Una paz que se evapora en el acuífero de Los Choros

En esa cuenca que es, en la práctica, la frontera sur del desierto de Atacama, la falta de agua está provocando estragos, lo que se suma a una supuesta explotación excesiva, situación que pese a las denuncias de los usuarios, es atribuida por parte de la autoridad técnica a la falta de recarga del reservorio subterráneo a raíz de la falta de precipitaciones
Una paz que se evapora en  el acuífero de Los Choros
Una paz que se evapora en el acuífero de Los Choros
domingo 05 de agosto de 2012

La comuna de La Higuera es, literalmente, la frontera del desierto de Atacama y de acuerdo a las proyecciones de los científicos, inexorablemente será parte de él antes de que termine este siglo. Por ello, las consecuencias de la peor sequía en los últimos 15 años, están notándose con fuerza en esa zona, como también en otras localidades de la región.

Hoy los ríos y los embalses están en un nivel históricamente bajo. De hecho, el nivel acumulado de los tranques está con tan sólo un 18% de la capacidad total de embalsamiento que tiene la región, que asciende a un máximo de 1.315 millones de metros cúbicos.

Esta misma disminución se está produciendo en los acuíferos o napas subterráneas. Aunque no existen datos concretos, el descenso de los niveles freáticos de los pozos es evidente y así lo han denunciado usuarios en diferentes sectores de la región, lo que está produciendo conflictos por la tenencia de este escaso recurso.

 

Los Choros

El caso que más ruido ha generado en los últimos días tiene su epicentro en La Higuera, donde un grupo de vecinos asociados al Movimiento en Defensa del Medio Ambiente (MODEMA) denunció que “extracciones excesivas de agua” estarían destruyendo la cuenca del acuífero Los Choros.

El sector no posee cursos superficiales de agua, por lo que su explotación hídrica se realiza a través de pozos subterráneos. A mediados de 2004, la Dirección General de Aguas (DGA), organismo dependiente del Ministerio de Obras Públicas (MOP), efectuó un estudio a través del cual determinó que los caudales factibles de explotar como derechos de aprovechamiento en este acuífero sumaban un total de 3,56 metros cúbicos por segundo.

Hoy de acuerdo a ambientalistas, en ese sector se estarían produciendo “extracciones excesivas de agua”, por lo que emplazaron a la Dirección General de Aguas (DGA) a que asuma el reto de eliminar estas supuestas “prácticas insostenibles”, según lo sostuvo Andrés Álvarez, presidente del Modema.

El dirigente sostuvo que el efecto de la explotación indiscriminada del acuífero ya es visible y que la muestra más palpable es que el nivel de los pozos ha bajado 8 metros desde 2010 a la fecha, lo cual, a su juicio, no puede ser sólo atribuido a la sequía. “El asunto en la cuenca de Los Choros es muy complejo, porque hay una gran cantidad de empresas mineras que están legalmente haciendo uso y abuso de las aguas subterráneas”, opinó Jan Van Dijk, secretario del Modema.

Esta denuncia está siendo apoyada por la Comisión de Medio Ambiente, Energía y Minería del Consejo Regional, cuyo presidente, René Olivarez, señaló que este cuerpo colegiado iniciará un proceso de investigación que “tiene como objetivo preguntarle a los servicios con competencia de fiscalización qué es lo que están haciendo”.

De igual manera, esta comisión le propondría el miércoles de esta semana al pleno del Consejo Regional la aprobación de un eventual estudio hidrogeológico en la cuenca, el cual debiera ser presentado por la DGA. “Lo que estamos buscando es que haya un financiamiento a través del FNDR”, indicó Olivarez.

El diputado Marcelo Díaz también se ha hecho parte en este conflicto, señalando que “la situación es grave” y que espera “una adecuada fiscalización de las autoridades para atender como corresponde las demandas de los habitantes de la comuna de La Higuera”.

