La usuaria del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) realiza réplicas exactas de cerámica mediante la utilización de técnicas originales.

Una historia digna de contar es la de Luz Silva y su esposo Walter Rivera, quienes desde la comuna de Río Hurtado se encargan de mantener viva la cultura diaguita, a través del rescate de su alfarería y su fuerte lazo que los une a ella.

Desde el 2005 comenzaron, de a poco, a incursionar en este rescate patrimonial. Mediante un curso de conocimiento a la greda luego continuaron interiorizándose en las diferentes técnicas, hasta conocer al detalle la elaboración de la alfarería.

Los diaguitas habitaron las regiones de Atacama y Coquimbo, desde el año 1000 hasta 1563 d.C cuando llegaron los españoles. Se organizaban en aldeas y utilizaban la tierra comunitariamente, su economía se basaba en la actividad agrícola y ganadera. Asimismo, destacaban por su cerámica, en especial por sus  diseños geométricos, llamados “grecas”, que se basan en patrones decorativos y utilizaban la simetría para hacerlos más complejos.

Es entonces que el matrimonio limarino, siendo atraído por el arte de estos antepasados, encontraron en ello una oportunidad para expresarse creativamente y además de verlo como una herramienta para el sustento familiar, sin saber la sorpresa que les deparaba el destino.

Instalaron un taller de alfarería en donde elaboraban réplicas exactas de las piezas diaguitas encontradas en las excavaciones, como jarros pato, cuencos, pucos, platos campanas y jarros gatos, utilizando las mismas técnicas y diseños.

Walter Rivera recuerda que el trabajo con artesanía diaguita lo realizaba más fácil de lo normal. “A mí me empezaron a salir cosas muy innatas, sin saber el porqué, después descubrí todo… era porque llevo en la sangre la cultura. Supe que mi abuela era diaguita, de apellido Campillay”.

Tras conocer este antecedente, el alfarero comenzó a realizar los trámites para estar legalmente certificado como una persona con raíces diaguitas. Junto a él, Luz tomó la misma decisión y con su carácter de esposa pudo facultarse tal ascendencia. “Después que nos declararon con sangre diaguita, con mayor razón buscamos la divulgación de esta parte de la historia”, relata la artesana.

Posteriormente, empezaron a dictar talleres de cerámica en colegios y jardines, difundiendo a los niños y jóvenes de la comuna su trabajo en greda.

La pareja está decidida a seguir emprendiendo. Prueba de ello es que Luz Silva este año participó del Programa Más Capaz, en su línea Mujer Emprendedora, la cual es parte del convenio entre el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE) y el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), y que le permitió capacitarse para la implementación y evaluación de su propio negocio.

Además, recibió un incentivo de $300.000 para la compra de insumos y/o herramientas que le permitan potenciar su negocio. Al respecto, la productora manifestó que “estamos pensando en la instalación de una pequeña cabaña para turismo rural y el dinero entregado en el programa nos ayudó a comprar equipamiento para su puesta en marcha”.

En relación a la ayuda entregada por el INDAP, institución a la cual ella y su marido son usuarios, añade que “gracias a INDAP hemos participado en varias ferias, mediante las cuales mostramos al público lo que hacemos. Se ha transformado en una gran oportunidad de venta, y además se comparte con otros campesinos, recogimos ideas y uno ve lo que se está haciendo. También hemos recibidos capacitaciones para potenciar nuestra agricultura, ya que tenemos 1 hectárea de nogales y queremos implementar una pequeña huerta familiar con árboles frutales”.

“Nosotros no nacimos en Río Hurtado, pero somos riohurtadinos de corazón”, comenta Luz, y añade que “por eso nos enorgullece saber que el rescate de la cultura diaguita ha permitido poner a la comuna en un nivel bastante alto, porque nuestras piezas están siendo reconocidas a nivel regional e internacional. Por ejemplo, vendimos 27 piezas al casino de Ovalle o se venden en malls. Además, tenemos clientes provenientes de Francia, Holanda, Argentina y España”.

Sobre los proyectos a futuro, Luz Silva expresa que la idea es seguir creciendo en los rubros agrícolas y de turismo, “pero por sobre todo continuar dejando bien puesto el nombre de Río Hurtado y en especial que se aprecie el inmenso valor y riqueza patrimonial que tiene la cultura diaguita, mediante nuestra alfarería. Eso para nosotros es lo más importante”.

 

 

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