• Este es el panorama actual en la cuenca del Río Los Choros. Si bien el año pasado bajó cuando se registraron precipitaciones en mayo y junio, sigue manteniendo su condición de sequedad.
  • En diversos territorios de la región se hace latente el problema de la falta de agua. Por eso se está haciendo un llamado a tomar medidas de largo plazo.
  • Los especialistas señalan que una de las soluciones pasa por la construcción de embalses, pero que también hay que apostar a otras alternativas como la recarga artificial de acuíferos y el reúso de aguas.
  • De no mediar soluciones, advierte el estudio, en el futuro podrían verse afectados diversos sectores productivos, como la agricultura y la ganadería.
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Lautaro Carmona
*Un estudio realizado por la Fundación Chile señala que a nivel nacional existen 9 cuencas que se encuentran en una situación de riesgo alto. De ellas, 4 corresponden a la región de Coquimbo. A eso se suma además que la zona es donde más se ha intensificado la reducción de precipitaciones y las aguas subterráneas también han visto mermada su capacidad. *Los especialistas advierten que de no mediar medidas al respecto, esto podría complicar el desarrollo económico y social de estos territorios. La recarga artificial de acuíferos y la reutilización de aguas residuales se cuentan entre las medidas que se propone adoptar en el largo plazo.

La región de Coquimbo experimentó durante una década una situación de sequía tan grave que llegó a poner en riesgo latente a sectores productivos como la agricultura. Qué hablar del consumo humano, donde todavía quedan rezagos, sobre todo en el secano, manteniéndose la declaración de escasez hídrica en 14 comunas.

Esto no es más que un reflejo de las complejidades que enfrenta y seguirá enfrentando la zona en materia hídrica. De hecho, un estudio recientemente dado a conocer denominado “Radiografía del agua: Brecha y riesgo hídrico en Chile”, efectuado en coordinación por la Fundación Chile, la Fundación Futuro Latinoamericano (FFLA) y la Fundación AVINA, nos alerta del difícil escenario que se podría venir para la zona de no tomarse acciones concretas en el corto, mediano y largo plazo.

Este documento entrega una radiografía del estado actual del recurso y permite acceder a un análisis de tendencia histórica, de manera de vislumbrar cuáles son los territorios en que la situación se va haciendo más crítica.  Para ello, cada región es examinada en base a los datos existentes y desde distintos puntos de vista: agua superficial, subterránea, glaciares, calidad del agua y sus diferentes usos. 

Ulrike Broschek, subgerente de sustentabilidad de Fundación Chile, señala que si tuviera que definir el escenario que enfrenta la región en base a este análisis, diría que “es una situación preocupante de déficit”. Asimismo, advierte que “es una de las regiones con mayor criticidad a nivel nacional, es un contexto bien complejo el que visualizamos nosotros en Coquimbo y lo que hay que trabajar es en nuevas fuentes de agua para la zona”, puntualiza.

BRECHA HÍDRICA: 4 DE LAS 9 CUENCAS CON RIESGO ALTO SE UBICAN EN LA REGIÓN

Uno de los análisis que realizó este estudio fue el de brecha hídrica. Para ello la metodología se aplicó a 25 cuencas de un total de 101 a nivel país.

Ulrike Broschek explica que lo que hace la brecha hídrica es relacionar la disponibilidad de agua total, entre el agua subterránea y superficial. “Es toda el agua que cayó y alimentó al ambiente, al ecosistema, los suelos, la cobertura vegetal. Con ello se calcula toda la oferta que queda disponible y eso se compara con el consumo de agua”.

Pues bien, estos datos arrojaron que de estas 25 cuencas a nivel país, 9 se encuentran en una situación de riesgo alto. De ellas, 4 corresponden a la región de Coquimbo: Río Los Choros, Río Limarí, Río Quilimarí y Río Elqui. Otras dos, en tanto, Río Choapa y las cuencas costeras entre el Río Choapa y Quilimarí, se ubican en nivel medio.

La explicación que se da en el documento para catalogar estas cuencas en este nivel es que “existe fuerte presión sobre el recurso hídrico” y que “denota una urgencia máxima para el ordenamiento de la oferta y la demanda”.

También agrega que “en estos casos la baja disponibilidad de agua es un factor limitador del desarrollo económico”.

El primero de la lista a nivel país es el Río Los Choros, en la comuna de la Higuera. Según los datos recogidos por este informe, la brecha hídrica en esta cuenca se ubica como la más crítica, con un 824%.  “Estamos hablando de que el consumo de agua que está existiendo en esta cuenca supera en más de un 800% la disponibilidad que existe del recurso que hoy hay. O sea, que este consumo de alguna manera tiene que provenir de los acuíferos, por ejemplo, de las reservas”, plantea Broschek.

