• Hasta la Casa de las Palmeras llegaron autoridades de Eugenio Munizaga para darle el último adiós y rendirle homenaje.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
El exedil de la capital regional y exdiputado por el Séptimo Distrito falleció el día viernes y ayer fue velado en la Casa de las Palmeras, donde familiares y autoridades realzaron su contribución al desarrollo de la comuna, tanto a nivel social como económico.

Se trataba de un velatorio, pero nadie habló de muerte, si no de vida y obra. Poco antes de las 11:00 de la mañana de este sábado, todo estaba dispuesto en la Casa de las Palmeras, excasa Gabriela Mistral, para despedir al que para muchos fue el político más determinante de La Serena de los últimos cuarenta años: Eugenio Munizaga Rodríguez, quien falleció la tarde del viernes víctima de una larga y compleja enfermedad a las edad de 77 años.

Al lugar llegaron unas 150 personas, entre familiares, autoridades y cercanos en quienes dejó una “huella imborrable”, tal como lo hizo con la capital regional, su ciudad natal, la que modernizó y convirtió en una de las comunas más pujantes del país, tras haberla tomado cuando era la segunda más pobre a nivel nacional.

RECONOCIMIENTO TRANSVERSAL

Munizaga fue alcalde de La Serena (1977-1986) y diputado por el Séptimo Distrito (1989-1997) por Renovación Nacional, partido  del cual también fue fundador, pero el reconocimiento a su gestión a estas alturas es transversal. “Y es que su obra habla por sí sola”, tal como consignó Alejandro Pino Uribe , presidente regional de RN, durante su intervención en la ceremonia, algo en lo que coincidieron todos los presentes y que emocionó a María Gabriela Vargas, su viuda que, sentada en primera fila, oía con atención el tributo a quien fue el compañero de su vida.

Ella, de riguroso negro salvo por la bufanda café claro que cubría su cuello, se veía tranquila. Con una mano sobre la otra y la mirada fija en el estrado, mantuvo la paz y sólo en un par de oportunidades no pudo contener el llanto, pero volvió rápidamente “a su calma de siempre”, según dicen quienes la conocen, la que mantuvo hasta el último minuto, al lado de su esposo.

UN HOMBRE DE ACUERDOS.

“Vida, nada me debes, vida, estamos en paz”, dijo la hija del exedil, Carla Munizaga. Con la cita del poeta mexicano Amado Nervo, recordó a su padre enfatizando en que siempre actuó de buena fe, con pasión por los proyectos que emprendía y, ante todo, por su familia. 

Destacó su capacidad para lograr acuerdos, “en los momentos más difíciles de la política en el país” y agregó que fue él quien le enseñó a “respetar la libertad, ser tolerante y valorar las diferencias”.

El edil de La Serena, Roberto Jacob, aseveró que con la partida de Munizaga “la ciudad perdió a uno de sus hijos predilectos”, haciendo alusión a la calidad de Hijo Ilustre que ostentaba, tributo que le fue concedido en 1986.

MAESTRO DE NUEVAS GENERACIONES.

Los diputados Sergio Gahona (UDI), Francisco Eguiguren (RN) y Juan Manuel Fuenzalida (UDI) pusieron el acento en su trayectoria política, ya que estuvo ligado a la vida pública hasta que su salud se lo permitió y “fue un maestro” para muchos de los nuevos militantes, como el alcalde de Paihuano, Hernán Ahumada, quien sostuvo que hasta las últimas semanas había tenido contacto con Munizaga quien le entregaba consejos sobre nuevos proyectos para llevar adelante en el valle de Elqui, lugar que el fallecido exedil y exparlamentario también apreciaba especialmente por sus vínculos con la industria del pisco. “Su labor de promoción de la industria pisquera fue incansable”, destacó también el diputado Francisco Eguiguren.