 

Una visión diferente

Luis Cobo, seremi del MOP, aseveró que la baja en los niveles de los pozos en Los Choros es indiscutible, pero que al contrario de lo que piensa la gente, esto responde mayoritariamente a factores climáticos, es decir, a la falta de precipitaciones.

De acuerdo al último informe sobre agua caída en la región, emitido por la DGA, en La Serena al 31 de julio se registró un déficit de precipitaciones de un 99 por ciento respecto al promedio normal a la fecha, mientras que más al interior, en Vicuña, dicho porcentaje se ubica en un 96%.

Producto de esta situación, añadió Cobo, en algunos sectores de esa cuenca es posible extraer sólo entre un 10 y 15 por ciento del caudal sustentable, que suma un total de 3,56 metros cúbicos por segundo. “Técnicamente no se puede sacar más agua”, aunque los titulares tengan los derechos de aprovechamiento legalmente constituidos, señaló.

A pesar de que existe un caudal sustentable definido del acuífero, esto no quiere decir que se cuenta todo el tiempo con el recurso para dotar al 100% de los derechos constituidos, ya que en épocas de sequía, el volumen que realmente existe es mucho menor. Es esto último lo que hoy está sucediendo en Los Choros, de acuerdo a las autoridades técnicas, en especial en la cabecera de la cuenca que no se ha recargado por la falta de lluvias.

 

Una solución a conflictos

En el caso de los ríos, son las juntas de vigilancia respectivas quienes determinan la cantidad real del recurso disponible y luego la distribuyen en relación a los derechos legalmente constituidos que posee cada persona. Este mecanismo evita que cada particular saque el agua que cree que le corresponde y se hace una distribución más equitativa, en especial en periodos de sequía, cuando el agua no alcanza para todos y se generan conflictos.

En cuanto a aguas subterráneas, la Ley posibilita la creación de comunidades de agua, pero en Chile sólo en Copiapó se ha logrado constituir una de ellas. Jan Van Dijk, expresó que los usuarios de la cuenca de Los Choros están dando inicio a los trámites para constituir una de estas instancias para ordenar la distribución del escaso recurso y evitar que se produzcan nuevos conflictos.

De acuerdo a Arturo Ruiz, profesional de la DGA, el Código de Aguas señala expresamente que este tipo de organizaciones de usuarios sólo puede ser formado por los titulares de derechos de aprovechamiento legalmente constituidos, por lo que calificó que sólo “está en la imaginación de la gente” la posibilidad de que formen parte de una eventual comunidad de aguas quienes realicen “un uso histórico” de la cuenca sin ser propietarios de los derechos de aprovechamiento. Es más. Si los fiscalizadores detectan esta última situación, están obligados a presentar los antecedentes ante la Fiscalía en cuanto constituye un delito.

Sin embargo, Jan Van Dijk sostiene que existen instrumentos legales para reconocer la propiedad de las aguas a quienes tengan un empleo histórico en la cuenca. A su juicio, “la fuente legal que fundamenta la existencia, garantía y protección de los Derechos de Aprovechamiento de Aguas (DAA) reconocidos es la misma Constitución de la República” y, en consecuencia, es esta Carta Magna “la que reconoce y garantiza la propiedad sobre los DAA reconocidos, por lo que puede ser interpuesto Recurso de Protección en caso de privación, perturbación y amenaza de su derecho”.

Adicionalmente, el dirigente precisa que el artículo 7° del Decreto Ley 2.603 de 1979 establece “una presunción de dominio a favor de quien sea dueño del inmueble donde se estén aprovechando las aguas, y en el caso de no poder aplicar esta regla, se presumirá dueño a quien esté actualmente haciendo uso efectivo de las aguas”.

El conflicto por la tenencia del agua en esa cuenca está recién en sus inicios. Mientras el recurso siga escaseando, los problemas entre propietarios legalmente constituidos y quienes han hecho un uso histórico surgirán como piedras en el desierto