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El Ovallino
La comunidad dependiente del APR de Tabaqueros vive una situación compleja al experimentar menos volumen de agua diaria, una realidad que no es distinta a otras en la provincia de Limarí ante la falta del recurso. Junta de Vigilancia local afirmó que trabajan en un plan de manejo para evitar situaciones similares.

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Son 185 familias que dependen directamente del Agua Potable Rural (APR) de Tabaqueros, una de las últimas localidades que encuentran de oriente a poniente en la comuna de Río Hurtado.

Allí, durante la semana pasada comenzaron a experimentar una baja en el volumen del agua que se les entrega, además de que en algunos domicilios experimentaron que la escasa agua llegaba con algunas partículas de barro o sedimentos.

“Tuvimos una baja considerable de agua en las napas de los pozos y se captó sedimento en ellos, que finalmente llegaron a algunos domicilios. Nosotros usamos agua subterránea, pero también influye el agua del río y desde diciembre no llegaba esa agua. Hace tres meses que no llega el agua a los regantes, entonces comenzaron a hacer pozos y a extraer el agua subterránea, afectando a la captación de agua potable y eso nos afectó”, dice Luis Urqueta, operador del APR de Tabaqueros.

“Había que hacer eso para que la napa aumentara su nivel y poder tener las 24 horas con agua a las personas”, acota Urqueta.

Una realidad que no parece nueva en una región que se ha mantenido durante los últimos 14 años en sequía, aplicando diversas medidas para cumplir con el abastecimiento para el consumo humano y el riego agrícola.

“No podía ser posible que el estanque bajara del nivel de agua que corresponde, porque después no tendríamos con qué llenarlo y mantener a las personas del pueblo sin agua. Sin agua no podemos hacer nada”, comentó Héctor Ánjel, presidente del mencionado APR.

Ante esta situación, algunos miembros del APR y habitantes del lugar comenzaron a realizar trabajos en la zona de captación del agua, como medida para que el agua que transite por el canal no se infiltre en la tierra.

Además, esta poca captación del recurso hídrico llevó a los operarios del sistema a racionalizar el agua, entregando menos cantidad del recurso. Fue así como recibieron hasta 10 metros cúbicos por persona en promedio, lo que equivaldría a 66 litros por persona, cuando la Organización Mundial de la Salud establece que el consumo por persona ronda en los 100 litros diarios.

Y los esfuerzos de la comunidad tuvieron sus resultados, ya que permitió que nuevamente se lograra aumentar el nivel de agua en el pozo. Si bien no es suficiente, es un avance para no quedarse sin el vital elemento.

“Se lograron recuperar casi 43 mil litros en casi cuatro horas de ahorro de consumo y esa cantidad que se dejó de bombear es lo que permitió recuperar en parte el nivel de agua, así pudimos captar agua sin sedimentos”, dice Urqueta.

Sin embargo, vecinos de la localidad mencionan que el manejo de la Junta de Vigilancia de Río Hurtado no ha sido el adecuado, ya que afirman que hay poca fiscalización en el lecho del río, donde personas extraerían agua con bombas sin vigilancia.

“Creo que ellos pudieron hacer cosas mejores, ahora no sé por qué circunstancia no está llegando el agua desde diciembre y creo que la Junta de Vigilancia no generó un plan de trabajo para paliar lo que se venía. Acá se dan los turnos y cualquiera instala bombas en el río y entonces a nuestro sector no va a llegar nada de agua”, recalcan.

Desde la Junta de Vigilancia mencionan que han hecho un plan de trabajo para mitigar la situación, como hacer pozos en zonas intermedias al río, como forma de dividir el río, y agrandar las vegas para que se pueda absorber más agua. Además de señalar que la comunidad no habría informado hasta hace pocos días que les quedaba poco agua.

“Se llegó a la conclusión que había unos vecinos que estaban sacando agua, se iba a hablar con ellos para que no sacaran agua del pozo de al lado y había que hablar con él para suspender ese pozo. Eso no corresponde y había que detener eso, además, nos comprometimos a apurar el río, para que bajar, porque al estar casi seco el lecho, este no avanza y este fin de semana ya había alcanzado a llegar a la zona”, sostuvo Hugo Miranda, presidente de la Junta de Vigilancia.

Con todo, los vecinos esperan que esta situación no se repita para no llegar a un racionamiento del agua potable tan indispensable en este tiempo de crisis sanitaria.

 

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