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Lautaro Carmona
La autoridad habló sobre el retroceso de fase en tres comunas de la región y si bien reconoció que el objetivo es reducir la movilidad, la meta es adelantarse y adoptar medidas más efectivas para enfrentar una nueva curva. Dice que las cifras aún son manejables, pero que ya hay una tendencia de cien casos diarios que, de mantenerse, podría generar “un muy mal indicador”. “Siempre hemos estado un paso adelante y eso ha sido reconocido por el ministro de Salud y los subsecretarios”, asevera.

El seremi de Salud de la Región de Coquimbo, Alejandro García, adelantó el trabajo que implicará el cambio de fase en las comunas de La Serena, Coquimbo y Los Vilos. Reconoció que la medida busca adelantarse a lo que ocurrirá en febrero, fecha donde se proyecta el peak de contagios en la zona.

A diferencia de lo que ocurrió el año pasado, cuando se decretó cuarentena para la conurbación, esta vez las fiscalizaciones utilizarán distintas plataformas, como el visor territorial, para coordinar los controles en las poblaciones donde se concentran la mayor cantidad de casos activos.

“Las personas no están cumpliendo con las medidas covid dentro de sus casas. En la calle hay personas que no usan mascarilla y si bien el riesgo de contagio existe, es menor en comparación a lo que sucede en los hogares”, lamentó.

-Las proyecciones hacían pensar que el retroceso para la conurbación sería en la quincena de enero ¿Se toma a tiempo la medida? ¿Los números realmente estaban buenos?

“Nosotros veníamos observando este aumento de casos hace bastante tiempo, incluso antes que comenzara la época estival. Lo que pasa es que a diferencia del año pasado, esta vez hicimos una proyección sobre lo que podría ocurrir y por eso hemos dicho de manera pública que la segunda semana de febrero tendríamos el peak máximo de contagios y es por eso que nos hemos adelantado un mes para adoptar medidas más efectivas. Pasar a Fase 2 lo hemos hecho pensando en lo que ocurrirá en febrero. A fines de año los números comenzaron a estabilizarse y la curva se aplanó y nos dio un tiempo bastante tranquilo que nos permitió prepararnos. Lamentablemente comenzamos a subir los casos, donde el 75% de ellos se han generado por encuentros locales, ya sean sociales o familiares, y ya no pudimos retrasar más este cambio, que responde a la situación regional, pero que también es una tendencia a nivel nacional. En términos simples no se pudo estirar más el chicle y de no restringir la movilidad ahora pasaríamos directo a una cuarentena”.

-¿En Fase 2 las cifras podrían mejorar?

“Las cifras aún son manejables. En este momento, por ejemplo, en la región, el indicador que mide la capacidad de contagios es de 1.17, la positividad está entre 6 y 7%, recuerdo que cuando nos fuimos a cuarentena, la conurbación tenía cerca del 30% de positividad. Hay algunas cifras que no son tan alarmantes, pero tenemos una tendencia de cien casos diarios –eso significa que nos hemos estabilizado en ese aumento-, pero si estos se van acumulando nos podría generar un muy mal indicador”.

-Los fines de semana habrá cuarentena para La Serena, Coquimbo y Los Vilos ¿Cómo serán las fiscalizaciones?

“En los distintos comités de crisis hemos podido adelantarnos a los hechos y esta región se caracteriza por su capacidad de reacción de los equipos de esta instancia, siempre hemos estado un paso adelante y eso ha sido reconocido por el ministro de Salud y los subsecretarios. Con el general Pablo Onetto y el intendente Pablo Herman ya habíamos trazado cuáles serían las actividades que deberíamos priorizar en caso de pasar a Fase 2 e incluso tenemos la planificación en caso de retroceder a Fase 1”.

-¿Esta estrategia se ejecutará con el mismo personal que ya está operando o se solicitará más?

“En esta etapa redestinaremos las mismas personas que ya están, por ejemplo, ya sabemos que durante el fin de semana debemos aumentar la fiscalización por los permisos, porque estos deben responder a una necesidad y no se puede pasear con ellos, en este sentido, habrá puntos de control basados en la experiencia del año pasado, y esto lo digo con sinceridad, hay muchas cosas que hemos ido aprendiendo con el tiempo porque en ninguna parte está escrito qué es lo que debemos hacer frente a esta emergencia,  claro, hay orientaciones y experiencias internacionales que uno adopta y vamos viendo si da o no resultados”.

