• Según el Mapa Nutricional 2018 de la Junaeb, más del 50% de los estudiantes en la región sufren de soprepeso, obesidad y obesidad severa
  • En los colegios se implementan estrategias como los recreos entretenidos o circuitos deportivos especiales para fomentar la actividad física en los jóvenes. Lautaro Carmona
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EFE /Lautaro Carmona
Especialistas coinciden en que la problemática está directamente relacionada con asuntos culturales y de educación. Aunque se evalúa si existe una mala distribución de los ingresos económicos en cuanto a la compra de alimentos, también ven necesario el impulso de políticas públicas con subsidiarias de alimentos, para bajar los costos de ciertos productos y hacerlos más accesibles a la población.

El sobrepeso y la obesidad en la población escolar de Chile aumentan a niveles inquietantes debido a los hábitos alimenticios que mantienen los menores tanto en el hogar como en los espacios educacionales, con alta ingesta de grasas saturadas y carbohidratos, lo que facilita la aparición de enfermedades que habitualmente son diagnosticadas a personas adultas como hipertensión, diabetes o colesterol alto.

Una realidad reflejada en el último Mapa Nutricional de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), así como en estudios realizados por especialistas en nutrición de la región, quienes hacen un llamado a tomar conciencia sobre una problemática difícil de abordar, al estar vinculada con arraigadas costumbres y con el nivel socioeconómico de las familias.

La medición nacional hecha en 2018, se basó en una encuesta aplicada a un millón de estudiantes de cinco niveles educacionales (prekínder, kínder, primero básico, quinto básico y primero medio), en 9.065 centros educacionales, -el 84,8 % de la enseñanza regular-.

Si bien la desnutrición en Chile es de 0,3%, -muy por debajo del 9,6% que se presenta en América Latina y el  Caribe-, la tasa de obesidad en el país es de 25,1%, mucho mayor que la de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que es de 19,5%.

Alarmantes resultados

El Mapa Nutricional de la Junaeb a nivel nacional indica que en quinto básico, que fue por primera vez tomado en cuenta para el estudio, los niños presentan un 27,7% de obesidad. Otros niveles también registran índices preocupantes.

En el caso del prekínder es del 23,7%, en kínder del 24,6%, en primero básico es del 24,4%, mientras que en primero medio es del 14,7%. Si se consideran a los menores que tienen sobrepreso, estos porcentajes aumentan casi el doble.

La investigación además revela que en las zonas del país donde más prevalece la obesidad es en el sur, especialmente Magallanes. En el caso de las regiones con menor prevalencia aparecen Tarapacá, Arica y Parinacota, además de Antofagasta, todas del norte.

La dirección regional de la Junaeb entregó a El Día las cifras de obesidad y sobrepeso en la zona. Para la elaboración del Mapa Nutricional se estudiaron 645 establecimientos de la región, equivalentes al 98,7%. Se aplicaron 51.544 encuestas, y de estas 47.342 fueron validadas.  

En cuanto a los resultados por curso, los índices no distan mucho de los resultados nacionales. En quinto básico, el nivel de obesidad es de 27,4%, en primero básico de 24,2%, en kínder de 23,5%, en prekínder de 22,4% y en primero medio de 15,3%. En total, 7.904 estudiantes (el 16,7%) registran obesidad, mientras que 13.334 (28,2%) tienen sobrepreso. Adicional, 2.809 (el 5,9%) tienen obesidad severa en la región. 

William Gutiérrez, director regional del organismo, explicó que en la actualidad se están aplicando algunas estrategias para promover hábitos saludables desde los recintos educativos. 

"(...) Tenemos un programa llamado Contrapeso enfocado en poder minimizar los índices de obesidad estudiantil. Tenemos el programa de Recreos Entretenidos, que beneficia a más de 7 mil alumnos y además en la región destinamos 43 millones de pesos a la promoción de la actividad física", agrega.

Estudios sobre el tema en la región

El pasado febrero, en el I Congreso Internacional de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte llevado a cabo en Valencia, España, fueron presentadas las conclusiones del estudio denominado “Tipo de colaciones en escolares de enseñanza básica, Chile: Resultados preliminares”.

Esta investigación, hecha por los académicos de la facultad de medicina de la Universidad Católica del Norte (UCN) sede Coquimbo, Carolina Naranjo y Rubén Munizaga, con el apoyo del profesor Vicente Martínez De Haro de la Universidad Autónoma de Madrid, se enfocó en escolares de 7 colegios municipales de La Serena, para conocer más sobre el impacto de las políticas de promoción de salud en la condición física y hábitos alimentarios de los menores.

