Academia de porteros Cuarta Región: Formando a los guardianes de los tres palos
Dicen que quien ocupa ese puesto está realmente loco. Es el distinto al resto, el que grita, ordena desde el fondo del campo de juego y ve el rendimiento de todos sus compañeros de equipo. El arquero, aquel puesto ingrato a veces, pero que es capaz de que sus hinchas puedan celebrar una atajada como si fuese un gol.
A ese tipo de jugadores son los que forma la academia ‘De Porteros Cuarta Región’ de la mano de los hermanos Kroll y Gabriel Albiña, junto con Julio Campos. El centro de alto rendimiento formado hace tres años prepara técnicamente a niños desde los cinco años hasta incluso personas que juegan en la selección amateur sénior de Ovalle.
Pero, ¿por qué nace la necesidad de formar profesionalmente a un puesto específico del campo en el fútbol?
En los inicios del fútbol e incluso bien entrada la década de los ’80 era usual que los porteros entrenasen a la par de sus compañeros que ocupaban puestos en defensa, mediocampo y delantera. Los arqueros que triunfaban en Chile aprendían las técnicas bajo los tres tubos sólo por instinto y mucha práctica. Por ejemplo, Sergio ‘Sapito’ Livingstone en la década de los ‘50; Misael Escuti, Adán Godoy y Juan Olivares en los ’60; Leopoldo Vallejos en los ’70; Roberto ‘Cóndor’ Rojas y Mario Osbén en los ’80 se perfeccionaban vía ensayo y error, pero no había nadie especialista que les indicara en qué estaban mejorando y cuáles eran sus errores. Hasta que finales de esta década y comienzos de los ’90 fue más habitual que los clubes profesionales contaran con un preparador de arqueros siendo más prolijo su trabajo.
“Los preparadores de arqueros y el trabajo específicos son recientes, debe llevar unos 15 años. Antes no existía este trabajo, entrenaban con el resto de los jugadores, entonces, por esto es necesario una preparación exclusiva para un puesto único dentro del campo de juego”, cuenta Gabriel Albiña, fundador de la academia.
El trabajo de los arqueros precisa de una especialización y así lo entiende todo el mundo del fútbol, sobre todo en los actuales tiempos en que incluso el portero se ha transformado –en algunos casos- en un líbero más, como es el caso de Claudio Bravo, tanto en su etapa en Barcelona como en su actual equipo, Manchester City.
“El fútbol ha evolucionado. Hoy en día en un partido de fútbol un arquero puede tener cuatro participaciones directas en el juego, pero antes eran diez al menos. Hoy en día existe un trabajo más específico, donde debes pararte técnicamente y trabajar bien. Trabajas en realidad de juego. Hoy en día le pueden llegar a un arquero dos o tres balones de gol y debe saber reaccionar para enviarlo al córner o tomarlo. El arquero de hoy debe saber trabajar con los pies, es un líbero más y nosotros nos hemos enfocado a que el arquero debe ser moderno; que sepa los fundamentos técnicos y tácticos, jugar con los pies, que no se nos escape nada y hacerlo con profesionalismo”, explica Kroll Albiña.
Kroll tiene experiencia en el fútbol. Su época más gloriosa como cuidatubos la vivió en San Marcos de Arica, cuando en el año 2007 logró el ascenso a la entonces Segunda División del fútbol nacional. Fue el capitán de su equipo que regresaba al fútbol rentado luego de un tortuoso pasado institucional. Allí, Albiña levantó el trofeo, siendo aún recordado por los hinchas del santo. En la actualidad es ayudante técnico y preparador de arqueros en La Serena.
Cualidades y locuras
Desde hace tres años que la academia ‘De Porteros Cuarta Región’ está trabajando. Cuenta con la casa matriz en Ovalle, donde cada miércoles en el complejo Deportivo Afao del sector de Media Hacienda cerca de 20 alumnos entrenan con el sueño de llegar a jugar en el fútbol profesional. Además, cuenta con un centro en La Serena y otro en Santiago.
Los cerca de 40 alumnos que componen la academia deben adquirir los conceptos básicos que todo arquero debe contar y a medida que van progresando en su enseñanza, adquieren otras cualidades ‘no técnicas’. Por ejemplo deben reforzar su personalidad y ser tolerantes a la frustración, como añade Kroll, ya que el portero puede pasar de héroe a villano en pocos minutos.
“Ya desde niño hay que tener otro tipo de personalidad, no cualquiera puede jugar al arco. Debe tener tolerancia a la frustración, al error, ya que nosotros convivimos con el error desde los cinco a los 42 años. Nosotros somos porteros de fútbol, pero estamos para atajar y no para salvar a equipos. Es decir, que se entienda bien, estamos para ahuyentar el último grito del rival y no que nos lleguen mil tiros sin que el equipo haga nada. Es un trabajo en equipo”, detalla Kroll.
Esa personalidad puede estar finamente ligada a una característica particular de los arqueros, pero cada vez está desapareciendo. Si bien la personalidad sobria pareciera estar ganando terreno dentro de los porteros, es esa locura y desfachatez que contaban algunos arqueros, pero que ya pocos quedan.
