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Efe
La ola de calor registrada en varias regiones del centro del país se extiende hasta los primeros días de agosto y algunos meteorólogos apuntan que podría llegar hasta los 30 grados centígrados esta semana.

Con temperaturas máximas de hasta 27 grados centígrados concluyó julio en Santiago, el mes de más frío del invierno austral, pero el más cálido desde que se tienen registros, acentuado por un grave déficit de lluvias en todo el país que llevó los expertos a hablar de “emergencia climática”.

“Hemos tenido un julio muy malo, con la mayor temperatura promedio de los últimos 72 años y con una pluviometría muy baja”, lamentó el ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno.

La ola de calor registrada en varias regiones del centro del país se extiende hasta los primeros días de agosto y algunos meteorólogos apuntan que podría llegar hasta los 30 grados centígrados esta semana, muy lejos de los 19,3 grados de máxima en promedio del invierno, según datos oficiales.

Según explicó a Efe la meteoróloga de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), Catalina Cortés, esta situación “podría explicarse porque no se están dando los fenómenos El Niño y La Niña que tienden a disminuir las temperaturas, aunque no se descartan otros factores, como el cambio climático”.

“Aun así, llevamos varios años registrando fuertes alzas en las temperaturas máximas del verano que sí estarían más relacionadas con el calentamiento global”, agregó.

LA SEQUÍA CONTINÚA

En paralelo, se produjo un déficit de lluvias en el país del 86 % entre junio y julio, este último con una marca de 0,6 mm de precipitaciones, cuando el rango normal es de 76 mm.

Chile atraviesa, desde hace una década, la peor sequía de la que se tiene registros y la disponibilidad hídrica ha disminuido de manera paulatina y sostenida especialmente en la zona centro y norte del país.

En la capital, la caída de lluvias llega hasta el 40 % en promedio.

Moreno agregó que pese a la sequía, el abastecimiento de agua potable para las ciudades está garantizado y que la población puede tener “cierta tranquilidad”; sin embargo, el déficit de lluvias pone a la producción agrícola en un escenario complejo.

“Por las altas temperaturas tenemos además mucha menos nieve (...) que es donde guardamos el agua para poder usarla tras los derretimientos de primavera y verano, y lo embalses de riego están muy bajos en la zona centro-norte”, explicó.

El grave déficit de nieve, superior al 85 %, se extiende desde la región de Atacama hasta la región del Ñuble.

“EMERGENCIA CLIMÁTICA”

Para Patricio González, agroclimatólogo de la Universidad de Talca, la megasequía que atraviesa el país y las olas de calor son suficientes para tildar la situación de “emergencia climática”.

“El panorama es dramático. Hemos perdido la estacionalidad, solo tenemos inviernos cortos y veranos muy largos y calurosos”, aquejó.

“Se están generando daños en la agricultura y hay incertidumbre sobre el acceso al agua potable de aquí a 2025 en muchas regiones que todavía no disponen de planes de contingencia”, alertó.

Según Greenpeace, Chile es el país con la mayor crisis hídrica de todo el hemisferio occidental y el 76 % de su territorio está afectado por la falta de agua, en parte por la escasez de lluvias pero también debido al modelo de gestión de agua, no considerado como un bien público y no priorizado para consumo humano.

Con máximas de hasta 27° cerró julio en Santiago, mes más frío de invierno, pero el más cálido del que se tienen registros.

 

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