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Luego de tres meses los estudiantes vuelven a las aulas con la totalidad del petitorio aprobado, sin embargo, las críticas por parte del oficialismo continúan. El Seremi de Educación Luis Tello precisa que en reiteradas ocasiones intentó participar del diálogo para agilizar la solución pero fue excluido por el rector Nibaldo Avilés. En tanto, el diputado Juan Manuel Fuenzalida (UDI) asegura que la casa de estudios, pese a tener autonomía, sigue siendo estatal y pública por lo que debió escuchar al gobierno y “no haber generado una pérdida de clases innecesaria”.

“Creemos que en 15 días más debiésemos estar retornando a clases”. Con esta afirmación el rector de la Universidad de La Serena, Nibaldo Avilés, rompió el silencio el pasado 31 de julio, luego de dos meses y medio de toma en la casa de estudios en los que sólo había informado a los medios de prensa y a la comunidad sobre el estado de la movilización mediante comunicados escritos. 

Y no se equivocó en sus pronósticos. De hecho sus expectativas se cumplieron antes y hoy lunes a trece días de esta declaración los alumnos están volviendo a las aulas.

UNA OLA DE CUESTIONAMIENTOS 

La autoridad salió al paso en medio de la polémica. Ese mismo día (martes 31 de julio), durante la mañana y tras serios disturbios provocados por encapuchados en las cercanías del recinto estudiantil, recibió duras críticas por parte del gobierno luego que no se hiciera presente en una reunión de coordinación para la seguridad convocada por la intendenta (S) Daniela Norambuena, a la que había sido invitado.

“No hemos tenido respuesta de la universidad (…) Y yo lo llamé (a Avilés) personalmente para que asistiera a esta mesa de integración”, precisó Norambuena en su oportunidad. 

Cuestionamientos que se sumaron a los que ya había efectuado el diputado Juan Manuel Fuenzalida (UDI) al rector calificando de “poco eficiente” su actuar durante una toma que, según el parlamentario oficialista, se extendía más de la cuenta perjudicando a “una gran mayoría de alumnos” que querían retornar a clases. 

La Seremi de Sernameg (Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género) Ivón Guerra fue incluso más crítica y apuntó sus dardos en forma personal al rector emplazándolo a que “se pusiera los pantalones de una vez”, para dar solución a la problemática. 

UNA AFORTUNADA ESTRATEGIA

Pero más allá de las críticas, lo cierto es que cuando Nibaldo Avilés manifestó que las negociaciones con la Asamblea de Mujeres Autoconvocadas iban bien encauzadas y que el retorno a las aulas era inminente, lo hacía a sabiendas de que el Protocolo de Acuerdo con las alumnas ya estaba casi terminado y sólo faltaba afinar algunos detalles. 

Finalmente el documento que dio por finalizada la toma, se firmó el día 10 de agosto, con la totalidad del petitorio aprobado, algo que destacaron las integrantes de la Asamblea de Mujeres, quienes finalmente, y tras conseguir su objetivo, accedieron a utilizar las plataformas de diario El Día, y Radio Mistral para manifestar su conformidad luego de la movilización, pese a haberse negado a hablar con nuestro medio durante meses por considerarlo “fascista” y “representante de los intereses del empresariado”.

“Estamos muy contentas porque creemos que somos la única universidad a nivel nacional a quienes le aprobaron íntegramente el petitorio”, señalaron las alumnas, integrantes de la mesa horizontal. 

CRÍTICAS QUE NO CESAN

Pese a que el conflicto parece haberse resuelto y hoy la Universidad de La Serena cuenta con el necesario e imprescindible protocolo ante situaciones de acoso, las críticas sobre cómo se manejó el conflicto estudiantil continúan y apuntan a la autoridad universitaria. 

El Seremi de Educación Luis Tello valora el término de la toma, pero lamenta “la falta de disposición al diálogo que tuvo rectoría en estos meses”. 

Asegura que en diferentes oportunidades intentaron comunicarse con las autoridades de la Casa de estudios, pero no tuvieron una respuesta favorable y sólo eran testigos de cómo “esto se extendía y se extendía, y no se hacía nada”, precisó el seremi. 

