Obra salesiana con una mano de mujer

Con 32 años de servicio profesional, Enriqueta Villalobos se transformó en la primera rectora mujer del colegio Salesiano San Ramón de La Serena. Una labor que asume con pasión, pero también como un desafío personal.
Obra salesiana con una mano de mujer
Obra salesiana con una mano de mujer
domingo 19 de agosto de 2012

Llegó a efectuar práctica profesional en la década de los ’80 y hoy la profesora Enriqueta Villalobos es la nueva rectora del colegio Salesiano San Ramón de La Serena. Así de meteórica fue la carrera de esta docente de historia y geografía. Pero, ostenta un simbolismo aún mayor. Se convirtió en la primera mujer en transformarse en rectora de un establecimiento católico perteneciente a la obra de San Juan Bosco, que desde su nacimiento en la capital regional estuvo liderado por sacerdotes.
Admite estar agradecida de la oportunidad que se le brinda y trabaja a fondo para cumplir tres premisas esenciales: Continuar con la espiritualidad, mantener las tradiciones “y apostar por el tema educativo”
En el establecimiento lleva 32 de servicios.
“Hay un apuesta en cuanto a conocer el colegio y el sistema preventivo que es especial porque se trata de educar con una pedagogía en que el alumno no aprenda con fuerza sino que con la razón y pueda aplicar todo lo que se le enseña”.
¿Cómo ha sido la transformación que ha vivido el colegio desde que llegó hasta lo que es hoy?
“Nos mantenemos atendiendo a los jóvenes vulnerables de la zona de La Serena, Coquimbo y pueblos rurales. Nuestra misión son los jóvenes vulnerable y lo técnico profesional que sigue siendo nuestra insistencia. Eso no ha variado. El gran salto ha sido la calidad técnico profesional que estamos entregando que es muy valorada por los empresarios de la zona y también a nivel nacional. El sello se mantiene”.
¿Por sobre todo fomentan el valor humano y la calidad técnica?
“La formación de las personas que es lo que se valora en el mundo minero e industrial, todo lo que dice relación con la formación, el respeto, la responsabilidad, el trabajo en equipo, el liderazgo, la honestidad que son las llamadas competencias blandas. Eso es lo que hemos enseñado a través del tiempo y es lo más valorado en el mundo laboral”.
¿Han tenido que ir cambiando el eje curricular?
“Nosotros cambiamos las especialidades por las necesidades locales y de acuerdo a la economía nacional, por ejemplo mantener zapatería sería imposible ahora. Años atrás tuvimos que cerrar construcción de interiores porque empezaron a aparecer los muebles modulares, por lo tanto esa carrera dejó de ser relevante para los intereses de los jóvenes “.

PRESTIGIO INTACTO
¿En materia de imagen cómo se advierte un colegio que se ve obligado a cerrar carreras, se podría pensar que está en decadencia?

“La necesidad de las familias por querer estar en la escuela es muy alta y cuando vamos cambiando las especialidades igual hay muchos interesados. El año pasado para admisión de primero medio teníamos alrededor de quinientos alumnos para doscientas vacantes. Este año estamos haciendo el proceso de admisión para séptimo y octavo. La reforma educacional pide que para el 2016 todos los colegios tengan enseñanza media implementado desde séptimo a cuarto medio y nosotros nos estamos adelantando. Ya estamos en proceso de construcción del edificio que va albergar a contar del 2013 a los séptimos y los octavos”.
¿Sería una ventaja el tener a los alumnos desde séptimo?
“Es una ventaja porque los estudiantes llegarán con menos edad y vamos a poder hacer un trabajo de nivelación más fuerte con ellos tanto en lo académico como en la formación valórica. Es mucho más fácil trabajar con jóvenes de 11 o 12 años”.
¿Se ha pensado en abrir el colegio a las mujeres, como lo hizo el Seminario Conciliar?

“En Chile la congregación Salesiana tiene colegios en dos ramas, masculina y Las hijas de María auxiliadora, por lo tanto la línea por este minuto es masculina y no se ha pensado en ampliar al mundo femenino”.
Actualmente el establecimiento imparte las especialidades de Mecánica industrial y mecánica automotriz. Mientras que en el área eléctrica destaca electricidad y electrónica.“Las especialidades son muy requeridas, porque hay proyectos en el país que no se pueden echar a andar porque no hay técnicos. Hay mucho ingeniero y poco técnico, donde todos los colegios técnicos profesionales no damos abasto para cubrir las necesidades laborales”.

¿El cierre del centro de formación técnica que poseía la congregación no fue una contradicción ante la alta demanda de técnicos mejor preparados?
“Era una buena posibilidad de continuación de estudio para nuestros alumnos, porque ellos tenían la posibilidad de trabajar y en horario vespertino continuar con sus estudios. Teníamos mucha demanda, pero estaba organizado a nivel nacional y no hubo el mismo resultado en todas las regiones por lo que hubo un política de cierre”.
¿Al ser un colegio religioso hay interés por parte d los jóvenes de ser sacerdotes?
“Sí, tenemos la satisfacción que este año un ex alumno profesó los votos perpetuos, por lo que estamos muy contentos y hay varios jóvenes que están en el camino de la preparación vocacional asistiendo a charlas y jornadas para discernir finalmente cuál es la vocación que tomarán, pero es un largo camino, un largo proceso”.

¿Cómo enfrentan temas sensibles como el consumo de droga en los jóvenes y la apertura de la sexualidad?
“Dentro de la malla curricular hemos tenido que incorporar orientación y desarrollo integral donde van todos los temas involucrados. Nuestro trabajo consiste en incorporar de manera transversal lo valórico. Hay también programa de prevención de drogas con charlas, invitaciones a externos”.

¿Es un mito que el colegio entró al mismo circuito de los colegios particulares?

“Acá el tema es la población vulnerable, tenemos más del 55% de vulnerabilidad de los jóvenes. Por lo que la escolaridad es baja y recibimos a los jóvenes que tienen las becas de Chile solidario y nuestros alumnos provienen de Las Compañías, de La Antena, de Tierras Blancas, de la Parte Alta de Coquimbo “.

¿Aún hace clases de historia o fue variando su malla?

“Fui mutando de acuerdo a las necesidades de trabajo. Hice clases hasta hace tres años atrás. Estuve en la coordinación técnico pedagógica desde 1990, pero me mantenía hasta el año pasado como profesora jefe”.

¿Cuál fue la clave para mantenerse por tantos años en el mismo colegio?

“El creer que el mensaje que dejó Don Bosco sirve para todas la épocas y para todos los jóvenes. Yo hice la práctica acá y se dio la oportunidad de tomar unas horas y simultáneamente trabajé en la biblioteca. Es creer que uno viene con una misión a la vida y la misión que he descubierto es que tengo que educar, pero no en cualquier parte. Educar evangelizando y eso se hace a través del servicio que uno presta en el lugar en donde esté. Si estaba en la biblioteca tenía que hacerlo bien, lo mismo en clases de historia. Escuchando mucho a los jóvenes en la coordinación pedagógica lo mismo que ahora en la dirección”.