• En 2017 seis personas donaron órganos desde la región, pero en 2018 solo fueron dos
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Archivo El Día
Alza de la negativa en vida del paciente o de los familiares que comienzan el duelo, son las razones que habrían influido. La región se encuentra por debajo de la media nacional que alcanzó los 7 donantes por millón de habitantes.

Dos donantes efectivos que generaron cinco trasplantes de órganos, -cuatro riñones y un hígado-, fue el aporte de la región de Coquimbo durante el 2018 en ese ámbito, lo que refleja una dramática caída en este tipo de procedimientos si se comparan las cifras de 2017, cuando seis personas se convirtieron en donantes.

Los datos, entregados por la Unidad de Procuramiento de Órganos y Tejidos del Hospital San Pablo de Coquimbo, señalan que la media regional corresponde a 2,6 donantes por millón de habitantes, lo que está por debajo de la tasa nacional de 7 donantes en el mismo período, y que también representa un descenso con el año anterior, en el que hubo 10 donantes por millón de habitantes.

El delicado trabajo con potenciales donantes

Las estadísticas del año pasado indican que a nivel regional se realizaron 126 pesquisas de posibles donantes, una más que en el año 2017.

Si bien la unidad especializada se encuentra en el hospital de la comuna puerto, el Hospital de La Serena también contribuye con esta labor y el año pasado notificó a 27 pacientes, lo que representa un 21% del total.

En cuanto a la evolución de los potenciales donantes, -pacientes  fallecidos por muerte encefálica-, se refleja que hubo ocho personas consideradas para esta fase, de las cuales dos resultaron efectivas, tres no se hicieron por negativa familiar y otras tres por negativa en vida.

“La negativa familiar durante el primer trimestre alcanzó el 50% del total de potenciales donantes y durante el segundo un 25%. Al analizar el año 2018, la negativa familiar es un 38% en total”, se indica desde la unidad de procuramiento de órganos.

¿Cuáles son las razones?

De acuerdo con Lida Miranda, enfermera jefa de la referida unidad en el hospital de Coquimbo, recordó que el procuramiento de órganos es un proceso largo, que puede demorar entre 18 y 30 horas.

“Mucha gente piensa que al fallecer su ser querido de muerte encefálica todo será rápido, pero no es así porque cuando la familia nos otorga la donación se hacen todos los exámenes para determinar qué órgano está bueno, cuál puede ser trasplantable y en una segunda fase se hacen más análisis para verificar quién es el receptor más compatible. Teniendo estos dos antecedentes, tiene que venir un equipo desde Santiago, operar acá y llevarse los órganos a la capital”, explica.

En ese sentido, la negativa familiar, según precisa Miranda, se relaciona a ideas personales.

“Me atrevería a decir que muchos casos son procesos de duelo recientes. Es bastante difícil para una familia doliente, que por una causa totalmente trágica e imprevista pierde a su ser querido, decide donar los órganos y asumir el tiempo de espera”, acota.

“Queremos trabajar de forma intersectorial, ya sea con fundaciones, colegios y otras instituciones para educar a la población frente a lo que significa donar órganos”, Lida Miranda, enfermera jefa de la Unidad de Procuramiento de Órganos y Tejidos del Hospital San Pablo de Coquimbo.

Por otra parte también aumentó la negativa en vida de los pacientes. El 40% de los donantes del año 2018 no quisieron donar por decisión personal.

“(…) En realidad no hay una hipótesis fija del por qué la gente no quiere donar, pero sí se relaciona un poco con la edad. Los pacientes que tienen entre 60 y 70 años muchas veces no quieren donar porque tienen la concepción de que ellos con todos sus órganos y así se deben ir”, apunta.

Ante la negativa en vida, no es mucho lo que los especialistas pueden hacer, señala Lidia, porque se debe respetar siempre la voluntad de la persona.

Los desafíos para revertir la tendencia

Miranda resalta que las campañas educativas son fundamentales para sensibilizar a la ciudadanía sobre la donación de órganos y ese es uno de los retos que se plantean para este año.  

“Queremos trabajar, no solamente con el sector salud sino de forma intersectorial, ya sea con fundaciones, colegios y otras instituciones para educar a la población frente a lo que significa donar órganos”, indica.

1,6% de los donantes de Chile corresponde a la región de Coquimbo

Aun así, la enfermera jefa de la unidad reitera que la autonomía y el poder de decisión siempre están primero.

“Si se van a donar órganos de un ser querido es porque esta persona en vida lo quiso. Tenemos que partir del respeto y desde una concepción de derechos. Ahora es un poco difícil porque tenemos generaciones nuevas, pero la gente está bastante desensibilizada con el tema, y es algo que requiere de altruismo, solidaridad, sin embargo, aún hay gente que rescata esos valores”, resalta.  6101i

Viabilidad de reforzar la unidad regional

Para Lida Miranda, para el corto o mediano plazo es complicado impulsar la unidad de procuramiento de órganos y contar con un equipo que opere a nivel regional,  porque se necesita el recurso humano y la logística, lo que requiere de una gran inversión monetaria.

“Cabe recordar que los hospitales de la cuarta región son los centros con más déficit de camas en todo Chile, entonces de manera personal creo que hay que darle prioridad a otras áreas. Mientras tanto, cuando hay un potencial donante y nos dicen que sí, la red de salud funciona muy bien”, añade.

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