En busca de sueños en medio de la discriminación

En las últimas semanas, el tema de la inmigración ha estado en medio del debate tras los dichos de precandidatos presidenciales que proponen expulsar de Chile a los extranjeros que cometan delitos. Un tema sensible en la sociedad chilena que, pese a que se autodenomina tolerante, discrimina a los extranjeros, especialmente latinoamericanos, mostrando el lado menos amable de un país de puertas abiertas.
domingo 11 de diciembre de 2016

Que cada día aumenta la cantidad de  inmigrantes  en la región, que nos quitan los puestos de trabajo cuando en Chile la situación económica no es favorable, que son delincuentes  o que vienen a ejercer la prostitución son algunos de los prejuicios que deben enfrentar muchos extranjeros que llegan a nuestro país y la Región de Coquimbo en la búsqueda de una mejor vida, dichos que no tienen una base concreta y que  se ven apoyados por propuestas contra los inmigrantes que nacen, incluso, de los propios pre candidatos presidenciales.

Es que en las últimas semanas el tema de la inmigración se ha tomado la agenda pública luego que el candidato presidencial independiente, pro Chile Vamos, Manuel José Ossandón, a través de la red social Facebook señalara que Chile tenía las puertas abiertas sólo para algunos. Palabras que fueron apoyadas por el expresidente y ahora precandidato Sebastián Piñera. Frases que generaron un debate político y que para algunas autoridades son  “populistas” e “irresponsables”, que sólo buscan aumentar votos en la ciudadanía con un tema sensible y que preocupa a la comunidad, pero que  sólo generan mayor división.

Estos dichos reafirman la gran discriminación que se vive en nuestro país con nuestros vecinos, con los resultados de la encuesta Cadem realizada entre el 30 de noviembre y 02 de diciembre, mientras esta polémica estaba en su punto más complejo. En el estudio, un 85% de los chilenos señala  que se muestra favorable a expulsar a los extranjeros que cometan delitos; el 75% de los encuestados  señala que se le debe poner restricciones a la inmigración y sólo el 24% considera que nuestro país debe tener una política de puertas abiertas. Mientras más extranjeros existen en la ciudad, aumenta también el porcentaje de chilenos que creen que deben expulsar a quienes están involucrados en delitos; así, por ejemplo, en la Región Metropolitana esta posición alcanza el 90%. Por último, un 66% reconoce que “los chilenos son discriminadores” con los extranjeros.

 

MEJORES EXPECTATIVAS

Betoni  llegó hace 15 días proveniente de Brasil. De raza negra, no pasa desapercibido en las calles de La Serena. Está esperando hace varias horas en las oficinas de Extranjería ubicadas en calle O’Higgins en la capital regional para poder realizar trámites y permanecer un tiempo en el país. “Llegué a Santiago primero y luego vine para acá”, relata con su acento portugués y en un español poco inteligible. Tiene amigos brasileños y haitianos en la ciudad y espera poder radicarse un tiempo en el país.

“Quería conocer otros lugares, otros países diferentes y Chile me gustó.  La gente hasta el momento me ha tratado bien, claro que miran un poco raro, pero todo bien”, agrega el joven. Espera estar un tiempo y luego seguir viajando, pero siempre pensando en volver a Brasil. Busca no sólo conocer, sino que mejores proyecciones y dinero para enviar a su familia, para eso decidió quedarse en la región en una casa en Tierras Blancas.

Y es este rincón de Coquimbo uno de los favoritos de los inmigrantes colombianos y haitianos. Muchos de ellos trabajan en la construcción o realizan servicios. Teresa, que vive hace más de dos décadas en Tierras Blancas, se sorprende con el aumento explosivo de inmigrantes. “De un momento a otro los extranjeros comenzaron a llegar y de ellos muchos negros. Usted puede ver por las calles que van a trabajar y andan en sus bicicletas. Esto se ve en los últimos años y sí preocupa porque son muchos y uno no sabe a qué vienen”.

Es conocido que debido al crecimiento económico que vivió Chile en los últimos años, se transformó en el lugar favorito para la llegada de inmigrantes sudamericanos, especialmente. Así, según informes de la ONU, en Chile aumentó la llegada de extranjeros de 107.501 en 1990 a 398.251 en 2013. En la actualidad las principales nacionalidades que se observan corresponden a países como  Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Argentina, República Dominicana y Haití. Así, desde el año 2015 se han entregado más de 2.400 residencias definitivas, registrando un crecimiento del 25,1% de los permisos en este periodo.

María vive en Coquimbo, casada con un chileno que conoció en Colombia, decidieron venir y radicarse en Chile. Tiene un hijo en quinto básico y un bebé de casi un año. A pesar que se ha sentido cómoda en Chile y su hijo ha sido tratado bien en el colegio, sabe que por su color de piel es diferente en el país.
“Yo vivo bien y tengo buen pasar. Mi marido es chileno así que no siento que venga a este país a quitar un puesto de trabajo. Yo decidí radicarme en Chile porque quería una mejor calidad de vida, pero sí, por mi color me miran y no paso desapercibida. Es claro que acá en Chile la gente afrodescendiente no es común y por eso tampoco tan bien recibida”.

 

¿DISCRIMINACIÓN O RACISMO?

Y es que el color de la piel en Chile es un tema importante. Existe  discriminación para quien presente ciertos rasgos indígenas o una piel oscura. No es difícil escuchar en los colegios las burlas o seudónimos a quienes son morenos, a pesar que la raza chilena tiene en su adn cerca de un 3% de contribución africana.

