• Una jornada histórica: Así informaba Diario El Día respecto de la jornada en que Chile volvió a ejercer su derecho a voto y en el que, a través de la decisión popular, se posibilitó la recuperación de la democracia.
  • Durante los días previos al Plebiscito, se realizaron varios actos masivos en los que todos los opositores a la dictadura llamaban, de forma conjunta, a ejercer el voto y convencer de que el camino democrático era posible y necesario.
  • Conforme se acercaba la votación, los partidarios del régimen realizaban caravanas y otras manifestaciones para apoyar la opción Sí, lo que incluyó varios insertos en medios de comunicación.
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El Día
A treinta años de la jornada en que la ciudadanía, con un lápiz y un papel, decidió que era la oportunidad para que Chile retomara su tradición institucional y democrática, actores políticos regionales de aquel momento relatan cómo vivieron un día que, para muchos, es el más importante de sus vidas.

Derrotar a la dictadura mediante el voto y con sus propias reglas, concretar un sueño colectivo que surgió desde momentos oscuros de nuestra historia y sobre todo, dar una muestra de que nuestro país podía retomar su tradición democrática, arrebatada por las armas quince años atrás, son quizás las consecuencias más trascendentales del Plebiscito del Sí y el No, realizado el miércoles 5 de octubre de 1988.

Protagonistas de esa jornada vivieron uno de los días más cruciales de nuestra historia levantándose antes del amanecer para ir a los locales de votación, dar la última instrucción a los apoderados de mesa, recorriendo de un local a otro para llevar los datos de la votación en tiempo real y luego, llegada la noche, esperando ansiosos un resultado que marcaría el presente y el futuro de un país golpeado por el quiebre institucional, la tortura y la violencia.

Para todos ellos, tanto defensores del No como del Sí, el Plebiscito del 5 de octubre de 1988 es uno de los hitos más importantes de nuestra historia, pues permitió recuperar la democracia y pavimentar el camino hacia la institucionalidad.

Hoy, a treinta años del que quizás es el hito más importante en la historia democrática de nuestro país en el último siglo, seis actores de ese histórico momento, representantes de una y otra opción, relataron a Diario El Día sus recuerdos e impresiones sobre aquel día, que para muchos fue el más importante de sus vidas y para tantos otros, un fuerte remezón y un golpe, luego de 15 años de dictadura o gobierno militar. 6501iR

El plebiscito en la región

En la Región de Coquimbo se constituyeron 793 mesas de votación. A nivel nacional, votaron 7.251.933 personas, equivalentes al 97,53% de los sufragantes inscritos (un total de 7.435.913), lo que constituye hasta el día de hoy, el más alto nivel de participación electoral en la historia del país. Recordemos que la opción No se impuso con el 53,36% de los votos (3.967.568), sobre los 3.119.110 del Sí.  En la región de Coquimbo votaron por la opción Sí 114.250 personas, lo que equivale al 46,02%, mientras que el No obtuvo 133 997 votos, un 53,98%.

 

 

Alejandro Pino Uribe:

“Un sector mayoritario del país consideraba importante el Plebiscito. Fue un buen acuerdo”

 

En ese entonces secretario regional de Prensa y gerente regional de la Asociación Chilena de Seguridad, el actual concejal serenense manifiesta que el Plebiscito fue una muestra de madurez democrática de ambos sectores.

Alejandro Pino Uribe aclara que no tuvo participación en la planificación ni organización de la votación del 5 de octubre de 1988. De acuerdo a sus palabras, durante los últimos años que precedieron al Plebiscito, “empezó a crearse una postura, sobre todo entre la gente civil, que colaboraba con el gobierno, de que el país necesitaba una definición”.

En este proceso, el surgimiento de prensa independiente, opositora a la dictadura de Pinochet, fue clave en que se crearan las condiciones para que la idea de buscar una alternativa al régimen tomara fuerza entre la ciudadanía.

“La Revista Hoy, Fortín Mapocho, que fue el primero que salió y que era un periódico comunal y que incursiona en el tema político. En la Región de Coquimbo sucedió lo mismo, con un periódico en la provincia del Choapa que se llamaba La Voz del Choapa, diario que incursiona con una voz distinta a la voz oficial”, expresa Pino Uribe.

El concejal de La Serena y presidente regional de Renovación Nacional manifiesta que el Plebiscito se dio en un momento en que el país había madurado políticamente, lo que permitió las condiciones para una apertura hacia el retorno a la democracia, aunque sí expresa que se dio una campaña marcada por las descalificaciones entre uno y otro lado.

