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Lautaro Carmona
Para los especialistas y autoridades de salud es muy importante conocer las características y síntomas de esta enfermedad para poder diferenciarla de otras como la influenza y o un resfrío común y así saber cuándo acudir a un centro de salud.

El Ministerio de Salud espera que en los próximos días aumente el número de personas contagiadas por virus sincicial, por lo mismo explican que se hace necesario que las personas sepan distinguir  las características y síntomas de esta enfermedad para poder diferenciarla de otras como la influenza y o un resfrío común.

De acuerdo al informe del Instituto de Salud Pública (ISP),  que abarca desde el 1 de enero hasta el 13 de julio  ya van 3.846 pacientes confirmados con virus sincicial solo en los 31 centros centinelas que funcionan a lo largo del país, pero solo la última  semana se registraron 852 casos a lo largo del país, 310 en la Región Metropolitana.

Por lo tanto, las autoridades llamaron a hacer un buen uso de la red de salud, por lo cual ante síntomas de enfermedades respiratorias agudas acudir primero al CESFAM más cercano a su domicilio, y de esta manera posteriormente ser derivado a un centro de mayor complejidad.

Reconocer síntomas

Al respecto, el médico Ricardo Kogan, director del Departamento de Pediatría de la Escuela de Medicina de la Universidad Finis Terrae, señala que  “es clave poner atención en los síntomas” para de esta manera saber a qué recinto asistir.

De acuerdo con el especialista, el virus respiratorio sincicial (VRS) es de gran agresividad y aparece en brotes epidémicos desde junio a julio habitualmente, no tiene vacuna para su control y origina una gran cantidad de pacientes, en especial lactantes. Al año, agrega, son hospitalizados alrededor de 5 mil niños en el país por virus sincicial.

El académico explica que, en la mayoría de la población, el VRS produce rinofaringitis, bronquitis y otros cuadros leves de buena evolución clínica. “Sin embargo, en lactantes menores de dos años desencadena Síndrome Bronquial Obstructivo Agudo (SBO) y neumonías, enfermedades que pueden ser graves y requerir hospitalización, algunos en Unidad de Paciente Crítico (UCI-UTI)”, detalla.

“En escasas ocasiones algunos pacientes fallecen, especialmente aquellos con factores de riesgo como genopatías, cardiopatías congénitas y displasia broncopulmonar en prematuros”, agrega.

El broncopulmar  aclara que la influenza, que es una enfermedad infecto-contagiosa originada por el virus influenza A (subtipos H1N1 y H3N2) y B, se presenta en los meses de otoño e invierno y en ocasiones a inicios de primavera. 

Kogan dice que la influenza afecta a un número muy importante de la población en todos los grupos etarios. Sin embargo, añade el especialista, el no haberse vacunado es un factor de riesgo. 

La influenza, advierte el académico, puede originar una enfermedad grave con riesgo vital como insuficiencia respiratoria (disminución de la saturación de oxígeno en la sangre), neumonía intersticial, compromiso bronquial obstructivo, sobre infección bacteriana, incluso Distress Respiratorio y falla multisistémica. 

“Estos pacientes deben ser tratados en Unidades de Paciente Crítico (UCI o UTI), tienen indicación de oxígeno, broncodilatadores, apoyo ventilatorio si es necesario y Oseltamivir (medicamento específico para influenza grave). Lamentablemente, algunos enfermos fallecen por las graves complicaciones pulmonares y multisistémicas”, explica el broncopulmonar.

El resfrío común, en cambio, es una infección viral de la nariz y garganta (vías respiratorias altas), que por lo general es inofensivo y de muy corta duración.

Según explica el Dr. Kogan, en los tres casos: virus sincicial, influenza y resfrío común, el contagio entre personas ocurre al hablar, estornudar o toser y se acentúa con el hacinamiento habitual que ocurre en los meses fríos. 

Alertas

“En el caso de la influenza, la mayoría de las veces los síntomas son de intensidad moderada. Se presenta bruscamente con fiebre alta (sobre 38.5° axilar), cefalea severa, dolor de garganta, decaimiento, dolores musculares, vómitos y tos seca frecuente o húmeda”, explica el especialista. 

Añade que en el caso de asmáticos o pacientes con EPOC por tabaco, con la influenza aparece obstrucción de la vía aérea y secreciones bronquiales. El cuadro clínico de la influenza tiene una duración de 5 a 7 días, pero en ocasiones puede llegar hasta 10 días. 

“El virus respiratorio sincicial (VRS), en tanto, origina una patología que compromete la vía área superior, inferior y el pulmón”, afirma el doctor. A diferencia de la influenza explica que en los casos leves y moderados, que son la mayoría, el VRS se presenta con congestión nasal, rinitis, tos, ruidos bronquiales (flemas) y fiebre moderada.

“Se maneja con broncodilatadores (salbutamol), a veces corticoides orales y kinesioterapia respiratoria. La evolución es habitualmente favorable”, plantea el broncopulmar. Pero en grupos de riesgo como lactantes menores de dos años el VRS desencadena el Síndrome Bronquial Obstructivo agudo (SBO) y neumonías, las cuales pueden ser graves y requerir hospitalización, incluso algunos en Unidad de Paciente Crítico (UCI-UTI).

El resfrío común, por último, detalla el especialista, genera congestión nasal, rinorrea mucosa, tos seca leve, dolor de garganta, habitualmente sin fiebre y de corta duración (entre dos a cuatro días), por lo cual se trata solo con analgésicos antipiréticos y reposo.

Tratamiento

En el caso de la influenza, explica el académico de la Escuela de Medicina de la U. Finis Terrae, el tratamiento consiste en reposo, hidratación adecuada y medicamentos para control de la fiebre (paracetamol). 

“La evolución clínica, a pesar de la intensidad de los signos y síntomas que se presentan, es favorable en la mayoría de los casos. En algunos pacientes origina una enfermedad grave con riesgo vital, que debe ser tratada en Unidades de Paciente Crítico, tienen indicación de oxígeno, broncodilatadores, apoyo ventilatorio si es necesario y Oseltamivir (medicamento específico para influenza grave). Lamentablemente, algunos enfermos fallecen por las graves complicaciones pulmonares y multisistémicas”, destaca.

Para el caso del virus sincicial, “hay que tener cuidado en la observación de la evolución del virus en el paciente, ya que en escasas ocasiones algunos fallecen, especialmente aquellos con factores de riesgo”, advierte.

Según el especialista, en los casos graves, el cuadro clínico habitual del virus sincicial es la acentuación de la tos, que se hace intensa en accesos; puede haber apneas (cese de la respiración en menores de dos meses); ruidos bronquiales que a veces son audibles a distancia y en el examen físico se presenta dificultad respiratoria, taquipnea (aumento de frecuencia respiratoria), retracciones musculares bajo las costillas e incluso cianosis (coloración violácea en los labios o alrededor de ellos).

De acuerdo al broncopulmonar, la auscultación pulmonar revela ruidos característicos de obstrucción (sibilancias) y con frecuencia crepitaciones (originados por obstrucción de las vías respiratorias pequeñas y/o alvéolos). 

 

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