• El empresario también es dueño del pub Kaiser, ubicado en el centro de La Serena. Allí nos recibió para darnos su visión de la inseguridad que se vive en estos sectores.
Crédito fotografía: 
Bastián Salfate
Castro, quien trabaja en el rubro de los cafés con piernas hace 14 años, asegura que la proliferación de las schoperías ha contribuido a que se ejerzan malas prácticas.

Juan Castro es uno de los empresarios nocturnos más antiguos de La Serena. Comenzó con los cafés con piernas en la región hace 14 años y llegó a tener cuatro en La Serena y dos en Coquimbo. Hoy los ha ido traspasando a trabajadores que lo acompañaron en este largo camino y sólo es propietario del “Oasis”, ubicado en el Caracol colonial, y “El Edén”, en calle Balmaceda. Fue este último recinto el que fue aludido en el reportaje de diario El Día publicado el domingo 17 de junio, constatándose un eventual ejercicio del comercio sexual al interior del recinto. En esa línea, Castro descarta de plano que esto suceda con su consentimiento, ya que lo tiene absolutamente prohibido y, asegura, a partir de ahora pondrá mucho más acento en la vigilancia para que esto no se produzca. Aunque reconoce que es difícil debido a la competencia y a los demás locales que han proliferado y en los que, afirma, no se trabaja de la manera más correcta.

-¿Cree que hoy los cafés se han transformado en otra cosa, como develó el reportaje de diario El Día la semana pasada?

“La verdad es que sí. Creo que con la llegada de los extranjeros esto se chacreó. Por eso yo no trabajo con extranjeros, no quiero generalizar, pero tuve malas experiencias con trabajadores. Un portero colombiano empezó a vender marihuana, yo detecté esta situación e inmediatamente lo desvinculé. Le quedaba un mes para cumplir el año, le pagué todo, su finiquito y preferí que se fuera”.

TRABAJO DE GARZONAS.

-Eso en cuanto a guardias, ¿y en cuanto a las garzonas?

“También. Tenían malos hábitos, no eran puntuales para llegar y muchas cosas, tuve diversos problemas que impedían que esto funcionara bien, porque yo los cafés los tomaba como una empresa seria. Todas tienen una tarjeta de asistencia, sus contratos al día, sus imposiciones al día. No declaradas, pagadas. Mi gente tiene seguro de salud, y seguro de accidente. Y aunque parezca increíble esto mismo me trajo problemas con las extranjeras”.

-¿Cómo así?

“Lo que pasa es que mucha gente mal entiende las cosas, creen que yo les descuento las imposiciones para mí y es un beneficio para ellas, los seguros de salud les permiten pagar bonos de 5 mil pesos si se enferman, y no 30 mil pesos, y el seguro de accidente lo mismo, si a ellas les pasa algo y no pueden trabajar esto lo cubre, pero las extranjeras no ven eso y prefieren ganar más plata más rápido”.

LAS SCHOPERÍAS.

-¿Por qué han proliferado tantos locales de schoperías en los que muchas veces se ofrecen otros servicios?

“Lo que pasa es que hay una falta de regulación muy grande. Las mismas niñas extranjeras lo facilitan porque trabajan de manera muy informal. Van un día y otro día no van, y los empresarios no les hacen contratos, o los que se hacen llamar empresarios, porque hay que reconocer que muchos se aprovechan también de que los extranjeros que quieren conseguir el dinero rápido”.

-¿Usted desmiente que en sus locales se ejerza la prostitución de manera encubierta?

“Por supuesto. Eso yo no lo tengo permitido bajo ningún punto de vista, ahora, como esto se chacreó y hay tanta competencia, no falta que alguna niña, tal vez hace un trato con el cliente fuera de la hora, pero gracias al reportaje que ustedes hicieron me pusieron sobre aviso de que esta situación puede estar ocurriendo, pero mi política es que eso no ocurra. Insisto, puede que una niña haya ofrecido algo porque ya no ganan tanta plata. Antes la torta se repartían entre menos”.

-¿Qué locales en particular, cree usted que han “chacreado” el negocio?

“Mire, no me gusta referirme a los locales en particular, pero te puedo hablar de los míos. En el Oasis, por ejemplo, que está en el Caracol colonial, no se vende alcohol. Ahí trabajan niñas universitarias y nosotros le damos las facilidades para que estudien. He tenido casos de niñas que van a trabajar y a mí me traen el horario de su universidad o instituto y yo le acomodo el horario para que puedan trabajar y estudiar. Hay varias niñas que han sacado sus carreras de ingeniería y gracias a este trabajo obtuvieron lo que son ahora. Aunque también hay niñas que se farrean la plata, hay de todo”.

LA INSEGURIDAD.

-Sin mencionar los locales, ¿cree que  han contribuido a generar mayor inseguridad en el centro de La Serena?

“Sin duda que sí. Hoy en día el centro de La Serena es no es el que era 10 años atrás. Yo como locatario tengo que preocuparme de mi local, pero en la calle si te has dado cuenta te ofrecen droga por todos lados y nadie hace nada. Tal vez debería haber una comisión que anduviese de civil para controlar eso, pero algo hay que hacer”.

-¿Ha visto hechos puntuales?

“Te pongo un ejemplo. Yo todos los fines de semana veo a dos personas que andan en patineta a las cuatro de la mañana, las dos mismas personas, no es un horario normal. Lo que hacen ellos es buscar a gente que está ebria a la salida de los locales y asaltarlos. Entonces, uno ve el problema constantemente”. 4601i

Municipio y control policial

-¿Falta control policial?

“No sé. Creo que hay control pero lo que falta es coordinación, porque acá un día me vinieron a fiscalizar tres veces en un día y cinco veces en una semana. En una mañana pasaron dos veces los carabineros y una vez los inspectores. Entonces no se entiende. Yo no creo que haya una persecución hacia mí, pero sí una descoordinación”.

-¿Qué responsabilidad le atribuye al municipio?

“Debería haber un trabajo más constante. Yo creo que sí lo hacen, pero debería ser más”.

 

 

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