PABLO RAMÍREZ, MALABARISTA: "No por lo que haga una persona nos van a meter a todos en el mismo saco"

El artista callejero de 25 años enfatiza en que la gran mayoría de quienes se dedican a este oficio son “personas honradas”, y que repudian los actos de violencia como el ocurrido en Coquimbo la tarde del sábado.
miércoles 17 de agosto de 2016

Tras la agresión de un malabarista a un transeúnte el día sábado en la ciudad puerto, hubo conmoción. Claro, el hecho tenía características de violencia inusitadas, ya que el presunto autor del hecho, quien ya fue formalizado, roció con combustible y luego le prendió fuego a Eduardo Iribarren (32), profesor de Historia y Geografía, quien una vez ocurrido el incidente tuvo que ser trasladado al Hospital San Pablo de Coquimbo, siendo dado de alta recién ayer debido a la gravedad de sus quemaduras.

El hecho generó debate. Y es que muchos salieron al paso señalando “lo molestos e invasivos”, que muchas veces eran quienes se dedican al arte callejero. Sin embargo, Pablo Ramírez quien también se dedica al malabarismo hace más de una década, defendió el oficio asegurando que lo sucedido en el puerto no obedece al sentimiento que la mayoría de quienes se dedican a esto sienten por su actividad, y que no por un hecho aislado se debería “meter a todos en el mismo saco”.

-¿Te había tocado conocer un hecho de esta naturaleza?

“Alguna vez, cuando trabajaba en Brasil. Pero es lamentable cuando pasa esto, porque se mete en el mismo saco a todos los malabaristas que trabajamos en la calle, de manera honrada. No todos somos iguales, porque aquí somos artistas independientes cada uno, algunos con un proyecto, otros con otras ideas, pero distintos”.

-¿Crees que esto podría genera una animadversión de la gente para con ustedes?

“Yo creo que sí. De hecho, cuando pasó esto en Brasil todos los malabaristas se tuvieron que ir de esa ciudad porque la prensa empezó a decirle a la gente que no nos colaboraran, y en las radios pasó lo mismo. Como que en cierta forma se ennegreció la ciudad para los malabaristas”.

-¿Cómo se soluciona esta situación? Para que acá la gente no piense lo mismo…

“Bueno, hay que educar. Un malabarista no es lo mismo que un plumillero y a veces eso se tiende a confundir. Aunque igual es algo personal, yo conozco a muchos malabaristas que están en el semáforo sólo por la plata, pero hay otros para los que es algo mucho más profundo, más allá de la plata es una intervención pública porque la utilización de los espacios públicos es importante que están ahí abandonados en la sociedad y que nadie los utiliza y que nosotros los malabaristas que tenemos un poco más de conciencia los utilizamos como para cambiarle el chip a la gente”.

-¿A qué te refieres con cambiar el chip?

“Bueno, lo que pasa es que alguien puede estar teniendo un mal día, puede estar pasando un mal momento, y de repente aparece el malabarista con sus colores y le sube el ánimo a las personas. Eso es lo que yo trato de hacer, lo veo así por lo menos”.

-¿En tú familia, ha costado entender un poco lo que tú haces?

“Bueno, sí un poco, es que yo estaba en la Universidad y dejé todo por estar en la calle y trabajar entonces al principio obviamente que, más que acostumbrados, es como que lo entendieron igualmente y me apoyan, aunque yo sé que en el fondo a toda mi familia les gustaría que yo tuviera un trabajo normal y que fuera alguien normal, dentro de lo que la sociedad acepta como normal”. 4602i.

CITA 1: “Yo creo que sí (se puede generar una animadversión). De hecho, cuando pasó esto en Brasil todos los malabaristas se tuvieron que ir de esa ciudad porque la prensa empezó a decirle a la gente que no nos colaboraran, y en las radios pasó lo mismo”.

CITA 2: “Más allá de la plata es una intervención pública porque la utilización de los espacios públicos es importante que están ahí abandonados en la sociedad y que nadie los utiliza y que nosotros los malabaristas que tenemos un poco más de conciencia los utilizamos como para cambiarle el chip a la gente”.