Para el periodista, “si el gobierno militar no hubiese querido entregar el gobierno, no lo entrega, porque tenía la fuerza de las armas, pero la gente civil, encabezada por Sergio Onofre Jarpa (en ese entonces, Ministro del Interior), se da cuenta de que es una situación que no se puede sostener”.

Prueba de ello, además, es que en palabras de Pino Uribe, “ningún partidario del régimen de Pinochet hubiese aceptado que se transformaran las cifras. En eso había una conciencia clara, de que era una oportunidad de Chile de reconciliarse, cambiar el esquema y volver a ser un país democrático”. En este sentido, para el concejal, no hubo un gran problema en la transición posterior, que califica como civilizada y en la que primó una gran cordura.

“Lo que hacíamos era la ratificación de los datos oficiales, que salían más tarde.  Cada medio de comunicación pudo hacer sus servicios. Sabíamos los datos con cuatro horas de anticipación y hacíamos rutas de prensa, con el intendente Alberto Cooper y el notario o el conservador de Bienes Raíces, que daban la información. La información fue abierta y se dio hasta el final, hasta cerca de las 00.00 horas. No hubo mayor drama, pues quedaba tiempo y se preparó la entrega del gobierno”.

 

Mario Burlé Delva:

 “El Plebiscito hay que recordarlo como un hecho histórico y no como algo que divida a los chilenos”

 

Partidario y apoderado del Sí, el concejal de Coquimbo, exseremi de Bienes Nacionales y exintendente expresa que la colaboración para recuperar la democracia fue transversal.

 “Ese día estaba de apoderado en un colegio en Coquimbo y cuando iban saliendo los resultados, lamentablemente, fue bastante penoso para mí, porque perdí.  Pero así son las elecciones. Cuando se ratificó el triunfo del No, llegué a la casa, vi las noticias y todos los análisis políticos. Fue un acto electoral ejemplar para el país, sobre todo por la alta participación. Los que participamos tenemos que sentirnos orgullosos, se dio la transición como estaba planeada”.

El concejal porteño Mario Burlé Delva (UDI) relata que en esa época era un férreo partidario del Sí -fue apoderado de mesa en Coquimbo, trabajó activamente por la campaña- y que no se arrepiente de ello, pues según sus palabras, “pensaba que en ese momento era la mejor opción para el país”.

Uno de los aspectos que más rescata Burlé del Plebiscito de 1988 es la alta participación, tratándose de una elección convocada por el régimen de Pinochet y que “todos los sectores, del Sí y el No, tuvieron la misma oportunidad de hacer su campaña”, interés ciudadano que no se ha repetido en ninguna elección posterior, lo que a su juicio, “pone en riesgo a la democracia”.

En este sentido, Burlé reconoce que la campaña del No tuvo una manera más ingeniosa de promover su opción, como las caravanas de automóviles que movían sus limpiaparabrisas de un lado a otro –simulando decir No con los dedos- y recalca que fue una campaña pacífica.

El exseremi destaca que “todos los sectores hicieron esfuerzos para caminar a una plena democracia, en una transición tranquila”.  En este ámbito, Burlé reconoce a hombres como Renán Fuentealba (el primer intendente en democracia), quien según sus palabras, permitió caminar y avanzar hacia la reconciliación de la sociedad, así como Sergio Onofre Jarpa, Carlos Cáceres o Gabriel Valdés.

Respecto del Plebiscito y el retorno a la democracia, Burlé asegura que “fue un proceso que el mismo gobierno militar, a partir de la Constitución de 1980 se autoimpuso y son muy escasas las situaciones en que una persona que ha accedido al poder como lo hizo el gobierno militar, entreguen el poder”.

 

Abdón Anaís Rojas:

 “El Plebiscito no se ganó sólo con una franja televisiva, se ganó con la movilización del pueblo”

Presidente regional de la Juventud del Partido Demócrata Cristiano para el Plebiscito, el dirigente sindical manifiesta que el trabajo coordinado de la oposición fue clave para derrotar a Pinochet.

Abdón Anaís Rojas vivió el Plebiscito desde varios roles, como dirigente político (integró la Mesa Juvenil del No y era el presidente regional de la JDC), como dirigente sindical y también como militante de la Falange, en la orgánica partidaria.

Expresa que “el Plebiscito fue la culminación de un trabajo previo. Trabajó todo el mundo. Se generó un movimiento previo, que si no hubiese existido, el resultado del 5 de octubre no hubiese sido el mismo”.

Es por ello que, treinta años después, asegura que “esto se hizo desde una amplia unidad. Que algunos quieran celebrar separados –en referencia a la exclusión, por parte del PDC hacia el Partido Comunista, de las celebraciones por los 30 años del Plebiscito- me parece una barrabasada”.