Para la socióloga de la Universidad de  Chile, María Emilia Tijoux,  en Chile  más que discriminación, existe racismo, que es profundizado por los dichos de los precandidatos y la discusión que se generó.

“La producción de sentido común en estos últimos días responde a dichos irresponsables y brutales de un próximo candidato y de alguna de las personas que lo siguen. Irresponsables,  porque dijo que la mayoría  de los inmigrantes que estaban en Chile estaban relacionados con la delincuencia. El primer problema es que la inmigración en Chile no considera a todos los inmigrantes, es un falso concepto y por lo tanto se refiere a seis nacionalidades específicas: Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, República Dominicana  y Haití. Actualmente también un poco a los venezolanos. Pero deja fuera de ese concepto a una gran cantidad de extranjeros que viven en Chile hace muchos años y, cuando se hace ese ejercicio de reducir  a nacionalidades  particulares, estamos hablando de racismo”, señala Tijoux.

La profesional agrega que  existen antecedentes históricos que convierten a Chile en un país racista. En primer lugar hubo esclavitud en nuestro país, especialmente en las regiones del norte, personas a quienes se les dio un trato  “brutal” y que se intentó hacer desaparecer, ya que, como Tijoux ha estudiado y escucha en la calle, a “Chile no le gustan los negros”. Otro hito importante ocurrió en el siglo XIX, cuando por orden del Gobierno,  Vicente Pérez Rosales fue  en busca de inmigrantes europeos para “blanquear” la raza.

“Esta idea de lo blanco o mirar la vida en clave blanca, en contra de todo aquello que pueda cuestionar esta suerte de blancura tenemos lo que ocurrió con inmigrantes bolivianos, ecuatorianos y peruanos, hubo proceso de chilenización en Chile entre 1911 y 1917… se organizó el Gobierno con los militares y civiles para aniquilar , violar, matar y hacer desaparecer a los peruanos en la región de Tarapacá. Tenemos una historia de brutalidad, de mucha violencia en contra de personas que suponemos que son de otro color, porque en los ejercicios que yo hago cuando hablo en público le pido a la gente que se mire en un espejo y veamos nuestros rasgos”

Para María Emilia Tijoux, que los dichos de los precandidatos Ossandón y  Piñera sean tan respaldados por la gente  tiene relación con la crisis que se vive en nuestro país y que toca a los sectores vulnerables quienes buscan responsables. “Qué mejor que colocar en los inmigrantes  de estas seis nacionalidades lo que le acontece, falta de trabajo, cesantía, desesperanza, vivir en condiciones de hacinamiento. Por lo tanto, lo que les ocurre es colocado bajo la responsabilidad de estas comunidades de extranjeros que vienen a Chile a trabajar”. 

Sin embargo, relacionar la delincuencia con extranjeros no tiene un argumento, ni siquiera en las cifras que manejan las policías. 

Del total de extranjeros en Chile, que alcanzan los 477 mil, lo que equivale al 2,7% de la población chilena y  sólo el 1,1% (5.415) de ellos han sido detenidos por algún delito y en la región esa cifra alcanza el 0,2%, según los datos  de Extranjería del 2015.

Asimismo,  la PDI  en julio de este año informó que sólo  el 0,3 % de las denuncias registradas a nivel nacional en las fiscalías corresponden a delitos cometidos por extranjeros.

Para el gobernador Américo Giovine, la comunidad debe reconocer que más que un peligro, los extranjeros son un aporte al país y una riqueza cultural ya que muchos de ellos tienen estudios profesionales y se desempeñan como médicos en hospitales y otros realizan trabajos que los chilenos ya no  quieren desempeñar, como limpieza, garzones, servicios domésticos o temporeros.

“La gran mayoría tiene un muy buen nivel de educación y buscan nuevas oportunidades. No se puede hablar de ilegales, porque en su mayoría está en proceso de conseguir su documentación y para ello existen requisitos que deben cumplir”

Para la socióloga la delincuencia no está sólo relacionada con extranjeros, sino que es una situación país. “Obviamente se tienen que tomar las medidas necesarias para enfrentarla, pero esta posición enorme de chilenos pidiendo que los saquen eso es lo más amable, porque si se revisan las redes sociales las cosas que se dicen son mucho más terribles: deseo de muerte, de exterminio y eso es brutal. El hecho de que uno entregue cifras y datos sobre lo que está aconteciendo no cambia para nada la situación. Nada saco yo con explicar que hay cifras que muestran con extrema claridad que son muy pocos los delitos cometidos por extranjeros en Chile y que más bien  son muchos los extranjeros e inmigrantes las víctimas de delitos en Chile”, agrega María Emilia Tijoux.
Y es que no sólo se trata de nuevas normativas para la llegada de inmigrantes, sino también cambiar la mentalidad de los chilenos. Ser tolerantes, sin discriminar o  realizar prejuicios y esto sólo se logra con educación, desde las familias,  en los colegios y universidades para que de esta manera se haga realidad la frase más cantada entre los chilenos: “y  verás como quieren en Chile, al amigo cuando es forastero”.

 

NUEVA NORMATIVA EN CAMINO

El ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, señaló hace unos días que prontamente se enviará al Congreso un Proyecto de Ley de Migraciones, considerando que la que actualmente rige en Chile data de 1975, en plena dictadura militar. Esta nueva normativa regulará la entrada y salida de inmigrantes, pero mantendrá  a Chile como país de puertas abiertas.

El canciller manifestó que la discusión sobre la inmigración no debe utilizarse para efectos electorales y debe realizarse con datos concretos y “no en base a prejuicios”.