Sergio Gahona hizo énfasis en el apoyo popular que tuvo una vez que retornó la democracia. Claro, si bien fue alcalde designado, se validó en las urnas cuando fue electo diputado por el Séptimo Distrito con la Primera Mayoría en marzo de 1990.

SU OBRA: EL GRAN LEGADO.

Su legado es innegable. Adriana Peñafiel, hoy presidenta del Consejo Regional, trabajó con él mientras era edil de La Serena, cargo que más tarde ella también ocuparía, y vio cómo se esforzaba por llevar adelante cada uno de sus proyectos para levantar una ciudad estacada en lo económico y social.

Para nadie es un secreto la cercanía que tuvo con el ex Presidente de la República Gabriel González Videla, mentor del Plan Serena que vino a revitalizar la comuna como nunca antes nadie lo había hecho, y en cierta forma, Munizaga intentó emularlo. “Sin duda Eugenio también estará en los libros de historia de esta ciudad”, aseveró Peñafiel, enumerando y poniendo de relieve sus más conocidas obras como el Puente El Libertador “que unió a la gente de La Serena norte, como él llamaba a Las Compañías, con el centro”; la terminal de buses; La Recova, y, desde luego, tal vez su obra más significativa y por la que más luchó, la Avenida del Mar. “En ese tiempo no teníamos un peso en el municipio, pero sólo a punta de gestión, a pulso, con bingos, ayuda de privados y la comunidad logramos dar inicio a lo que ahora es uno de los principales atractivos turísticos y la cara de la ciudad”, sostuvo la exalcaldesa Peñafiel.

MUNIZAGA, EL AMIGO. 

“La gente muere sólo cuando la olvidan”, sostuvo Alejandro Pino Uribe, y en ese sentido cree que Munizaga está muy lejos de ello, tanto por su obra, como por lo que dejó a nivel humano. A Pino y  Munizaga los unía una amistad de más de 60 años, que comenzó cuando fueron compañeros en el Liceo de Hombres de La Serena. “Ahí aprendí de él, a conocerlo en tantas conversaciones profundas que tuvimos pese a nuestra corta edad. La vida nunca se extingue si hay recuerdos”, relató Pino.

La intendenta regional Lucía Pinto, quien también se hizo presente en el velatorio, lo destacó en el sentido personal, ya que sin esa calidad humana no hubiese logrado tantas cosas. “Es un hombre que hizo un aporte incalculable y está dentro de las grandes personas que ha tenido esta ciudad, como uno de los grandes realizadores de proyectos que cambiaron el rumbo de la comuna”, expresó Pinto.

EL ADIÓS. 

De fondo el himno de la ciudad, mientras sus más cercanos cargan el féretro, para pasar por la Avenida del Mar, “su Avenida” y luego a la última parada, Guayacán, donde su cuerpo fue cremado para volver a manos de su familia, y desde otro lugar seguirla acompañando y fundamentalmente a ella, quien estuvo en las buenas y en las no tan buenas, su amada María Gabriela. 4601i

Su nombre para la Avenida del Mar

La idea la lanzó su amiga Zenobia Anaís. “La Avenida del Mar debería llevar el nombre de ‘Avenida del Mar Eugenio Munizaga’”, expresó y la propuesta tomó impulso de inmediato.

El exdiputado RN Mario Bertolino manifestó que le parecía “totalmente justo”, y en la misma línea Sergio Gahona precisó que “es algo que tiene que resolver el municipio, pero se harán las solicitudes correspondientes”.

Por su parte, el alcalde Roberto Jacob aseguró que era perfectamente posible y que él no tendría ningún inconveniente en discutirlo en el concejo municipal. “Mi corazón me dice que es merecedor de ese reconocimiento porque fue el precursor”, indicó.

Consultada por El Día, la viuda de Munizaga, María Gabriela Vargas, con emoción expresó que “yo creo que sí debería llevar su nombre, pero es lo que quiera la gente de La Serena. Con nombre o sin nombre, él seguirá siendo Eugenio Munizaga”, manifestó.

 

 

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