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Mi tía Nicole Hola, mi nombre es Marcelo, soy un muchacho normal. Morboso como todos y con ganas de follar a todas horas. Ostias, que soy un tipo normal. Cuando mi amigo Lorenzo me dijo que podía hipnotizar a quien él quisiera para convertirla en una marioneta que obedecería todas sus órdenes, no le creí para nada. Él era mi amigo desde el jardín de infancia. Siempre le habían gustado los temas paranormales, tenía docenas de revistas, libros, videos y cuanto material encontraba, sobre control mental, lavado de cerebro, telepatía, etc. Trabajaba en una librería y había devorado todos los textos que tenían que ver directa o indirectamente sobre los temas que lo apasionaban. Conversaba de esos temas a cada rato. Con amigos, conocidos y desconocidos. Yo lo escuchaba fingiendo atención pero la verdad es que nunca lo tome en serio. A veces me reía de él con mucho tacto. Pero, cuando comentó lo de la hipnosis, me dio curiosidad. Seguramente estaba blufeando pero no tenía nada que perder. En esos días yo estaba saliendo con Alexandra. Una amiga de mi ciclo de la facultad. Teníamos un par de meses juntos y nos llevábamos muy bien. Ella era un poquito tímida para el sexo, pero conmigo estaba aprendiendo rápido. No sé por qué se me ocurrió decirle a Lorenzo que si me demostraba que lo que me decía era cierto, yo le diría a mi novia Alexandra que le hiciera una mamada. Lorenzo me miró como si no confiase en mí, pero le aseguré que no habría problemas. Él salía con Rosa, o Rosita, le decíamos así porque era flaquita y menudita. Llevaban juntos como cien años. Nunca le conocí a otra pareja a mi amigo, aunque siempre se daba sus escapadas con otras chicas. Pero Rosita era su novia oficial. Si él perdía la apuesta, Rosita me haría una mamada a mí. Eso no le causaba mucha gracia, pero finalmente lo convencí y empezamos a conversar sobre a quién hipnotizaría para demostrarme que lo que me decía era verdad. Descartamos a varias personas hasta que pensé en mi tía Nicole, que se había divorciado hace poco. Ella era la hermana menor de mi madre y visitaba la casa con frecuencia. Sus dos hijos, Vania y Thiago, mis primos, estudiaban fuera de la ciudad así que ella se dedicaba a ventas por catálogo disfrutando de mucho tiempo libre. Como Lorenzo visitaba mi casa con frecuencia, ellos dos coincidían a cada rato. No fue necesario que pasara mucho tiempo para que mi tía aceptara ser hipnotizada por él. Yo estuve presente, también estaban mis padres así que todo fue bastante aburrido. Cuando despertó, mi tía comentó que la había pasado genial y que le gustaría vivir la experiencia nuevamente. Yo quedé un poco decepcionado, pero mi amigo me dijo que no fuera tan apresurado. Controlar la mente de mi tía era un proceso que tomaría su tiempo. Pasaron un par de semanas y yo me había olvidado del tema. Supuse que lo que me había dicho Lorenzo era solo un cuento y que si yo le mencionase sobre la apuesta, pues se haría el desentendido. Tampoco es que despreciaría una mamada de Rosita, pero Lorenzo era mi amigo y eso serviría para darle una lección de no hablar de más. De paso quizás se olvidaría de esos temas paranormales y se pondría a trabajar con más ahínco en la librería y estudiar más para terminar su carrera, que ya llevaba un año de retraso. Estaba viendo algo de tele por la tarde a mitad de semana cuando recibí un mensaje de mi amigo. Empezamos a chatear por el móvil. Me preguntaba si mi tía estaba en casa. Efectivamente ella había llegado a la hora del almuerzo. Estaba arreglando lo de sus ventas por catálogo en la planta baja. Generalmente ella estaba ahí toda la tarde mientras yo me quedaba en mi habitación del segundo piso. Mis padres trabajaban en su negocio todo el día, así que no regresarían hasta la hora de cenar. Lorenzo lo sabía pero me preguntó para comprobarlo. - Voy para allá, para demostrarte lo que te dije – me escribió. - Ok, te espero – le respondí. Mi amigo llegó rápidamente. Escuché el timbre de la puerta a los pocos minutos de recibir su llamada. Mi tía le abrió y como era un visitante frecuente, lo dejó pasar. Yo lo esperé en mi habitación. No estaba muy entusiasmado con su visita. Si mi novia no me hubiera dicho que estaba estudiando para sus exámenes finales, le hubiera dicho a Lorenzo que mejor me hacía la demostración otro día. Lorenzo me preguntó si estaba listo para la demostración. Le dije que podía empezar cuando quisiera. La verdad es que estaba totalmente incrédulo de lo que él me había dicho. Acomodó dos sillas, una frente a otra en mi habitación y luego me dijo que llamara a mi tía para que haga la demostración. Llamé a mi tía. Ella me dijo que estaba ocupada pero subiría en un