Coquimbo reitera sus pecados y cae ante U. San Felipe
San Felipe le pegó dos veces a Coquimbo Unido ayer en Aconcagua. Tanto por el 3-2 en el duelo que cerró la primera fase de la temporada regular en la Primera B y por el hecho de desplazarlo hasta el sexto lugar (por diferencia de goles) en la tabla general. El equipo del Coto Ribera, que pretendía finalizar en la tercera casilla de estos primeros 14 encuentros, descendió un lugar, por lo que la hinchada y algunos dirigentes, están reclamando por cambios desde enero próximo, cuando se inicie la segunda rueda.
Quizás la derrota de ayer no fue merecida ni para el ganador, como tampoco el perdedor. Los cinco goles del cotejo llegaron prácticamente en el último cuarto de juego, sacándole provecho ambos elencos, a los errores de sus adversarios.
El partido, hasta los 75’, estaba clavado para el 0-0. Anodino, friccionado y sin ninguno de los dos equipos provocando emociones que sacaran de la modorra a los hinchas que soportaban estoicos los cerca de 35 grados de temperatura. Quizás en la ocasión increíble que malogró Tévez, a los 60’ pudo generarse un matiz diferente en el compromiso, aunque quiso el destino que el trasandino, quien jugó su último compromiso por el Pirata, elevara prácticamente desde el punto penal.
No fue su día, tampoco el de Coquimbo, cuando todo era especial para el volante Francisco Arrué, quien se jugó el duelo más importante de su vida: el retiro. Homenajeado y todo, el experimentado jugador, que seguirá su carrera como entrenador, no pudo retirarse con un triunfo, mientras su familia lo aclamaba en cada acción de juego, vistiendo, además, todas las camisetas que el futbolista defendió en su carrera, incluso la de la selección chilena con la que logró la presea de bronce en los Juegos Olímpicos de Sydney.

La familia de Francisco Arrué, lo acompañó en el césped sanfelipeño donde jugó su último encuentro como profesional. Iban vestidos con todas las camisetas que vistió en su carrera.
“Me hubiese gustado retirarme con una victoria. No se pudo, aunque no debimos perder el partido”, indicó posteriormente a los medios de comunicación el volante porteño, quien agradeció a Coquimbo Unido la posibilidad de retirarse del fútbol.
San Felipe se aferró a su condición de invicto de local en el torneo, aunque no tenía por donde dañar al aurinegro. La primera etapa, con algo mayor de movilidad, permitió a los dirigidos de Ribera, controlar a su rival, no permitir que generaran juego, aunque la tenencia y mayores aproximaciones, corrieron por cuenta del visitante.
Cierto que la profundidad nunca llegó. Con el paso del encuentro, en especial en la segunda etapa, los dos equipos pensaban más en las vacaciones que en el triunfo, cuando salió la lluvia de goles. Tres por parte de los aconcagüinos y dos de los porteños, que sacaron provecho de los gruesos errores del portero Jonathan Salvador.
Muchos goles para un partido que se estaba convirtiendo en una lata, con dos equipos que finalmente se instalaron en la zona media de la clasificación, aunque con un Pirata que fue de más a menos en el rendimiento y que vuelve a casa con la premisa de evaluar desde hoy la estructura futura y si incluye al deté Ribera como guía en ese accionar.