• Usuarios y colectiveros en guerra cruzada
    Usuarios y colectiveros en guerra cruzada

La tensa situación entre los usuarios del transporte menor y los choferes de este servicio ya llegó a los tribunales de justicia, luego que uno de estos conductores golpeara a una persona de la tercera edad.
Pero ese no es el único reclamo, puesto que las discusiones entre la comunidad que utiliza las líneas de taxis colectivos y los conductores se han ido agudizando y los mayores reclamos que se hacen es por la excesiva libertad de acción que tienen las líneas de colectivos, por lo que caerían en abusos, como por ejemplo, cuando hay un partido de fútbol importante, como Copa Libertadores de América o de la selección chilena, los autos desaparecen de las calles y son cientos los pasajeros que quedan literalmente botados. Lo propio ocurre cuando llueve, no importa la cantidad de agua que caiga, la disminución del servicio es evidente.
El caso más dramático de esta disputa es la agresión que sufrió Bruno Llanos, de 76 años, por parte del conductor Sergio Valdés Núñez, quien le dio un fuerte golpe de puño en el rostro luego de una diferencia de opiniones.
El caso fue tan grave que el propio ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín, se comunicó telefónicamente con él y puso a su disposición profesionales y un abogado que presentó una acción judicial en el Tribunal de Garantía de La Serena.
Mientras el caso está en los tribunales de justicia, los dirigentes del gremio de colectivos coinciden en que una persona con ese comportamiento no puede estar trabajando en el rubro.
Así lo plantea Manuel Letelier, presidente de la Federación de Taxis Colectivos. Señala que no solamente debe ser expulsado de la línea a la cual pertenecía, sino que además no debería ser recibido en las demás.
Y si bien tanto en las federaciones, como en los sindicatos del transporte menor argumentan que tienen controles internos que cumplen a cabalidad y que se controla a quienes integran sus filas, en la práctica para un particular es fácil ingresar como conductor. De hecho, se ha detectado a algunos que conducen el vehículo con licencia Clase B, que no es permitida para este tipo de transportes.
Dentro de las denuncias más recientes que se conocen, esta vez en contra de la línea de radiotaxis La Serena, es la que realizaron dos mujeres funcionarias de la Corporación Municipal Gabriel González Videla, que mientras cumplían funciones en horario nocturno llamaron un radiotaxi y el conductor las dejó botadas, pasadas la cuatro de la mañana, cuando se enteró que se movilizaban a la población 17 de Septiembre.
Patricia Rojas Esquivel denunció discriminación y narró que luego de terminar su jornada nocturna, junto a una compañera de trabajo , Nolfa Espejo, del Hogar Femenino de la JUNAEB, solicitaron el servicio de un radiotaxi, que llegó al rato, “nos subimos y una vez que inició la carrera, cuando ya llevábamos algunas cuadras nos preguntó dónde íbamos y le dijimos que a la Población 17 de Septiembre y no puso muy buena cara. Un tramo más adelante nos dijo que cuando llamáramos teníamos que decir a la central dónde íbamos, porque ellos no prestaban servicio a esa población”. Luego de una diferencia por lo anterior, el conductor tomó la determinación de no hacer la carrera y las bajó del móvil, dejándolas en la vía pública, con el evidente riesgo por la hora. Posteriormente concurrió a la seremía de Transportes estampando una denuncia formal por lo ocurrido.
Esto fue corroborado por el seremi de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Manuel Fuenzalida, quien dijo que se había iniciado una investigación de los hechos y que el Decreto 212 contemplaba “desde una amonestación por escrito hasta la cancelación de la línea o del recorrido”.
El gerente de la línea de Radiotaxis La Florida, Yerko Toro, reconoció el hecho, precisando que “por política interna no se discrimina al cliente, pero lamentablemente el conductor no se supo manejar en el tema, porque por último podría haberlas acercado donde ellas pudiesen haber tomado otro tipo de locomoción”.

DENUNCIAS COTIDIANAS
Si bien los hechos anteriores revisten gravedad, los reclamos más recurrentes en contra de la locomoción menor es por el incumplimiento de recorridos y porque simplemente no sales a trabajar cuando hay un evento que los congrega.
Carla Martínez, habitante de Las Compañías, señala que la autoridad debería ejercer un mayor control en contra de los colectiveros, “porque cuando llueve y ahora cuando hay partido todos se esconden y nadie hace nada”.
Hicimos un recorrido por los paraderos de algunas líneas en los dos últimos partidos de la Universidad de Chile por Copa Libertadores y la presencia de estos vehículos de alquiler en lugares como La Recova, Cienfuegos y la Avenida Francisco de Aguirre, era prácticamente nula y las filas de usuarios enormes. “Esto es un verdadero abuso, son unos flojos e irresponsables, más encima quieren que les otorguen dineros del Transantiago, sería un premio a su flojera”, dijo un indignado Mario Poblete, mientras llevaba media hora en el sector de La Recova esperando un vehículo que lo llevara a Las Compañías. Aparecieron siete cuatro minutos después de terminado el encuentro futbolístico.
“Cuando llueve pasa lo mismo, se van para la casa y no aparecen más, me pregunto dónde está el seremi de Transportes a esta hora”, reclamó ese mismo día Clara Santos, quien esperaba un colectivo para desplazarse desde La Serena a Coquimbo.
Pero el presidente de la Federación de Taxis Colectivos, Manuel Letelier, justifica la ausencia de las máquinas durante los días de lluvia y señala que a veces se forman pozas que han significado a los conductores matar el motor. “Si usted fuera dueño de una máquina no saldría a arriesgarse a pasar por la poza que le llega hasta el motor, yo prefiero quedarme en la casa”.
Justifica también la ausencia cuando hay partidos y dice que “esto viene de cuando la Selección Chilena estuvo en el mundial y todo el mundo quería ver el partido. Lo que pasa es que tiene que haber una coordinación entre las autoridades y el transporte mayor y el menor. Todos tenemos derechos, todo no es puro trabajo, hacemos recorridos con varias horas en el día, a veces desde las siete de la mañana hasta las 12 de la noche”. Al señalarle que deberían coordinarse dentro de las líneas para no dejar botados a los pasajeros, pide que le mencionemos dónde quedaron botados durante el último partido de la Universidad de Chile. Le decimos tres puntos, pero argumenta que “no es de todos los recorridos, porque en el total no es así, el problema es que siempre se destaca lo malo, y lo malo es lo mínimo”.
Sobre el comportamiento y vestir de los choferes dice que que los sindicatos tienen normas y que a los conductores que llegan a una línea (cita la línea 42) se le solicitan sus papeles de antecedentes y tiene que ser presentado por un socio. Se les entrega el reglamento interno para que conozcan las normas que los regirán. Afirma que los conductores de esa línea se les exige que anden bien aseados, “pueden andar con polera en verano solamente si es con cuello, no se les permite buzo ni camisetas de clubes deportivos, además se cuenta con comisión de disciplina y por cada reclamo se van aplicando sanciones según la gravedad de la falta e incluso se puede llegar a la expulsión”, dice.
De todas formas reconoce que existen líneas de colectivos donde la presentación del conductor no amerita “que ande detrás de un volante, incluso en verano andan de chalas, con short”. señala que en su federación hacen esfuerzos por que todo esté en orden, “pero es obvio que a veces se nos escapan algunos, pero es lo mínimo”.
 

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