rato, Mientras la esperábamos, Lorenzo me dijo que después de la hipnosis realizada a mi tía Nicole en mi casa, se habían reunido con ella varias veces más en el parque que estaba a la vuelta de mi casa. Ese lugar era poco concurrido así que era propicio para las parejitas y para conversar sin interrupciones. Me dijo que había reprogramado la mente de mi tía y estaba listo para demostrarme el poder de la hipnosis. Yo lo miraba sin creerle. No sabía si reír o asustarme. Preocupado no tanto por lo que supuestamente haría mi tía sino por la cordura de mi amigo. Estaba por decirle algo sobre que debería buscar ayuda profesional cuando mi tía apareció en la puerta. - ¿Qué quieren chicos? Ya terminé con alistar mis pedidos así que tienen unos minutos antes de que empiece mi novela – dijo mi tía. - Solo quiero hacerle una demostración a Marcelo de lo que estuvimos hablando – dijo mi amigo. - ¿Otra vez? – dijo mi tía con voz de fastidio -. Acepto, pero que no demore mucho porque ya encendí la tele. - No tomará mucho tiempo, tía – le dije -. Será algo rápido. - Está bien – dijo ella. Lorenzo le señaló una de las sillas. Mi tía se sentó y él hizo lo mismo en la otra silla. Quedaron frente a frente. Colocarla en trance, no demoró mucho. Era evidente que Lorenzo ya había hipnotizado a mi tía varias veces. Pero eso ya lo había visto antes, así que no me mostré impresionado. Mi tía quedó con la cabeza inclinada, respiraba pesadamente. Lorenzo levantó su mano derecha y la dejó caer. Su brazo parecía completamente laxo. - Ahora, verás el poder de la hipnosis – dijo Lorenzo. Yo lo miré y me encogí de hombros. - Pues estoy esperando – le dije. - Nicole, abre los ojos, ponte de pie y quítate la ropa – dijo Lorenzo con voz de mando. Yo me sorprendí con la orden que le dio mi amigo a mi tía y me sorprendí aún más cuando ella se puso de pie con algo de torpeza y ¡empezó a desvestirse! Mi tía se había divorciado hacía dos años. Asistía regularmente al gimnasio así que se conservaba muy bien. Debo confesar que siempre había fantaseado con verla desnuda, pero nunca hubiera pensado que esa fantasía se haría realidad. Lo primero que se quitó fueron los zapatos y los jeans. Se quedó con unas bragas rojas bastante incitantes. Tenía las piernas largas y bien cuidadas, gracias a las horas en el gimnasio. Yo estaba realmente asombrado. Lorenzo sonreía ampliamente. Mi tía se bajó las bragas con un poco más de soltura. Tenía los ojos abiertos como platos, con la mirada perdida. Mi tía tenía el coño muy bien cuidado, con un mechón sobre el pubis que se veía muy elegante. Ella parecía una mujer conservadora pero era evidente que ese corte de vello púbico era de una persona acostumbrada a desnudarse ante los hombres. - Bajo hipnosis, Nicole me contó de sus experiencias sexuales de los últimos años – me dijo Lorenzo -. Yo también me sorprendí de todo lo que me contó. - Increíble – susurré yo, que tenía una erección muy sólida, atrapada en mi entrepierna. - Detente un momento, Nicole – dijo Lorenzo, dirigiéndose a ella. Mi tía se detuvo en el acto de quitarse la blusa. Quedó inmóvil. Parecía una estatua. Mi amigo se acercó, la hizo girar y la inclinó sobre la silla, mi tía se quedó como una estatua de carne, exhibiendo sus nalgas. Mi amigo se refregó contra ella y me invitó a hacer lo mismo. Me acerqué, un poco cohibido y me froté contra mi tía. Tener sus nalgas entre mis manos fue una experiencia sumamente agradable. - Sigamos, Nicole – dijo Lorenzo, completamente dueño de la situación. Me aparté para seguir disfrutando del bizarro espectáculo. Mi tía se desabrochó la blusa y se quitó el brassiere. Era la primera vez que veía sus tetas. No eran enormes pero sí muy apetitosas. Algo caídas por la edad y haber amamantado a mis dos primos, pero hicieron que mi erección fuera más sólida de lo que ya estaba. Lorenzo estiró las manos y empezó a estrujarlas con rostro pervertido. Luego me invitó a hacer lo mismo. Estiré mis manos sudorosas y apreté la morbidez de sus pechos. Toqueteé sus pezones con algo de timidez. peliculas porno gratis tetonas culonas porno argentino pollas grandes negras follando videos de orgias sexo interracial deepthroat castings porno Miré a Lorenzo, preguntándole con la mirada si podía hacer algo más. Él me hizo un gesto de asentimiento así que me agaché sobre los pechos de mi tía y empecé a chuparle las tetas. Estaban deliciosas. Ocupado como estaba, lamiendo los pezones de mi tía y sobándole las nalgas con mis manos no me percaté que Lorenzo se estaba quitando la ropa. Estaba de lo más ocupado cuando sentí su mano en mi hombro. Me apartó con delicadeza. Recién entonces lo vi en cueros. Me sorprendí por verlo así, con la verga completamente erecta. Una cosa era