Justamente, lo que destaca Anaís, actual secretario de Organización de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) y exdirector regional del Trabajo, es que en la región, no hubo problemas para realizar un trabajo coordinado entre los partidos y movimientos políticos de oposición para recuperar la democracia. “Desde el MIR y el Partido Comunista hasta la democracia cristiana teníamos que luchar para acabar con el dictador. Teníamos que derrotar la dictadura”.

Y para ello fue fundamental la organización. En 1988, la Junta Provincial del Partido Demócrata Cristiano, liderada por Renán Fuentealba (en ese entonces, consejero nacional de la DC), luego de una reunión en la Discotheque El Castillo de Coquimbo, da a conocer el voto político de trabajar por derrotar a la dictadura –leído por Anaís- apoyar la opción No y en palabras de Anaís, “olvidarse de las elecciones libres”.

Recorrer las calles, entregar panfletos que defendían la opción No y que enseñaban a votar, eran parte de la rutina diaria en los meses previos al Plebiscito. “Ese trabajo se hizo diariamente, en la calle, protestando, en manifestaciones, demostrando que se podía controlar el miedo”.

Anaís expresa que es tal el significado y trascendencia del 5 de octubre de 1988 que para él “es el día más hermoso de mi vida.  Me levanté a las 4:30 de la mañana, vivía en calle Las Casas. Fui a la sede del Partido, me encontré con Joaquín Palma y empezamos a recorrer los colegios de votación. De ahí no paramos más hasta las 3 de la mañana, donde teníamos certeza de que habíamos ganado, aunque a las 19.00 horas ya sabíamos que íbamos a ganar, por la cantidad de gente que iba a los locales de votación”.

 

Óscar Molina Álvarez:

“Los recintos electorales eran como hormigueros, pero no te daba rabia esperar cinco horas para votar”

Apoderado general del No en la comuna de Coquimbo, Molina señala que estaba instalado el temor de que el Gobierno desconociera los resultados.

Advierte que sus opiniones y testimonio son personales y no de un partido, a pesar que en aquella época participó del Plebiscito en su calidad de militante del Partido Radical Social Demócrata. Óscar Molina destaca un hecho que es relevado por la oposición en su conjunto: la coordinación y el trabajo mancomunado de todos los movimientos que buscaban derrotar a Pinochet fue la clave para recuperar la democracia.

Molina relata que “con mucha antelación, hubo una convergencia de los movimientos de oposición, que nos incluyó a todos. Democratacristianos, socialistas, comunistas, MAPU, radicales, PPD, entre otros”.

Las dos principales actividades públicas masivas del conglomerado, el “Atenazo”, con Ricardo Lagos, Gabriel Valdés y otros dirigentes que encabezaron la oposición, en octubre de 1987, junto con las concentraciones de inicios de 1988, así como la visita de diputados costarricenses a la región, permitieron que la fuerza opositora se reencontrara y convocara en un “estado de reunión permanente”, expresa Molina.

El trabajo de voluntarios que caminando, corriendo, en moto o auto, llevaban información desde las mesas hacia la casa de Arnoldo Alfred (exregidor y luego, fundador del PPD), centro de cómputos en la comuna de Coquimbo, fue fundamental para transmitir en tiempo real los datos y sobre todo, disipar el temor de que el Sí desconociera los resultados.

Este temor, de acuerdo a Molina, estaba instalado: “Veíamos el Plebiscito como una posibilidad cierta de que se realizara, pero también de que se desconociera.  Esperábamos que el gobierno reconociera su derrota, pero eso fue cerca de las 2 de la mañana”.

Pasadas las 23.00 horas, momento en que se empiezan a entregar los resultados, surge un momento anecdótico, pues una vocal de mesa en un local de Coquimbo –partidaria del Sí- estaba aferrada a la urna y no quería entregar los votos, lo que demuestra el ambiente que se vivía en dicho momento.

 “A las 6:30 de la mañana me levanto y salí a mirar, en el segundo piso de mi casa, qué pasaba. Yo era apoderado general de Coquimbo, tenía facultad para recorrer todos los recintos de votación. Era una fiesta de esperanza, en que todos participábamos en el trabajo por el No, creíamos en las posibilidades, pero temíamos por los resultados, no que fuéramos a perder, sino que lo fueran a desconocer”.

 

Margarita Riveros Moreno:

“Uno salía al centro y cualquier desconocido te abrazaba, bailabas en la calle.  Fue un momento muy emocionante”

Partidaria del No y una de las fundadoras del PPD en nuestra zona, Riveros asegura que el trabajo para vencer el miedo entre los detractores del régimen fue la principal tarea previa a la votación.