El trabajo, fruto de una alianza entre el equipo de la universidad y la Corporación Gabriel González Videla, arrojó que entre los estudiantes evaluados hay un 28% con sobrepeso, 22% con obesidad y 8% con obesidad severa.

Claudia Bugueño, docente de la misma facultad en la UCN, fue la encargada presentar las conclusiones del estudio. En conversación con El Día vía Whatsapp, la especialista resaltó que los estudiantes de la zona consumen una alta cantidad de grasas saturadas y carbohidratos derivados principalmente del consumo de snacks salados como papas fritas, pizzas, completos y sopaipillas.

Otro aspecto que reveló el análisis, es que aparte de la colación del hogar muchos de los niños a diario llevan dinero, aproximadamente 1.000 pesos, para comprar otros productos. “Por lo tanto el acceso que tienen al tipo alimentos menos saludables es mucho mayor”, agrega.

Una cuestión cultural

Bugueño, quien lleva un tiempo viviendo en España, compara la realidad de ese país Europeo con la de Chile respecto a la cultura nutricional, pese a que en ambos países se tiene acceso a una dieta mediterránea y a una serie de alimentos similares.

“Acá los niños no llevan dinero al colegio y dentro de los recintos no existen kioscos, pero  a las afueras sí venden productos procesados de bollería como palmeras o croissant, aunque en general son pocos los que los consumen”, añade.

Por lo tanto para la académica, la dieta de cada familia se vincula directamente con pautas culturales del país.

“Es algo muy arraigado y no sé si es un tema de que los niños no pasen hambre, pero la población latinoamericana en Europa es la que se ve con mayor sobrepeso y obesidad. Acá generalmente tienen otros hábitos alimenticios y seleccionan productos más saludables.

Además indica que la competitividad también influye. Como ejemplo, Bugueño señala  que cuando algunos niños en Chile llevan más dinero que su compañero, sienten que pueden comprar productos más ‘bacanes’, que no necesariamente son más saludables. “Ese fenómeno en Europa se da mucho menos, porque están enfocados en fomentar una cultura de equipo”, dice.  

Por otra parte, la actividad física es también un factor fundamental. Bugueño destaca que en Europa son muchas más las horas a realizar algún tipo de actividades al aire libre.

“A mí me parece interesante comparar el tiempo de dedicación que tienen los padres para con sus hijos acá, porque hay más espacio para la familia, para disfrutar juntos. La jornada laboral es quizás un poquito más corta y el tiempo extra después del colegio muchos van al parque o a las áreas verdes, que están por todos lados”, acota.

Aparición de enfermedades asociadas

Bárbara Zepeda, nutricionista del policlínico de diabetes del Hospital de La Serena, comenta a El Día que es cada vez más frecuente atender a niños de 10 o 12 años con hipertensión arterial,  esteatosis hepática (hígado graso), niños con diabetes o dislipidemia (elevación anormal de concentración de grasas en la sangre entre ellas colesterol o triglicéridos), patologías que generalmente se diagnostican en adultos o personas mayores de 65 años.

A su juicio, esto sucede porque son los menores quienes deciden qué comer y los padres acatan esto, tal vez como una manera de complacerlos o compensar estados emocionales por el ‘abandono’ o el poco tiempo que pueden pasar con ellos.

 “Lo que vemos es baja ingesta de fibra, poco consumo de agua, y estreñimiento, porque lo que normalmente comen es una hamburguesa con papas fritas, arroz, aderezos y mucha bebida gaseosa”, dice.

Asegura que los requerimientos nutricionales están siendo cubiertos  por las grasas y el grupo de los cereales, alimentos con alto contenido en carbohidratos, cuando se debe comer de todo; proteínas, cereales, lácteos, frutas y verduras en las porciones adecuadas.

Educar a la gente sobre nutrición

“Aquí influye la falta de educación y que el rol de los nutricionistas no está presente en los colegios (…) un profesor no puede enseñar sobre alimentación porque los nutricionistas somos los que tenemos la base, no somos los que damos las dietas, sino los que educamos y eso es lo que yo recalco, porque se podrían corregir  miles de enfermedades a través de la alimentación. Somos los que comemos”, reitera.

Zepeda además lamenta que el comer sano sea caro, y desde ese punto de vista hay un trabajo por hacer en políticas públicas, para poder bajar los precios de verduras y frutas.

“Es súper complicado decirle a un padre que no tiene los recursos suficientes que prefiera alimentos más sanos. Si bien el etiquetado ha contribuido mucho a que las personas tomen conciencia y sepan lo que están comiendo, falta educación porque no lo entienden”, apunta.

Por su parte, la académica Claudia Bugueño, indica que uno de los factores podría ser una mala distribución de los recursos.

