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En entrevista con diario El Día, el ejecutivo de la sanitaria reiteró los riesgos que implica para la capital del Choapa no construir los pozos proyectados y evitar así un eventual racionamiento de agua para la ciudad. De paso, aclaró que, hasta ahora, no existiría en el resto de la región otra localidad que se encuentre en la misma situación que Illapel.

La delicada situación hídrica de la Región de Coquimbo pareciera estar a punto de cobrar su primera gran víctima tras más de una década de sequía.

Y es que Illapel se enfrenta hoy al fantasma del racionamiento de agua, producto de esta situación, pero además por el conflicto que se ha generado entre la localidad de Peralillo y la empresa Aguas del Valle por la negativa de los primeros a construir dos pozos que, según la sanitaria, son vitales para cubrir la distribución del vital elemento al área urbana de la capital choapina y evitar así, los cortes previstos para marzo. 

“Después de haber hecho numerosas inversiones, podemos decir que nunca, hasta el momento, un cliente de Aguas del Valle se ha quedado sin agua producto de esta situación hídrica de sequía”, expresó Andrés Nazer, gerente de la sanitaria. Una situación que, sin embargo, podría cambiar.

En entrevista con diario El Día, el ejecutivo expresó que para dar solución a este conflicto se requiere un trabajo unido entre todos los actores participantes en esta situación (empresa, autoridades y comunidad), y que por lo mismo, no está en las intenciones de la empresa “seguir aumentando el conflicto con la comunidad”.

De todas formas, Nazer aseguró que para buscar una situación definitiva a este tipo de problemas –y más cuando la escasez hídrica se irá intensificando a futuro– el llamado es a “mirar este problema desde el ámbito regional, pues no es sólo un problema de la ciudad de Illapel y de Peralillo. Aquí debe haber una solución global”.

-¿Por qué se eligió la localidad de Peralillo para construir estos pozos?

“Porque esta decisión fue respalda por los estudios hidrogeológicos que se han hecho de ambas cuencas tanto del río Illapel como del Choapa. Lo lógico pareciera es que para alimentar de agua a la ciudad tendríamos que hacerlo desde el río Illapel, pero hoy este no cuenta con la cantidad suficiente de agua subterránea. Su acuífero no tiene una potencia hídrica adecuada para poder satisfacer la demanda de agua potable que requiere la ciudad.

Por lo tanto, la solución más robusta se establece en el río Choapa porque en esta cuenca, los recursos hídricos subterráneos tienen una potencia mucho mayor.

Por esta razón los estudios que nosotros realizamos estimaron necesario construir en el sector de Peralillo, o en su entorno, para poder asegurar el suministro de agua para la ciudad de Illapel cuando llegase el momento crítico en que el embalse El Bato llegara a sus niveles mínimos”.

-¿Qué es lo que ha impedido hasta ahora la construcción de los pozos en ese sector?

“Estas obras, de acuerdo a nuestro cronograma, tendríamos que haberlas licitado en el mes de agosto. Pero previo a iniciar los trabajos, hicimos un acercamiento con la comunidad para informar que se iban a ejecutar obras de cierta naturaleza y que buscaban ciertos objetivos.

Aun sin iniciar ningún trabajo en terreno, algunas de las personas de la comunidad levantaron la alerta principalmente porque ellos temían - y entendemos esa preocupación – que estos pozos podrían afectar a los APR que existen en esa localidad, que son dos (Centro y Los Cristales).

Ante esta situación, en una reunión que tuvimos en conjunto con el municipio de Illapel, la comunidad de Peralillo y el gobernador, nosotros nos comprometimos en que ese escenario no iba a ocurrir porque nuestros pozos iban a estar a una distancia de 1.000 metros de los pozos de ellos.

Para tranquilidad de ellos, además, íbamos a entregarles agua de nuestros pozos a través de conexiones a sus redes para fortalecer el sistema de agua potable de estos APR, de manera de garantizarles que ellos no iban a tener problemas y que más aun, iban a quedar con una situación mucho más robusta.

