Escasa cultura vial hace impracticable la ley que sanciona a peatones imprudentes
Manuel Barrios lleva 14 años de taxista. El hombre prácticamente le ha dedicado su vida al rubro de la locomoción colectiva y no le ha ido mal, según señala. “Pero ya no es como antes”, asegura. Y es que este hombre quien ya sobrepasa los 50 años, recuerda con algo de nostalgia, los tiempos en que conducir por las calles de la ciudad colonial era “una labor tranquila”.
Este serenense ha visto cómo en la última década, el parque automotriz ha aumentado en forma casi descontrolada, haciendo cada vez menos idóneas para el transporte las arterias de La Serena. Junto con ellos también ha vivido en carne propia un fenómeno que, fundamentalmente en la última década, ha aumentado considerablemente. “La gente está cada vez más imprudente”, afirma, casi con desconsuelo, estacionado en su vehículo.
Pero no sólo él se dio cuenta del problema. En julio del 2002 las autoridades se percataron de que los transeúntes eran cada vez menos responsables. Por tal motivo, decidieron modificar la Ley 18.290, que regula el uso de las vías públicas.
Con la nueva normativa quedó estipulado que ya no sólo los conductores debían pagar con dinero sus imprudencias al hacer uso de las vías de tránsito. Los peatones también serían regulados. Hasta en una UTM (Unidad Tributaria Mensual), se fijó la multa para quienes cruzaran en una luz roja, o atravesaran la calle en un lugar no habilitado, es decir, fuera del popularmente conocido “paso de cebra”. Hubo preocupación entre quienes no acostumbran a movilizarse sobre ruedas.
TODO SIGUE IGUAL. Ya han pasado once años desde la puesta en marcha de la ley que sancionaría a los peatones. Quisimos salir a la calle para ver si transcurrida más de una década, se ha tomado conciencia, pero nos encontramos con un lamentable escenario. “Todo sigue igual nomás”, nos dice don Manuel desde su taxi, y lo corroboramos.
En un recorrido por la ciudad, somos testigos de cómo la normativa se infringe como si nada. Salimos de las dependencias de diario El Día y casi frente a nuestras narices un hombre adulto pasa entre los automóviles a media cuadra, mientras éstos avanzan lentamente debido al atochamiento.
Por las principales calles de la ciudad se da la misma situación. La gente camina tranquila en medio de los vehículos. Respetan la luz roja (a veces) pero no los “pasos de cebra”. Mujeres con coches, hombres solos, gente de la tercera edad. Todos atraviesan, con escaso cuidado las baldosas de calle Prat. Lo mismo en O’Higgins, Balmaceda y prácticamente todas las arterias del casco histórico de la ciudad de los campanarios.
Ya nos lo había advertido Manuel Barrios. Continuamos nuestro recorrido por otros sectores del centro.
Bajando por Pedro Pablo Muñoz a la una de la tarde, se puede ver el problema de congestión vehicular que afecta a La Serena en toda su magnitud, y junto con ello, a los peatones imprudentes. Pero, ¿por qué lo hacen?, ¿por qué arriesgar sus vidas y además una multa?, ¿desconocerán la ley? Rita Ceballos nos entrega una posible respuesta. La abordamos luego que cruza la Avenida Aguirre completa entre calle Los Carrera y Balmaceda y sin empacho asegura que conoce la ley, pero que “le da lo mismo, total nunca pasan partes”, asegura la serenense. “Alguna vez dijeron que iban a empezar a multar, pero como no lo hicieron la gente cruza así nomás, me incluyo y no digo que esté bien, pero el chileno es así, es cuando hay plata de por medio que reacciona”, reconoce Ceballos.
¿PÉRDIDA DE DINERO? Son cerca de $8.000.000 al mes los que gasta la municipalidad de La Serena para demarcar casi 1.200 kilómetros cuadrados de señalética. De éstos, más de la mitad, es decir algo así como $4.000.000, van exclusivamente destinados a pintar los pasos peatonales. Las cifras son decidoras y llevan a una sola conclusión: la comuna efectúa un esfuerzo importante, con una inversión millonaria en algo que las personas no utilizan.