En el fondo, agrega “la cuenca del río Los Choros es una de las dos a nivel nacional que suma un porcentaje de más de 100% y donde el consumo de agua es muy superior que la disponibilidad de agua”.

Más atrás (puesto número 5) pero también en cifras preocupantes está el Río Limarí, con un 87% de brecha. “En este caso está muy cerca del 100%, superando el consumo actual de agua con la disponibilidad de agua”, explica la profesional.

Lo preocupante en este caso es la superficie que abarca y los sectores productivos y humanos que involucra. Cabe destacar que el Estudio Básico “Diagnóstico para desarrollar plan de riego en cuenca de Limarí”, realizado bajo el alero de la Comisión Nacional de Riego (CNR), señala que el río Limarí se forma por la unión de los ríos Grande y Hurtado. La cuenca se encuentra regulada por un sistema interconectado de embalses que son Recoleta, Cogotí y La Paloma, conformando el denominado “Sistema Paloma”.

“Estas obras de regulación otorgan seguridad de riego a una superficie aproximada de 60.000 hectáreas, distribuidas en los distintos valles y sectores de la cuenca”, puntualiza el documento.

Por esta razón, señala Broschek, es que se debe mirar con atención estos datos. “Sobre un 40% ya es una situación de brecha alta, porque como dice el reporte condiciona el desarrollo de la cuenca y del territorio, es decir, en el futuro puede limitar fuertemente el desarrollo económico y sin duda también al ecosistema, porque en el fondo estamos hablando de que toda el agua que hay disponible, prácticamente toda se está consumiendo”, precisa.

En el lugar 7 se ubica en Río Quilimarí, con un 52% de brecha. Le sigue el Río Elqui, con un 47% en el noveno puesto de las que mantienen más riesgo en el país.

En el nivel medio, en tanto, está el Río Choapa (40%) y las cuencas costeras entre Río Choapa y Quilimarí (34%). La explicación en estos casos señala que “existe presión sobre el recurso hídrico siendo necesario el ordenamiento de la oferta y la demanda, asignar prioridades de uso, prestar atención a los ecosistemas acuáticos y mejorar la eficiencia hídrica”.

“Es una situación bien crítica la de la Región de Coquimbo la verdad por este hecho, porque además, si uno mira el análisis, casi todas las cuencas que tienen brechas altas son precisamente de la región”, recalca Broschek.

SE REDUCEN LAS PRECIPITACIONES

Ya ha quedado de manifiesto en la última década, pero los especialistas lo han ido confirmando a través de los estudios. La cantidad de precipitaciones en la zona ha disminuido considerablemente y al parecer deberemos acostumbrarnos a este escenario.

“La zona desde Copiapó a Los Vilos presenta el déficit hídrico más grande en magnitud, dado posiblemente por una condición de déficit estructural de ese territorio, acostumbrado a sequías prolongadas”, se detalla en este informe y agrega que “las precipitaciones disminuyen en todo el país, a excepción del altiplano, presentándose cambios significativos entre las regiones de Atacama y Los Lagos”.

Respecto al panorama en la Región de Coquimbo, la subgerente de sustentabilidad de Fundación Chile señala que “hay una reducción muy significativa en la región y de hecho se analizó que entre Atacama y Coquimbo enfrentan los déficit hídricos meteorológicos de precipitaciones más grandes de todo el país, en cuanto a magnitud son los más críticos”

Según han destacado diversos meteorólogos, lo que va a ocurrir en la zona es que debemos acostumbrarnos más bien a años secos, con ocurrencia de eventos extremos como los que se generaron entre mayo y junio de 2017.

CALIDAD DE LAS AGUAS

Otro aspecto que abordó esta “Radiografía del Agua” fue el análisis de la calidad del agua en las cuencas del país.

En cuanto a lo que tiene relación con la zona, especifica que “En la Región de Coquimbo, durante el periodo 2006- 2011, hay alrededor de nueve estaciones con calidad insuficiente, independiente de la época del año, relacionado a los niveles de arsénico, cadmio y cobre, todas ellas en la parte alta de la cuenca del Río Elqui”.

Ulrike Broschek manifiesta que efectivamente en este territorio estas estaciones “están en rojo”. Lo relevante, indica, es que eso ocurre en toda época del año y en los dos quinquenios analizados se verifica que esto se da en la parte alta del río Elqui.

“Son los contaminantes que aparecen y que la hacen quedar fuera de norma y que tenga una calidad insuficiente para el uso. Potabilizar esa agua sale más caro, porque requiere de un tratamiento más complejo para eliminar estos contaminantes”, advierte.

Sobre si esta mala calidad tiene relación con la disminución de la disponibilidad del vital elemento, indica que no se hizo la relación entre el aumento de contaminantes y el agua “pero si hay estudios que hablan de que cuando los acuíferos van bajando se van concentrando los minerales en forma más significativa y se reciente la calidad”.