-¿Habrá controles en las poblaciones? Hay quienes criticaron la falta de fiscalizaciones en estos sectores cuando se decretó cuarentena para la conurbación el año pasado

 “Sí, de hecho está considerado. A través del visor territorial nosotros sabemos dónde están concentrados los casos activos y estaremos en esas zonas, específicamente donde están los brotes familiares, con el apoyo de la PDI sabremos si se están cumpliendo las cuarentenas. Esta reacción también es parte de una experiencia, en la primera curva fiscalizábamos las zonas céntricas, pero resulta que los barrios se nos estaban escapando de las manos y tuvimos que cambiar la estrategia y resultó. Esto ya está planificado y habrá controles en los barrios porque aunque uno vea poco movimiento en las calles céntricas ahí la movilidad aumenta”.

 

Turistas y temporada estival

-¿Cómo se fiscalizará que aquellos turistas que tienen como destino La Serena o Coquimbo cumplan con lo indicado en el permiso de vacaciones? Podría haber un éxodo hacia los valles interiores...

“Ya hay puntos de fiscalización en diferentes lugares estratégicos donde se monitoreará el traslado. Si alguien dice o es sorprendido cambiando su lugar de destino por las restricciones de Fase 2, el permiso caducará inmediatamente, se hará el sumario correspondiente y se le solicitará que abandone la región. Recordemos que ese documento tiene un lugar de origen y uno de destino y los turistas pueden recorrer otras zonas –en Fase 2 solo se podrá de lunes a viernes-, pero deben pernoctar en el lugar de residencia de visita, no pueden quedarse en ningún otro lado”.

-¿Hay personal destinado para esa función?

“Sí. Cuando pasamos a Fase 4 fortalecimos la capacidad de fiscalización en la región. Si bien tuvimos un ‘veranito de San Juan’, los casos comenzaron a aumentar y, pensando en la segunda ola, se hizo todo lo posible para aumentar la contratación de fiscalizadores, trazadores y cuadrillas sanitaria. Si es necesario pediremos más trazadores y fiscalizadores”.

-¿Cómo se regulará el cumplimiento de la cuarentena en aquellos balnearios privados? O en sectores como Tongoy y Guanaqueros que muchas veces se desconoce que pertenecen a la comuna de Coquimbo...

“La geografía en Coquimbo es bastante diversa, pero al pertenecer a la comuna deben acatar las mismas medidas. Por ejemplo, si una persona está en un camping a la orilla del mar en Tongoy no podrá salir a la playa durante el fin de semana y tendrá que quedarse al interior de este recinto y haciendo uso del espacio físico asignado. Lo mismo con las piscinas, no se pueden usar aunque estén en un recinto privado. Los sábados y domingos habrá cuarentena y el objetivo es que se reduzca la movilidad”.

-¿Hay cifras respecto a contagios de turistas?

“Tenemos tres casos que involucran a turistas. Diariamente informamos la cantidad de contagios por comuna y los que corresponden a otras regiones, en lo que va del año, y en ese ítem especifico, van cerca de 40 personas, pero de ellas, solo tres se han declarado como turistas, el resto son individuos que llegan a la zona por motivos laborales. Estos tres casos están relacionados con brotes locales”.

-En varias oportunidades se ha comentado que el virus está en expansión ¿A qué se debe? ¿Es este el factor que está adelantando el peak que se estimaba para marzo?

“Las personas no están cumpliendo con las medidas covid dentro de sus casas. En la calle hay personas que no usan mascarilla y si bien el riesgo de contagio existe es menor en comparación a lo que sucede en los hogares. En este momento la gran mayoría de los brotes son familiares porque se han realizado encuentros con amigos o vecinos. Con los brotes agrícolas hicimos un muy buen trabajo y los hemos podido controlar, pero en el caso de los hogares es inviable pensar, por ejemplo, ubicar a un fiscalizador dentro de la casa. Y es aquí donde apelamos a la conciencia de la comunidad porque cada actividad social tiene un riesgo”. 

 

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