apostólica de Chile debido a “su conducta indebida” y que había sido enviado a Alemania para confinarse en un monasterio dedicando su vida “al recogimiento y a la oración”.

Este reconocimiento no hizo más que remecer el inconsciente colectivo de La Serena. Por años, la renuncia de Cox al Arzobispado se había mantenido en la incógnita, pese a que los rumores que hablaban de sus eventuales delitos circularon siempre entre los pasillos de la comunidad religiosa. Pero el tema quedó ahí y el exarzobispo nunca fue juzgado. Claro, aunque las denuncias ante el clero eran varias, nunca nadie acudió a la justicia ordinaria, algo de lo que ahora muchas víctimas se arrepienten y comienzan a romper el silencio.

LA CARTA RUMBO AL VATICANO.

Tras semanas de difusión y de haber puesto el tema sobre la mesa, la misiva elaborada por la agrupación que encabeza Juan Rojas, con el apoyo de la Coordinadora Regional de Derechos Humanos, ya está lista y este lunes será enviada al Vaticano, para que el propio Papa Francisco abogue por la concreción del retiro del nombre de Cox, “como algo simbólico que sirva en parte como una forma de reparar el dolor causado”.

En la carta se explica la solicitud al Santo Padre. “Le pedimos que imparta instrucciones a quienes corresponda el retiro del nombre de José Francisco Cox en placa de mármol, al ingreso de la Catedral de la ciudad de La Serena”, se puede leer en un directo emplazamiento al máximo jefe de la Iglesia Católica.

LAS FIRMAS SON “REFLEXIVAS”

“No sacamos firmas así como así. Le explicamos a cada una de las personas la intención y el simbolismo de lo que estamos haciendo”, sostuvo Juan Rojas, quien asegura que fue por esta razón que demoraron más de lo que se preveía en obtener las más de 100 adhesiones, desde distintos sectores políticos, artistas y ciudadanos comunes y corrientes. “El proceso ha sido muy bueno. Hemos golpeado puertas y encontrado el apoyo que necesitábamos para tener la confianza de que el Papa nos va a escuchar”, sostiene Rojas.

Entre los parlamentarios que han manifestado su público apoyo a la moción se cuenta el diputado DC Matías Walker y el regionalista Pedro Velásquez, a los que se han sumado los integrantes de la UDI, Juan Manuel Fuenzalida y Sergio Gahona. “Nos tiene muy contentos esta aceptación porque nos sitúa en un escenario bastante positivo”, indicó el sociólogo.

COMIENZAN A APARECER LOS TESTIMONIOS.

El escrito al Vaticano no adjunta testimonios y Rojas asegura que aquello se hará en una siguiente etapa, cuando logren entablar un diálogo con el Papa. “Tenemos a personas agrupadas con nosotros que fueron víctimas de Cox, pero es complejo que hablen y prefieren esperar para hacerlo públicamente, ya que en algunos casos las familias lo desconocen, pero veo que ya están más dispuestos”, precisa.

Sin embargo, una de las víctimas rompió el silencio y habló con el medio nacional The Clinic. Su nombre es Abel Soto, de 49 años, oriundo de Chillán Viejo, donde conoció al religioso cuando éste era obispo de Chillán. Fue por esos años que sufrió los primeros abusos. “Recuerdo que él me abrazaba, tiritaba mucho y me daba muchos besos. Me acariciaba por todas partes de mi cuerpo y yo sabía que eso lo hacía sentir bien”, contó Soto a The Clinic.

Posteriormente, Cox emigró para cumplir otras labores y Abel Soto también salió de su ciudad para estudiar en La Serena. Aquí el destino lo puso de nuevo frente al sacerdote y volvió a sufrir abusos. Sin embargo no denunció y hoy se arrepiente, aunque cree que algo puede ayudar con su testimonio.