Quizás el ejemplo más próximo y actual es la figura de Nicolás Peric. El arquero de Audax Italiano es reconocido por brindar casi un espectáculo dentro del campo de juego. Histriónico, locuaz y capaz de ahuyentar el grito de gol de sus rivales mediante una buena atajada y un gesto amigable para la galería.
“Un arquero es loco por esencia, es loco ya al momento de lanzarse a buscar un balón. Algunos dicen ‘¡¿cómo se lanza así?! Se puede pegar con el travesaño’ o también dicen ‘cómo grita a sus compañeros’. Hoy en día el arquero que se le llama ‘loco’ tenemos a (Nicolás) Peric, que es un espectáculo, uno de los pocos que va quedando de buen nivel y ha crecido con el tiempo. Ha ganado campeonatos, fue campeón en Argentina y puede hacer lo que quiere, es un extraterrestre”, cuentan.
En esta locura bajo el arco no hay que olvidar a Manuel ‘Loco’ Araya, arquero de Colo Colo y Palestino en los años ’70 quien brindaba un verdadero show dentro de la cancha. Cuentan que el golero acostumbraba mirar el partido sentado en el travesaño del arco, cuando éste era aburrido. Incluso ingresó a la cancha vestido de árabe en un partido defendiendo los colores del ‘tetracolor’.
El futuro es lejos de Ovalle
La academia ya pasó a ser una necesidad. Los entrenadores cuentan que muchos talentos en la zona se han perdido, debido a la falta de oportunidades. Deportes Ovalle descendió a Tercera División, esperando un retorno a la competencia para el 2017 y con ellos se agotan las oportunidades para que niños puedan aspirar su comienzo en el fútbol en el club de su ciudad, teniendo que emigrar a otras ciudades de Chile.
“En Ovalle, mientras no haya fútbol profesional, desgraciadamente, no podemos ver los frutos y esos niños se están yendo para afuera. Cuando hay un club profesional se comienzan a trabajar las cadetes, el fútbol infantil, se ocupan más arqueros, van progresando y ahora estamos ‘tirados’”, dice Gabriel.
“En la región no existía una academia especialista en la formación de arqueros y además era muy necesaria. Hemos hecho un buen trabajo, hacemos lo que nos gusta, nosotros también somos arqueros y los muchachos han avanzado harto. La idea es sacar niños al fútbol cadete de los clubes profesionales, que es lo más próximo y los queremos ver en primera división”, afirma Julio Campos, entrenador de arqueros y actual cuidatubos de Provincial Ovalle.
“El hecho de que al menos no exista un club en Segunda División, nos mata en Ovalle. Hay muchos muchachos buenos de 17 años que son buenos, pero que se pierden. Varios de ellos provienen de familias de escasos recursos, con familias que no tienen los recursos para costear un pasaje y al final se perderán con su talento”, asegura Gabriel.
Por esto, alumnos ya están demostrando lo aprendido en la academia en La Serena, Coquimbo y Rancagua.
“Nuestras metas son que los niños puedan llegar al fútbol profesional. Nosotros ya hemos estado enviando a algunos jugadores a las inferiores de clubes profesionales. Por ejemplo, Mauro Pizarro está actualmente en cadetes de O’Higgins de Rancagua, otro que va todos los fines de semana a Universidad Católica y ya se nos va uno a Coquimbo Unido y otro a La Serena. Ese es el premio que nosotros les damos a los niños que son constantes en el trabajo, a los que perseveran, damos la oportunidad para que se prueben en equipos. Nuestra meta es que lleguen al fútbol profesional y no entrenar para que no queden en nada. Nosotros les exigimos para que cumplan su sueño”, agrega.
Tras los pasos de Peric y Bravo
Uno de los prospectos es Patricio Cortés, ovallino de 15 años que mide 1.80 metros y de acuerdo a los entrenadores tiene condiciones para llegar a las series cadetes de algún club profesional.
“Llevo cerca de dos meses entrenando mi sueño es llegar a ser un arquero profesional. Me gusta la locura del ‘Loco’ Peric y por su seriedad y buen juego es Claudio Bravo, usa mucho los pies y es bueno en eso”, dice.
“Estamos felices de que al menos uno siga la línea que nosotros queremos y la está cumpliendo a cabalidad. Todo esto nos motiva para seguir trabajando con el mismo profesionalismo”, acota Kroll.
Otra muestra del trabajo realizado es la participación de la academia en el ‘Combate de Arqueros’ que se disputa periódicamente a lo largo del país. Los ovallinos lograron en junio coronarse como la mejor agrupación de porteros de Chile, tras acumular la mayor cantidad de combates ganados por categoría. En el complejo deportivo de Claudio Bravo brillaron niños de cinco años y otros que acumulan un poco más de experiencia.
“Cada año se realiza un combate de arqueros. Nos hemos traído a Ovalle varias copas, donde en la serie adulta salió campeón José Luis Rivera. Ahora, nosotros fuimos a competir a Santiago a un torneo de combate de arqueros, donde había cerca de 500 arqueros de todo Chile en todos los niveles y salimos campeones de la copa en la general. Quedamos muy conformes con los trabajos que les realizamos”