Pero Cesar Sanhueza, director de Tránsito de la municipalidad de La Serena, es claro. “Hay que hacerlo”, indica, en tono firme. “La ley existe y señala que hay espacios delimitados para que circulen tanto personas como peatones, y hay que implementar las medidas para que se cumpla”, agrega.
¿POR QUÉ NO SE FISCALIZA? Desde la Dirección de Tránsito admiten que tanto ellos como Carabineros son los encargados de fiscalizar, pero eso no daría resultados, fundamentalmente por un motivo: “Falta de cultura y educación”, señalan.
César Sanhueza afirma que se han realizado campañas para generar la conciencia necesaria y que finalmente los peatones se hagan responsables, pero éstas no habrían dado resultados.
Dalivor Rojo, jefe de la sección Señalética e Inspección del departamento, ratifica lo expresado por Sanhueza. “No tengo conocimiento de que se haya multado a nadie aquí”, informa Rojo.
Señala que, aunque ellos son los llamados a poner en práctica la fiscalización, no lo hacen, porque se ven atados de manos. “Es muy difícil para un inspector aplicar una multa, de partida porque los peatones no tienen la costumbre de mostrarnos la identificación a nosotros, como lo hacen con Carabineros”, sostiene.
Desde Seguridad Pública, en tanto, la coordinadora regional Hortensia Flores coincide con los funcionarios municipales. Para la autoridad, todavía hay que trabajar en el tema de la cultura y la educación. Señala que “empezar a pasar multas a todas las personas no es la solución”.
Pero además habría un problema de contingente. “Hay que entender también que no es posible, ni por parte de Carabineros, ni por parte de la municipalidad, tener a funcionarios en todas la esquinas para fiscalizar”, sostiene.
Flores hace el llamado al autocuidado. “Desde Seguridad Pública realizaremos campañas preventivas para que, de a poco, se pueda cumplir con la normativa”, afirma.
LETRA MUERTA. Don Manuel no lo dice explícitamente, pero durante todo su relato lo deja entrever. La ley sería letra muerta, ya que “nadie la respeta”. Los dichos de las autoridades lo corroboran, ya sea por falta de cultura, educación o contingente, la normativa es impracticable.
Pero, entonces, ¿por qué se creó la ley? Preguntamos a dos legisladores, los cuales tienen opiniones bastante disímiles. El diputado Mario Bertolino (RN) reconoce que en un principio la intención era fiscalizar de manera permanente, “pero eso no funcionó”, afirma el parlamentario.
Sin embargo, Bertolino es de los que ve “el vaso medio lleno y no el vaso medio vacío”. Indica que al existir esta legislación, aunque no sea respetada por los peatones, permitiría tener claridad cuando hay una accidente, en relación a las sanciones. “Si es culpa del peatón porque cruzó en un lugar no apto, será sancionado porque no cumplió con una ley”, señala Bertolino.
Matías Walker, en tanto, es categórico. Afirma que la mayoría de los accidentes de tránsito se producen por el descuido de peatones y por lo tanto, estando la Ley, habría que fiscalizar. “Yo propongo que estudiemos seriamente la opción de crear policías municipales, para que puedan cumplir funciones de tránsito”, sostiene.
SEREMI DE TRANSPORTES••• En la Seremía de Transportes y Telecomunicaciones es un tema que preocupa. Pero, según indica el encargado regional, Luis Alberto Stuven, la principal responsabilidad es de los peatones. “La gente no toma conciencia del valor de su vida, es por eso que nosotros estamos promoviendo una serie de campañas en este sentido”, afirmó. Para Stuven, la falta de fiscalización podría ser la causa de que no se respete el paso peatonal, “pero no es el principal”, señala categórico.