Tello admite que la ULS es un organismo autónomo y que no tiene la obligación de responder a los llamados “que el gobierno hace de buena voluntad”, pero sí cree hubiese sido una buena señal que la Seremía de Educación tuviera participación en la búsqueda de soluciones como sucedió en otras regiones del país. “Podríamos haber estado con los alumnos, rectoría y nosotros sumando aportes, como se ha hecho antes, en un protocolo que es un tema país, pero no fue posible”, aseguró el seremi. 

Respecto al porqué Avilés tomó esta postura “tan cerrada”, dice no estar seguro. “Tal vez es por la personalidad del rector, no creo que haya existido un sesgo político, sí algunas diferencias que llevaron a que fuéramos excluidos como ministerio y creo que podríamos haber ayudado a agilizar las negociaciones”, expresó la autoridad de Gobierno. 

DIPUTADO FUENZALIDA INSISTE EN MAL MANEJO

El diputado Fuenzalida es categórico. “Esto se podría haber resuelto hace dos meses y los estudiantes no hubiesen perdido tantas clases”, afirma. 

Enfatiza en que el accionar de las autoridades universitarias no estuvo a la altura de la situación lo que quedaría demostrado, según el congresista, en que el petitorio que finalmente se aprobó es el mismo que se planteó desde el primer día.

“El tiempo de paralización no sirvió de nada, porque la respuesta se pudo haber dado de inmediato y ahora las consecuencias son irreversibles porque lo más probable es que las clases duren hasta marzo del próximo año”, manifestó Fuenzalida quien agrega que la universidad hizo una malinterpretación de su autonomía.

“Aquí se debió escuchar al gobierno también, no hacerlo a un lado. Claramente ellos (autoridades de la ULS) malentendieron la autonomía que puede tener una casa de estudios que sigue siendo pública y estatal”, aseveró el diputado quien en su minuto incluso fue partidario de un desalojo, algo que tanto el rector Avilés como las estudiantes descartaron rotundamente dado el nivel de violencia que la medida podía generar. 

AVILÉS VUELVE A SU SILENCIO Y FEULS CONTINÚA HERMÉTICA

El Día intentó contactarse con el Rector Nibaldo Avilés, directamente aludido en la presente nota, pero al cierre de esta edición no hubo una respuesta. De todas formas, el Departamento de Comunicaciones de la ULS fue puesto en conocimiento sobre esta publicación para que ejercieran su derecho a réplica, pero, aparentemente, Avilés retornó a su habitual hermetismo. 

Una postura similar adoptó la presidenta de la Federación de Estudiantes, Dannery Gallardo quien fue contactada por este medio pero se negó a realizar declaraciones.

Cabe señalar que Gallardo es la líder de la mesa ejecutiva de la FEULS, pero perdió representatividad luego del surgimiento de la Asamblea de Mujeres Autoconvocadas quienes, a la larga, sí rompieron el silencio con este medio y consiguieron su objetivo inicial, el que perseguían con la movilización: el necesario e imprescindible protocolo de acoso para la única universidad Estatal de la Región de Coquimbo. 

EVENTUALES DAÑOS

El seremi de educación, Luis Tello, lamenta los posibles daños sufridos por la universidad en términos de infraestructura. Pese a no manejar el detalles, asegura que “es penoso ver como las fachadas fueron rayadas, tomando en cuenta que se trata de edificios patrimoniales, históricos. Además de ser nuestra casa de estudios”, indicó. 

Pero el director de la Escuela de Periodismo, ubicada en el Campus Andrés Bello, Cristián Muñoz aseguró que no tenía conocimiento de daños mayores, más allá de los rayados típicos que ocurren en este tipo de eventos. “No hemos tenido noticias de que existan destrozos o algo por el estilo, de hecho, las clases comienzan mañana con normalidad por lo que entiendo que no hay problemas de esa índole, aunque eso es algo que rectoría deberá evaluar y, entiendo, está evaluando”, precisó. 

 

 

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