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El Día
Imposibilitados de mantener reuniones, las distintas denominaciones religiosas han debido readecuar sus cultos con el objetivo de mantener el contacto con sus feligreses.

Cuatro funerales ha oficiado el arzobispo de La Serena, Monseñor René Rebolledo durante los meses de confinamiento por la pandemia del Covid-19. El arzobispo explica que en las ceremonias religiosas ha comprobado cómo el dolor de perder a un ser querido se profundiza cuando no existe la posibilidad de dar el pésame con un abrazo o saludo de manos. 

“Sólo se permite la participación de los familiares más directos, manteniendo la distancia física y con el uso de mascarillas”, detalla.

Son los tiempos de pandemia que han trastocado la rutinas religiosas de distintos credos, cuyos líderes han debido adecuar las ceremonias para seguir manteniendo el contacto con sus fieles, ahora a través de la tecnología. 

El arzobispo explicó que “hemos sido muy respetuosos de las determinaciones de la autoridad sanitaria” y, como determinación inicial, se suspendieron las misas, los sacramentos y las distintas actividades pastorales, que “muy lentamente hemos ido retomando por los medios de comunicación social”.

La primera decisión que se adoptó fue la transmisión, vía Facebook Live, de las misas; “las cuales han contado con una aceptación tremendamente generosa de parte de la gente”, reconoce Monseñor Rebolledo, quien manifestó estar sorprendido por la cantidad de personas que se suman a la conexión, “superando, incluso, a cantidad de personas que teníamos cuando existía la residencia física”.

Las transmisiones de las misas han permitido conectarse no sólo con personas de la región de Coquimbo, sino que de otras del país, e incluso, del extranjero. 

Todas las semanas, prácticamente, se reciben mensajes de residentes de otros países que solicitan oración por sus familiares, en los actuales tiempos de crisis. 

El Arzobispado de La Serena ha estado celebrando misas con la participación de cinco fieles, y desde hace 15 días con 10, siempre adoptando las medidas recomendadas por la autoridad sanitaria: distancia física y uso obligatorio de la mascarilla. 

Monseñor Rebolledo indica que en la región se efectúan entre 2.500 y 4.000 confirmaciones anualmente y que espera que éstas se puedan realizar a finales de año. 

Todos quienes se confirman requieren tener una preparación a través de la pastoral, la que se suspendió por la contingencia.

Recientemente, los 1.200 catequistas que existen en la arquidiócesis comenzaron a tomar contacto telefónicamente o vía online con los interesados, de tal forma de continuar con el proceso. 

“Hemos logrado mantener el contacto con nuestros fieles y se puede decir que han sido, precisamente, muy fieles porque se conectan a la transmisión”, dice, al tiempo que admite que no es la misma vivencia que tenía cuando estrechaba las manos de las personas, al finalizar la misa dominical. “Se extraña mucho este contacto más directo y humano”, reconoce.

Monseñor Rebolledo indica que, desde el 1 de junio, está en la región de Coquimbo la imagen de la Virgen de Fátima de Portugal. “Una visita tan importante en tiempos normales, habría significado la realización de actos multitudinarios y con las participación de muchas personas”, recalca el sacerdote, quien agrega que en el marco de responsabilidad asumido, se han efectuado sólo actos muy acotados de público para honrar a la imagen. 

“Hemos sido sumamente responsables y no hemos convocado a actos abiertos, con público, para ayudar a que nos cuidemos todos”, afirma.

Monseñor cuenta que el pasado jueves se efectuó la misa de recibimiento a la virgen, la que sólo contó con la participación de diez fieles. 

Consejo de pastores

En la región de Coquimbo, donde se mantiene la prohibición de reunión, las iglesias han tenido la obligación que mantener cerradas las puertas de sus templos, pero la prohibición no ha sido impedimento para continuar con las ceremonias o cultos, ahora a través de plataformas digitales. La fe no puede decaer, menos en estos tiempos, advierten. 

Ronald Brandt, presidente del Consejo Regional de Pastores, explica que la mayoría de las iglesias adheridas a la organización, están desarrollando cultos online, utilizando plataformas como Facebook o Zoom, con el  objetivo de mantener el contacto con los congregantes, de manera virtual.

Brandt sostiene que esta modalidad online “ha tenido una buena recepción”, considerando que “ya habían varias iglesias que estaban transmitiendo sus cultos a través de Internet y que otras tantas, cuentan con radios online. Así que no ha sido tan difícil adaptarse a esta nueva realidad”.

Acerca del proceso de adaptación, considera que, “a diferencia de lo que ocurre con otras denominaciones religiosas, cada iglesia evangélica es muy distinta de las demás. Hay comunidades que son más numerosas; otras, de menor tamaño. Hay comunidades en que participan muchos jóvenes y adultos, quienes ya están acostumbrados al tema tecnológico y que manejan muy bien las redes sociales o el teletrabajo. Sin embargo, también hay grupos que tienen a personas de edad más avanzada edad y les cuesta más la adaptación”.

A pesar de la buena evaluación que efectúa de la modalidad remota, Ronald Brandt reconoce que “es indudable que extrañamos el contacto físico; no sólo la iglesia, sino que toda la sociedad. Poder saludar, abrazar, contener emocionalmente de manera presencial, son elementos muy importantes”.

Como organización, que reúne a diferentes iglesias evangélicas de la región de Coquimbo, han adoptado la decisión de acatar las instrucciones de la autoridad sanitaria, a objeto de evitar nuevos contagios del Covid-19. 

“Hemos ido evaluando, paso a paso, lo que ha dicho la autoridad sanitaria y en ningún caso queremos pasar a llevar lo que se ha dictado en la norma. Así que estamos a la espera de la autorización que nos dé el Gobierno para ir gradualmente retomando los cultos presenciales, tal como ha ocurrido en iglesias de los Estados Unidos, donde ya están en otra fase de la pandemia y se autorizaron las reuniones de 20 ó 50 personas, siempre cumpliendo un protocolo. Tenemos que avanzar para ir retomando, en un par de meses más, nuestras actividades presenciales”, enfatiza. 

“En las conversaciones que hemos tenido con los pastores en la región, estamos en una sola línea: Ser prudentes y aplicar todas las medidas que el Gobierno indique”, afirma.

En la región de Coquimbo, no se han efectuado celebraciones religiosas como matrimonios y otras, en las iglesias asociadas al concejo, a excepción de los servicios fúnebres que están autorizados por ley. 

Diezmos y ofrendas

La mayoría de las iglesias evangélicas se financian a través de las ofrendas y/o diezmos que reciben de sus feligreses. Ronald Brandt, explica que las donaciones se continúan recaudando vía transferencia electrónica.

“En la actualidad, todas las iglesias cuentan con personalidad jurídica y tienen cuentas de ahorro o cuentas corrientes, lo que facilita que las personas puedan seguir realizando sus aportes, que corresponden a donaciones voluntarias”, afirma.

Asimismo, en el actual contexto de la pandemia, las distintas iglesias evangélicas siguen con un rol de ayudar a las personas que integran su comunidad religiosa o a familias de escasos recursos. “Cada comunidad de fe, está ayudando con el reparto de  cajas de alimentos. Nosotros, como comunidad, siempre estamos entregando ayuda, lo que sucede es que muchas veces no lo hacemos público, pero en forma permanente ayudamos a las personas necesitadas en los temporales o terremotos, y en toda crisis social hemos estado presentes, brindándoles ayuda”, comenta el presidente del Consejo Regional de Pastores.

 

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