Crédito fotografía: 
Foto: Andrea Cantillanes
La autoridad está plenamente convencida de que se debe apuntar hacia un sistema donde se eleven los estándares de formalización profesional y donde surja una institucionalidad que se fortalezca

Una de las preocupaciones importantes del Gobierno pasa por la educación en materia de primera infancia. Cuando uno de los grandes temas es reducir las brechas, los años iniciales son claves para acortar esas limitantes, donde está la posibilidad de entregar un piso para las futuras etapas formativas.

Esa preocupación fue manifestada por la subsecretaria de Educación Parvularia, María José Castro, en conversación con  Agenda Mistral de la 95.1, quien manifestó la inquietud en esta materia, para situar a este ciclo educativo en su justa dimensión de acuerdo a los objetivos que debería perseguir.

La autoridad reconoció que uno de los propósitos de su gestión es tratar de salir, al menos una vez al mes, hacia regiones. “Las brechas las tenemos cada vez más y mejor identificadas, y creo que el tema principal pasa por la calidad de las salas cunas y de los jardines infantiles. En ese contexto, existe la necesidad de más y mejores docentes, de educadores de párvulos y de técnicos de educadores de párvulos”.

- ¿Cuál es, a su juicio, la peor creencia de los propios padres en esta materia?

“Muchas personas siguen pensando que la sala cuna o los jardines infantiles son una guardería. Estamos empeñados en demostrar en estos años y en el futuro que la educación parvularia es la mejor inversión que podemos hacer para nuestros niños, y para eso debemos dejar de ser una guardería y convertirnos en centros educativos”.

-¿Qué ha faltado por hacer más profesional el trabajo que se realiza al interior de las aulas?

“En educación es difícil hablar de una causa y de un efecto único. Pero efectivamente hay ciertas políticas de aumento de cobertura en niveles educativos como este, en que si no se tiene claro cuál es el proyecto de calidad, se comete el error y puede ser peor el remedio que la enfermedad. Por esto, tenemos el desafío de instalar los proyectos que consideramos pertinentes en las salas cuna y jardines infantiles. Quiero que quede claro que no ha faltado profesionalismo, porque hay educadoras de párvulo que lo hacen extraordinariamente bien y hay proyectos educativos. Pero lo que falta es una institucionalidad que permita que la educación parvularia esté en un nivel de calidad, a diferencia de lo que sucede con la educación básica y media. Así podremos exigir cierto estándares”.

-¿Se puede realizar una crítica al punto de la formación?

“Tenemos carencias, aunque hay que reconocer que seguimos creciendo en cobertura, lo que es muy bueno pero sigue siendo una materia pendiente. Hoy es importante impulsar programas e innovación en la sala de clases, porque un docente que no innova es muy difícil que pueda estar dando respuestas permanentes a los desafíos. La educación es un ciclo que cambia año a año, porque ende quien realiza lo mismo todo el tiempo se estanca. Por ende tenemos ese gran desafío de estar renovándonos año a año”.

“Lo que falta es una institucionalidad que permita que la educación parvularia esté en un nivel de calidad”.

-¿Cómo se enfocará el trabajo en cuanto a evaluar la calidad de los distintos centros de educación superior?

“Hace algunas semanas comenzamos a trabajar en una mesa de trabajo con los jefes de carrera de variados centros de educación superior, decanos e investigadores del área de la educación. Lo bueno es que hay una conciencia bastante compartida de que tenemos un desafío importante en este campo, ya que los centros de formación y las universidades tienen que adaptar su malla curricular a las competencias del siglo XXI y a formar a este educador, que dé respuesta a estos niños que son el futuro del país. Esto no es sólo un problema de las universidades, pues hay un tema fundamental de lo que ocurre en los centros educativos, porque un equipo de líderes debe estar constantemente trabajando por mejorar el trabajo dentro de su comunidad educativa”.

“Los centros de formación y las universidades tienen que adaptar su malla curricular a las competencias del siglo XXI”.

-¿Qué conclusiones se pueden sacar en materia de admisión, considerando el estrés al que pueden ser sometidos los niños con tal de ingresar a un jardín infantil?

“Lo que podríamos lamentar es que el foco no está puesto en calidad. Por eso, estamos volviendo a la calidad en el liderazgo directivo y docente y es eso en lo que estamos trabajando. Mientras nosotros no nos demos el trabajo de instalar lo que debe ocurrir en la educación parvularia,vamos a seguir teniendo a una gran mayoría de personas que sigan pensando que el jardín infantil es para prepararlos para entrar al colegio o para que la mamá pueda entrar a trabajar. Por otro lado, también se piensa que es un lugar en el cual pueden aprender a leer, cuando eso es todo un error”.

-Y entonces ¿cómo terminamos con la brecha, cuando eso no se logra notar en cuarto o en octavo básico en las mediciones?

“Creo que el foco debe estar en los primeros mil días de vida de una persona. Si somos capaces de hacerlo, no tengo ninguna duda que así podemos ser un país desarrollado en el futuro.  Hay brechas, pero estas no  necesariamente existen entre un jardín privado y en otro que sea de Junji o Integra, pero si existen diferencias se dan porque no hay una institucionalidad que esté colocando una exigencia mínima estandarizada a todo el sistema educativo, que es lo que está dejando de ocurrir en el resto del sistema escolar”. 3801i

 

 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...

 

 

 

 

 

 

Diario El Día

 

 

 

X