Participante de la constitución del PPD en la región y encargada de la campaña en Las Compañías, Riveros explica que la principal tarea, desde el año anterior al Plebiscito, era la de organizar y convencer a las personas a que participaran en la campaña e ingresaran al PPD: “Muy poca gente se atrevía, era poquísima y la mayoría éramos jóvenes, con algunas excepciones”.

Una vez que el partido y los militantes se inscribieron, comenzó un intenso proceso de capacitación y formación de los votantes y partidarios del No, un minucioso trabajo que se prolongó por todo el año 1988. “Estuvimos todo el año enseñando, capacitando, invitando e incorporando y conversando con la gente.  Fue un trabajo de hormiga”.

La noche anterior, por precaución, Riveros, su madre, su hija y otros partidarios del No durmieron en otras casas. A primera hora, Mario Hamuy, el destacado astrónomo y Premio Nacional de Ciencias, quien vivía en La Serena en la época del Plebiscito, pasó a buscarla a la casa en que alojó en Guayacán y se trasladaron a la sede del PPD en la capital regional.

Riveros también destaca el rol de los voluntarios y enlaces, que recopilaban la información de las mesas y la llevaban al centro de cómputos, donde con un computador, se ingresaban y enviaban al comando central del No en Santiago.

Riveros asegura que, por la juventud de muchos de los que participaron en la campaña del No, era difícil darse cuenta, aun cuando ya sabían que habían ganado, del peligro que suponía que el régimen desconociera el resultado: “Hubo momentos difíciles ese año, pero cuando se llenó la Avenida Francisco de Aguirre para celebrar el triunfo del No, realmente era una alegría de toda la gente unida.  Unos reían, otros bailaban y otros lloraban. Fue un carnaval de emociones”.

“A las 6:30 de la mañana llegué a abrir la sede del PPD, que estaba en calle Matta con Eduardo de La Barra (donde hoy se ubica la Fiscalía regional), en el segundo piso de una casona. Cuando llegué fue impresionante, había cerca de 100 apoderados de mesa reclamando porque querían salir a los locales. Les entregamos una carpeta y comenzaron a salir”.

 

Floridor Pinto Cortés:

“Lo importante era que el país pudiese restablecer el sistema democrático. Ése era el camino trazado”

Jefe regional de la campaña del Sí y presidente de Renovación Nacional, Pinto destaca el trabajo de voluntarios que, sin sueldo, apoyaron a la opción Sí y realizaron una campaña pacífica.

Para el exconcejal de La Serena y excandidato a diputado, uno de los aspectos más destacables del proceso es que las Fuerzas Armadas hayan tenido la voluntad de convocar a un Plebiscito en el que los chilenos, de manera libre, pudiesen determinar su continuidad o su salida del gobierno. Si bien Pinto reconoce que el régimen de Pinochet cometió “excesos”, advierte que con el tiempo, éstos se tornaron en “hechos aislados” que el gobierno de facto condenó.

Según relata Cortés, “en la Constitución de 1980 se estableció un itinerario para recuperar la democracia, un itinerario que fue aceptado por el gobierno y por la oposición. Prueba de ello fue que participaron en el Plebiscito, que fue respaldado como un camino claro, real, aunque había partidos de oposición que no creían en el plebiscito”.

 “Si no hubiesen tenido la voluntad, qué les costaba decir “seguimos en el poder”, como ocurre desgraciadamente y muchos lo olvidan, en Venezuela o en Cuba”, asegura Pinto.

Como uno de los fundadores de Renovación Nacional en la región y posteriormente, de la UDI, Pinto asegura que ambos partidos actuaban de manera totalmente independiente al régimen y no había ningún contacto ni dependencia con quienes ocupaban el poder. 

Para promover la opción del Sí, se inició “una campaña con panfletos, avisos en los medios de comunicación, no era una campaña muy distinta a las que se hacen actualmente.  Teníamos que solventarnos nuestros propios gastos, aquí no había plata del partido para poder realizar las actividades, personas a sueldo ni nada de eso”.

Pinto manifiesta que muchas personas tenían el temor que, de ganar la opción No, el país se desestabilizara, en sus palabras, “de una manera tan traumática como ocurrió entre el 70 y el 73”, posterior al Plebiscito se desarrolló una madurez cívica y un proceso ejemplar que permitió retomar el camino institucional.

“Nos levantamos temprano, para la constitución de las mesas.  Durante el día viajé a Choapa para ver cómo estaban las cosas. Fue un proceso ejemplar, no hubo problemas. No recuerdo que haya habido ningún incidente que empañara esta elección. Las personas encargadas del proceso hicieron las cosas de tal manera que fuese un proceso totalmente limpio y transparente”.

 

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