En el resto de las estaciones analizadas en la región, precisa, afortunadamente los análisis revelan una buena calidad del recurso. “Hay más o menos 26 estaciones que presentan una buena calidad de agua y en el último quinquenio analizado, 2011-2016, hay una tendencia leve a mejorar”.

REDUCCIÓN ACUÍFEROS SUBTERRÁNEOS

Otra de las importantes reservas de agua que tiene la región (y a nivel mundial) se concentra bajo tierra. La baja de precipitaciones también ha hecho que estos reservorios estén disminuyendo.

Eso sí en este caso tuvieron más dificultades para hacer los análisis debido a que existe poca información continua respecto de los mismos. Debido a esto, sólo pudieron ser estudiados un 30% de los pozos de la región “porque cuando haces en análisis de la tendencia estadística, necesitas una frecuencia en los datos tomados”.

De esta forma, se estudiaron 65 en total en la zona. Al respecto, el análisis reveló que 51 tienen una tendencia negativa significativa. “El descenso en los acuíferos tiene que ver con baja de precipitaciones efectivamente, por la menor recarga, pero existe también una mayor extracción. En el fondo la baja del acuífero se da porque la capacidad de recarga que mantiene el acuífero es superada por la extracción”.

ACCIONES A TOMAR

Los realizadores del estudio advierten que estos antecedentes que han sido dados a conocer no tienen el objetivo de hacer un diagnóstico, sino que más bien advertir sobre las acciones que se deben tomar desde el ámbito público y privado en el futuro para adelantarse a los efectos negativos que esto podría causar en el corto, mediano y largo plazo.

Ulrike Broschek señala que tras este análisis se encuentran aspectos que pueden llegar a ser positivos y que servirían como guía para trabajar en nuevas fuentes de agua para la zona, lo que a su juicio reviste urgencia.

“Por ejemplo los aluviones, las lluvias intensas que se producen cada cierto tiempo son una potencial fuente de agua para aprovechar mejor a través de un mayor ahorro. Esta es una región que tiene embalses para acumular, pero eventualmente todo lo que es la recarga artificial de las aguas subterráneas es algo muy importante a considerar también, para poder ahorrar más agua”, puntualiza.

En ese sentido, dice que los aluviones están ocurriendo de una manera más frecuente “y eso para nosotros es una oportunidad enorme de acumulación de agua, de infiltración a los acuíferos”. Por ello, indica, se debe a empezar a ver desde ahora de qué manera esta fuente que se da tras fuertes lluvias, que ocurren en pocos momentos, pero de manera intensa “y acumular y maximizar ese recurso. La idea es ver otras alternativas de ahorro para no perder esa agua, porque necesitamos acumular lo más posible y ahí tenemos que plantear otras soluciones que pueden servir para la recarga artificial de acuíferos”.

A su juicio, se habla mucho de la construcción de más embalses “y nosotros queremos evaluar eso, pero también hay otras alternativas de almacenamiento que son las aguas subterráneas, en los acuíferos, y que son zonas naturales de almacenamiento de agua que ya están”.

Otra alternativa, plantea, sería comenzar a mirar el reúso de las aguas residuales, dado que en Coquimbo hay emisarios de estas tuberías submarinas que descargan las aguas servidas al mar. “Esa es una fuente de agua que hoy se está perdiendo. Estamos hablando de 1.000 litros por segundo que podrían ser tratados y recuperados para la agricultura o la industria, recambio de cultivos a otros con menor requerimiento hídrico”.

En este sentido, es enfática en señalar que “esos son algunos de los ejemplos que estamos visualizando, pero esto requiere un trabajo en el territorio. Nosotros ponemos esta información a disposición y nos interesa que los distintos sectores la miren, que vayan viendo qué recursos y qué soluciones se necesitan priorizar”.

ALERTA PARA LAS AUTORIDADES

Ulrike Broschek cuenta que esta es solo una primera parte del trabajo que están desarrollando a nivel nacional y que esperan que en el futuro pueda servir como guía. En la iniciativa “Escenario hídrico 2030” participan más de 40 instituciones público-privadas, prácticamente todos los ministerios relacionados que tienen incidencia en la gestión del agua.

“Toda esta información que ha sido construida en conjunto con muchos departamentos del Estado es una suma de estudios y datos que estaban dispersos y que se integraron. En 16 meses se sacó esta radiografía y hoy esta información queda para estos tomadores de decisión”.

A nivel nacional, recalca, la idea es señalar a las autoridades cuáles son los territorios específicos que hoy son los más críticos “que se requieren abordar en el corto plazo y donde se deben destinar los recursos y las prioridades de abordar”.