“(…) También hace falta ver el tiempo y la dedicación de los padres porque el problema no es que no tengamos los ingresos, ya que si los niños llevan 1.000 pesos para comprar colación, con eso se podría comprar un kilo de manzanas por ejemplo, además hay que tomar en cuenta que el estudio que se hizo fue en colegios municipalizados, entonces no fue en población de nivel socioeconómico alto”, añade.

Sin embargo, aclara que el tema de educación y cultura es el que mueve a las familias a escoger cierto tipo de alimentos.

“Aunque se podrían impulsar políticas desde el punto de vista de la alcaldía o del gobierno con subsidiarias de alimentos que hagan que el costo sea mucho más bajo y los alimentos saludables puedan ser más accesible a la población, es una decisión personal. Uno tiene que educar a los niños, fomentar la actividad física, porque en estos momentos yo creo que es bajísima en nuestra sociedad”, manifiesta.  6101iR

Cambios en el menú infantil

La Subsecretaria de Salud Paula Daza, informó a El Día que se está trabajando en un nuevo plan que permita aumentar la oferta de comida sana para niños en los restaurantes del país. 

El programa comenzará este mes en Santiago, donde 12 chefs serán capacitados por el Ministerio de Salud y posteriormente implementar menús saludables en los establecimientos. 

"Nuestro objetivo es invitar a los restaurantes a que incluya dentro de su carta un menú infantil saludable, esto como parte de una política pública que busca cambiar comportamientos y hábitos en todos los ámbitos", acota.

 

Recreos entretenidos como alternativa

Desde los establecimientos educacionales también se impulsan ciertas iniciativas para promover la actividad física de los escolares.

Una de estas son los recreos entretenidos, que en colegios como el María Educa de La Serena, se desarrollan de forma permanente durante el año.

Julio Velásquez, profesor de educación física y coordinador de extraescolar en el centro educativo, comenta que una de las problemáticas que pretenden disminuir es el sobrepeso, debido al sedentarismo de los menores.

“El programa de recreos entretenidos es muy positivo para ellos porque una persona encargada es la que organiza a los alumnos y los distribuye en las diversas actividades como los taca-taca, en saltar la cuerda y en las mesas de ping pong, que son ocupadas de acuerdo a un horario. También tienen espacios para que puedan jugar voleibol y básquet”, precisa.

Asegura que este tipo de actividades son significativas, porque además disminuyen  el uso del teléfono celular y generan más interacción entre compañeros.

Consultado sobre la adhesión de niños a actividades físicas fuera del horario escolar, Velásquez detalla que ellos tienen varias opciones y pueden participar en equipos de atletismo, fútbol voleibol, básquet, tenis de mesa, baile entretenido o karate.  

“Hoy en día hay mucho interés por parte de las mamás y los papás para que sus niños realicen otra actividad fuera de la jornada de colegio, sobre todo en menores que presentan sobrepeso. No es para que hacer actividades físicas con fines competitivos, sino por salud o recreación”, puntualizó.

En el Colegio María Educa impulsan proyectos deportivos que contribuyen a mantener activos a los estudiantes. Foto: Lautaro Carmona

 

¿Por qué los niños prefieren algunos alimentos sobre otros?

El estudio en los colegios municipales de La Serena dejó en evidencia que los niños prefieren los productos altos en grasa.

La académica Claudia Bugueño detalla que la explicación nutricional a esto es que la grasa tiene cierta palatabilidad que la hace más rica de sabor, pero son generalmente productos altos en sodio, lo que va en perjuicio de la salud de los menores.  

“Algunos alimentos, al tener alta cantidad de grasa tienen un gran aporte energético, entonces eso también contribuye al tema del sobrepeso y obesidad”, acota.

Sin embargo, Bugueño indica que si se educa a los niños desde temprana edad, ellos pueden escoger alimentos mucho más saludables.

“Soy una convencida de que los niños son súper capaces de tomar conciencia de sus hábitos alimentarios. Tengo una hija que desde pequeña le he enseñado a seleccionar sus frutas y verduras y mira que lo hace. Yo creo que ellos sí son capaces de poder decidir y escoger, pero para eso se necesita educación”, razona.

Por otro lado, especialistas como los nutricionistas solo son consultados cuando ya hay un problema de fondo y los malos hábitos alimentarios o el sedentarismo forman parte de la vida del niño.

“El rol de los padres es súper importante, especialmente el de las madres, porque con el aumento de horas de trabajo, ellas ya no están todo el tiempo con los niños y entonces pasan mucho tiempo frente al televisor, jugando videojuegos, no salen a las calles, no juegan, no realizan otro tipo de actividades, además, tienen fácil acceso a la comida rápida”, comenta.

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