Lamentablemente, no hemos recibido respuesta de parte de la autoridad ni de la comunidad sobre esa propuesta. Y aún no podemos llegar a un acuerdo o a una instancia de diálogo que permita destrabar esta situación y avanzar para poder construir estos pozos, que, por lo demás, son la única alternativa viable que permite asegurar el suministro de agua a Illapel. Y para ello, las fuentes tienen que ser de agua subterránea”.

-¿Por qué?

“Porque en el mes de marzo las aguas embalsadas de El Bato se van a acabar. Esto ya está confirmado por la junta de vigilancia, por la DGA, y obviamente por nosotros.

Respecto al embalse Corrales que está en el río Choapa, sus aguas se van a acabar en el mes de mayo y estas aguas superficiales, la junta de vigilancia no las puede garantizar más allá de junio.

Por lo tanto, la única posibilidad de abastecer de agua para el consumo humano en Illapel, es con agua subterránea. Por esa razón es imprescindible y urgente construir estas obras, evitando el riesgo de racionamiento para la localidad y, peor aun, después de junio, un eventual desabastecimiento para la comuna.

Estamos confiados en que si podemos trabajar unidos vamos a poder evitar esta situación. Pero tenemos muy poco tiempo”.

 -Ud. señala que desde agosto venían observando la evolución de la situación en el Choapa. ¿Siente que quizás, la autoridad no le tomó suficiente atención a este escenario?

“El trabajo con la autoridad ha sido bastante fluido. Cuando comenzamos a levantar este problema, ellos estuvieron bien involucrados, particularmente la autoridad regional y local.

Hemos tenido múltiples reuniones con ellos y también con las juntas de vigilancia de ambos ríos, logrando de alguna manera tener una posición común que nos permitió avanzar en convenios con estas organizaciones, de manera que el agua de los embalses pueda durarnos lo más posible para alargar un poco esta situación crítica y disponer lo más posible de agua superficial.

Pero lamentablemente el agua se va a acabar y, por tanto, requerimos construir estas fuentes subterráneas para poder tenerlas disponibles una vez que las aguas superficiales se terminen en ambos ríos”.

-Se lo preguntaba a raíz de que la empresa debió poner un recurso de protección porque un grupo de vecinos ha impedido al personal de Aguas del Valle ingresar al recinto de las obras. Por eso, ¿siente que el Estado debería estar más presente a la hora de solucionar esta situación?

“En Peralillo tenemos los terrenos, tenemos los permisos, están cubiertas todas las variables técnicas para poder entrar a trabajar y poder ejecutar estos pozos. No nos quedan pendientes en ese sentido. 

Sin embargo, al intentar ingresar a trabajar e iniciar las obras nos vimos impedidos por algunas personas de la localidad. Nosotros, de hecho, nunca hemos podido acceder a los terrenos ni ingresar maquinaria. En varias oportunidades se nos ha impedido el paso.

Por eso interpusimos un recurso de protección, porque tenemos que tomar todas las medidas que estén a nuestro alcance para poder iniciar este trabajo. Debemos garantizar de tener el agua suficiente cuando estemos sufriendo problemas de los embalses y lleguen a 0.

Y si bien la resolución nos permite acceder con la fuerza pública, no hay ningún interés de parte nuestra de seguir aumentando el conflicto con la comunidad de Peralillo.

Nosotros hemos estado dispuestos al diálogo permanente para poder buscar un camino juntos y abordar así esta situación. El diálogo es fundamental, porque es la única manera de poder ir avanzando para alcanzar una solución, ya que la situación de Illapel es de extrema urgencia”.

-¿Hay otras localidades en la Región de Coquimbo que se encuentren en un escenario similar al de Illapel?

“Afortunadamente nos hemos adelantado a este tipo de situaciones en todas la ciudades que se han visto afectadas por la sequía.

Hemos hecho numerosos proyectos de inversión y distintas obras, las que tienen que ver con construcción de tranques y otros elementos más. Por eso hoy podemos decir que no hay ninguna ciudad de la Región de Coquimbo que se encuentre en una situación semejante a la de Illapel.

Obviamente eso depende de eventuales lluvias y de cómo se va generando el volumen de las aguas embalsadas en la región. Pero semejante a la situación en que está hoy Illapel, no hay ninguna otra ciudad”.  

 

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