Será muy importante, puntualiza “porque a la hora de la toma de decisiones y la destinación de recursos obviamente hay que generar la información que sirva para decir: estos son los territorios más críticos para el corto plazo, versus estos que están menos vulnerables”.

Este documento ya se comenzó a difundir, dice, a incluso se lo entregaron al ministro de Obras Públicas Juan Andrés Fontaine “estamos coordinando reuniones con otros ministros para explicar todos los datos y que eso sirva como insumo para la toma de decisiones”.

Pero ya llevan 8 meses en una segunda etapa donde se están enfocando en 6 territorios (principalmente en la región de Coquimbo) donde están mirando soluciones “que buscamos que sean priorizadas, evaluadas en cuanto a costo, efectividad, para poder proponer y que luego se destinen los recursos y se implementen, que es lo que nos interesa como foco, es nuestro principal objetivo”.

Lo que se va a hacer, agrega, es levantar la mayor cantidad de opciones y alternativas posibles “y se van a evaluar en términos de cuánto logran. Luego se va a mirar bajo qué mecanismos esas soluciones pueden ser implementadas, de manera de dar un paso más allá, no queremos solo entregar una cantidad de propuestas, sino que se vayan implementando”, especifica. 3701iR

REACCIONES EN EL GOBIERNO

Ante estos resultados, desde el gobierno regional respondieron a través de un documento escrito donde señalaron que “el problema de la sequía en nuestra región no es un fenómeno nuevo, es un problema con el cual nuestros habitantes han convivido desde sus orígenes, por lo que la población y los diversos sectores productivos deben continuar adaptándose e implementar medidas para enfrentar las condiciones de escases, sobretodo bajo condiciones de cambio climático, donde los ciclos de sequía se intensifican”.

Sobre las acciones a implementar, destacaron que el presidente Sebastián Piñera ha manifestado en su programa la necesidad de aumentar la superficie de riego tecnificado y seguridad de riego reimpulsando la “Estrategia Nacional de Recursos Hídricos” elaborada el año 2013.

Entre las principales medidas para reducir las brechas entre oferta y demanda, plantean que es necesario aumentar la capacidad de acumulación, sistemas de infiltración, mejoramiento de canales, cuantificación de acuíferos subterráneos, incorporación de tecnología de punta en control y gestión de caudales, impulso de concursos de Ley 18.450 para obras medianas, reducir el consumo mediante el aumento de la eficiencia en el uso del agua a través de la educación de la población, entre otras medidas.

En tanto, en el ámbito de la acumulación, informaron que se encuentran en desarrollo diversas iniciativas. En el caso de los grandes embalses, destacan la ejecución del Valle Hermoso, en Río Pama (20 millones de metros cúbicos) en la comuna de Combarbalá. También se encuentran en proceso de factibilidad la construcción de un reservorio en el  Río Rapel (50 millones m3) en la comuna de Monte Patria y Canelillo (160 millones m3) en la comuna de Illapel.

Por otra parte en etapa de diseño estarían el Embalse La Tranca, en el Río Cogotí (50 millones de m3) en la comuna de Combarbalá y Murallas Viejas, en el Río Combarbalá (50 millones de m3).

De igual forma, manifestaron que se espera desarrollar un programa de pequeños embalses. Para ello, se encuentran en proceso de prefactibilidad el Mejoramiento Uso y Regulación de Recursos Hídricos en el Río Mostazal (3 millones de m3) en la comuna de Monte Patria; el Mejoramiento del Sistema de Riego Embalse Estero Derecho (3 millones de m3) en la comuna de Paihuano y el embalse Chalinga (7 millones de m3) en la comuna de Salamanca.

De igual forma, desde el Gore manifestaron que se dispone del Estudio Diagnostico estado actual tranques CORA IV Región, realizado por CNR, con un catastro de 102 tranques para su rehabilitación mediante la postulación a la Ley 18.450.

En el caso puntual de la cuenca de Los Choros, la más crítica a nivel nacional según este estudio, se detalló que se encuentra en etapa de revisión en CNR un proyecto 660 millones de pesos con una superficie beneficiada 92 hectáreas, beneficiando a  68 pequeños agricultores con una tranque acumulador  y distribución mediante red presurizada a predio.

“Además se encuentran en desarrollo los programas CNR de fortalecimiento de Organizaciones de usuarios de aguas en Choapa Bajo y Río Chalinga, así como el programa de Capacitación y transferencia tecnológica en adaptación al cambio climático para áreas vulnerables de la pequeña agricultura en riego, zona norte”, puntualizaron.

En el caso de otros proyectos de mayor envergadura como la recarga artificial de acuíferos, tratamiento de aguas residuales o la construcción de plantas desaladoras, no se han mencionado iniciativas que apunten en esta línea.

 

 

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