Y en La Serena también comienzan a surgir algunas voces. Diario El Día tomó contacto con una presunta víctima de monseñor quien también dice haber presenciado actos indebidos del exarzobispo con otros menores. Pero prefiere no contar detalles de su caso, por el momento, ya que afirma que le complica debido a que su familia sigue siendo muy católica.

Además, asegura que antes ya contó lo que sucedía en el arzobispado y le trajo consecuencias, debido a la protección que se le prestaba al integrante del clero.

Respecto de sus amigos que pasaron por lo mismo, cree que mantendrán silencio, ya que muchos de ellos fueron ayudados económicamente por el sacerdote, han podido rehacer sus vidas y lo único que quieren es olvidar.

AUTORIDADES: “ALGO NECESARIO”

El diputado Sergio Gahona, quien firmó la carta para quitar el nombre de Cox de la placa en catedral, asegura que como acto simbólico, lo que está pidiendo la agrupación de laicos es totalmente necesario y pertinente en el contexto actual de la iglesia en Chile donde hace poco todos los obispos renunciaron luego de ser reprendidos por el Papa por la omisión y falseamiento de información en casos de abuso en que incurrieron sacerdotes.

El parlamentario es categórico. “Esto se trata de justicia, pero también de reparación, y si la gente que ha sido abusada siente que el nombre de una placa es motivo de dolor y sufrimiento, creo que la medida de sacarla es digna de ser apoyada”, precisa.

Y valora la importancia de poner estos temas en la palestra, ya que muchos de los que callaron en su minuto “por temor a lo que representa la iglesia para la ciudadanía”, ahora podrían aportar con sus testimonios. “Esto es positivo, porque se suma a lo que está haciendo el Papa, escuchando a las víctimas, dando enormes señales de que se está sacando el manto de protección”, expresó el diputado.

El alcalde de La Serena ,Roberto Jacob, también firmó la misiva. Asegura que el caso de monseñor Cox siempre ha estado en el inconsciente colectivo de la gente, más aún porque se fue y nunca se pudieron investigar los supuestos abusos que cometió. En ese plano, se pone en el lugar de las víctimas, manifestando que todo lo que pueda reparar en parte el mal causado debe realizarse. “No me puedo restar a lo que sucede a nivel nacional y mundial, que es algo que también nos afectó a nosotros en la zona, porque está más que claro que se comprobaron los abusos, por algo lo mandaron a Alemania”, puntualizó el edil.

UN DÍA CLAVE

Finalmente, el lunes será el día clave. La carta, además de ser enviada a Roma con las más de 100 firmas, será entregada en el Arzobispado de La Serena a monseñor René Rebolledo, actual líder de la arquidiócesis.

El arzobispo ya tuvo un encuentro con los laicos y les manifestó que no veía factible la solicitud. Sin embargo,  en los últimos días sus declaraciones a un medio regional abrieron la puerta a un cambio de opinión, pero con matices.

Rebolledo insistió en que “Francisco José Cox está en la historia, y no se puede borrar”, pero afirma que si la insistencia de sacar su nombre es mayor y hay que retirarlo, “mejor retiramos la placa”, manifestó a diario La Región.

Frente a esas afirmaciones, desde la Coordinadora de Derechos Humanos, el secretario general, Felipe Barraza, se mostró optimista y aseguró que al menos esta vez vio un gesto por parte del alto mando del clero, a diferencia de la primera reunión donde, cuenta, salió decepcionado. “Al menos se está abriendo a la posibilidad y eso es un paso, porque hay una segunda oportunidad. Lo que queremos dejar claro es que no nos vamos a detener hasta que se retire el nombre de esa placa”, sostiene Barraza.

Diario El Día se contactó con monseñor a través del Departamento de Comunicaciones del Arzobispado, desde donde se le hicieron las consultas respectivas. Sin embargo, señaló que no se referiría al tema de la placa ya que no había recibido la carta de la que hablaba la agrupación. 4601iR

 

 

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