desnudar a mi tía, sobarse contra ella, meterle mano y otra era hacer lo que mi amigo estaba listo para hacer, según me imaginaba en ese momento. - Ahora, Nicole, conviértete en una sensual gatita – le ordenó mi amigo. Mi tía se puso a cuatro patas y empezó a maullar sensualmente mientras se frotaba contra los muebles y el cuerpo desnudo de mi amigo. Lorenzo me hizo un gesto sobre mi ropa. Ni corto ni perezoso me puse en cueros en un santiamén. Ver las tetas balanceándose de mi tía mientras se movía por toda mi habitación era demasiado. Una gota de líquido seminal asomaba por mi glande, completamente enrojecido por la excitación. Lorenzo se puso delante de mi tía y le ordenó que le haga una mamada. Mi tía cogió la polla de mi amigo y se lo tragó con una maestría que no creía capaz. Usaba la técnica de garganta profunda que solo había visto en las películas. Definitivamente mi tía era toda una experta en el arte del fellatio. Mi amigo cogió la cabeza de mi tía y empezó a jugar con sus cabellos. Por la expresión de mi amigo supe que lo estaba disfrutando realmente. Luego de unos minutos, se apartó de mi tía y me hizo ocupar su lugar. La mirada de mi tía estaba completamente perdida. De sus labios salían hilos de saliva que se escurrían por su barbilla y su cuello, dando una imagen realmente pervertida. - Nicole, ahora chupa la verga de Marcelo – le ordenó Lorenzo. Mi tía no se hizo repetir la orden. Cogió mi polla por la base y empezó a introducírsela con una lentitud enervante. Mi verga entró en su cavidad bucal milímetro a milímetro. Y cuando la tuvo toda adentro, la sacó lentamente. No pude evitar cogerla de las orejas e imprimirle un ritmo más veloz. No pude resistir mucho, así que cuando empecé a venirme dentro de la boca de mi tía, la sostuve por los cabellos. Ella siguió chupando con una habilidad sin par. Mis rodillas fallaron y tuve que sostenerme de Lorenzo para no irme de bruces. El muy ladino me palmeó la espalda mientras yo eyaculaba profusamente en la boca de mi tía. - Trágate todo, Nicole – le ordenó Lorenzo -, no dejes escapar ni una gota. Ella asintió con la cabeza mientras me lamía toda la verga. Siguió hasta dejarla reluciente mientras mi polla perdía su vigor. Una vez que terminó de tragarse mi semen. Lorenzo hizo que mi tía se pusiera de pie y la colocó boca arriba sobre la cama. La abrió de piernas y le dijo que se sostuviera los tobillos con las manos. Se mostraba totalmente abierta, con la raja expuesta y lista para recibir la verga de mi amigo. Acto seguido, mi amigo tomó impulso y se clavó contra ella con un ímpetu juvenil que mi tía resistió sin la menor vacilación. Mi amigo le estrujaba las tetas mientras la follaba con mucha fuerza. Mi tía tenía la mirada perdida mientras Lorenzo le daba como si fuera su mujer de toda la vida. Le cambió de pose varias veces. Ella colaboraba sin dudar. Realmente la tenía bajo su control. Para terminar, la puso en el clásico doggy y la clavó por el culo. Mi tía no ofreció la menor resistencia y por el contrario, se apoyó con el torso sobre la cama y con sus manos se abrió las nalgas para que Lorenzo pudiera penetrarla más profundamente. Cuando mi amigo eyaculó, le propinó ruidosas nalgadas que resonaron en toda la casa. Mi tía quedó con el culo enrojecido pero no manifestó el menor dolor. Una vez que terminó de llenarle el culo con su semen, sin tomarnos ninguna pausa, nos metimos a la ducha los tres. El lugar era estrecho por lo que nuestros cuerpos se mezclaban con el jabón, ambos restregamos bien la anatomía de mi tía. Yo no tardé en tener otra erección así que se la metí de pie, de espaldas a mi tía, mientras mi amigo la sostenía. Salimos de la ducha, nos secamos y mi amigo volvió a poner a mi tía en la silla donde empezamos. Me hizo un guiño y la despertó diciéndole que no recordaría nada de lo sucedido pero volveríamos a repetir la sesión cuando él se lo ordenase. Despertó a mi tía quien nos miró un poco confundida, luego vio la hora y soltó un ligero grito diciendo que se había pasado la hora de su telenovela pero la vería con la opción de repetir programas de nuestra señal de cable. Cuando se fue, Lorenzo me dijo: - Ya has visto que es posible controlar a una persona con el poder de la hipnosis. Claro que ayudó mucho que tu tía fuera una mujer tan sexual. Se ha acostado con más de una docena de hombres desde su divorcio. Espero que no te eches para atrás y pagues la apuesta. Yo no supe qué responder. Por un lado estaba realmente sorprendido por lo ocurrido. Y por otro no veía cómo convencer a mi novia para que le haga una mamada a mi amigo. Pero después que Lorenzo se marchó, se me ocurrió una idea realmente perversa.

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