Artesano porteño gana una pasantía a Marruecos

martes 31 de julio de 2012
  • Se trata de uno de los pocos chilenos que conoce una milenaria técnica para trabajar la madera, yeso y cerámica y que hoy adornan el centro cultural Mohammed VI

Quienes han podido ingresar a la Mezquita de Coquimbo seguramente se han maravillado con su diseño y arquitectura tanto en su fachada como en su interior. Finos trabajos de tallado en madera, techos detalladamente esculpidos en yeso o pilares adornados con atractivos mosaicos en cerámica al puro estilo marroquí son parte del decorado del Centro Mohammed VI para el Dialogo de las Civilizaciones. Pero ¿se imagina que en la mano de obra participó un coquimbano? Se trata de Claudio Bordones Rojas, quien sin saber mucho de la técnica, aprendió sobre la práctica a ser un verdadero artesano y hoy su esfuerzo y perseverancia serán premiados por el Reino y la Embajada de Marruecos, otorgándole una pasantía al país árabe para profundizar sus conocimientos y así poder replicarlos en Chile.

En noviembre del 2004 Claudio entró a trabajar como jornalero para la edificación del templo religioso luego de desempeñarse como guardia de seguridad en el municipio de Coquimbo. Recuerda que un día, uno de los arquitectos marroquíes se acercó a él para invitarlo a aprender la milenaria técnica. “Alá te bendice, me dijo”, recuerda Claudio, quien confiesa que los primeros dos meses fue muy difícil aprender, porque le enseñaban artesanos que no hablaban español y sólo lo instruían con dibujos para confeccionar las meticulosas ornamentaciones.

Sin embargo, nunca se rindió y se transformó en un alumno destacado, tanto así que hoy en día encabeza talleres gratuitos de artesanía en la misma mezquita. Como premio al mérito el 13 de agosto emprenderá rumbo a la ciudad de Rabat, donde por un mes cursará un taller de decorados marroquíes, dictado por expertos de la empresa Andalous Design, reconocida en el mundo árabe por su trabajo en ese ámbito. Este perfeccionamiento lo posicionará como uno de los pocos chilenos y probablemente latinoamericanos que actualmente conocen y manejan la técnica del país africano.

“Para mí es un gran desafío, como lo fue desde el primer momento que comencé a trabajar con los artesanos, espero en este viaje aprender lo que más pueda, porque este es un conocimiento que podré entregar no sólo a mis hijos sino también a la comunidad de Coquimbo y de Chile que quiera aprender este bello arte milenario de forma gratuita. Conocer Marruecos, ver sus costumbres, me ayudará a fortalecer las charlas que imparto a todos los visitantes que llegan a la Mezquita, entre ellos estudiantes, adultos mayores, instituciones y público en general, no tan sólo de Chile sino también del extranjero”, dice agradecido Claudio Bordones.

Es la primera vez que este funcionario municipal de 35 años, vecino de la población Porvenir Alto de San Juan, sale fuera del país. “Espero dejar bien puesto el nombre de mi familia, de Coquimbo, de la mezquita y la municipalidad. También quiero representar de la mejor manera posible a la gente humilde y a mi pueblo originario, la etnia diaguita”, expresa. 4405i