Incautación de libros obliga a que los usuarios pongan atención a los "piratas"
Es evidente que hay muchos vendedores de libros "pirata" que buscan hacer de una ilegalidad un comercio legítimo y retable, pues se trata de un lucrativo comercio. En ese contexto, y tras conocerse el procedimiento efectuado por la PDI,
tras un llamado anónimo que alertaba que un puesto comercial ubicado en la plaza de Armas de La Serena se encontrarían vendiendo libros de dudosa procedencia, comenzaron a realizar una serie de diligencias investigativas para esclarecer los hechos denunciados.
La investigación permitió incautar la cantidad de 140 libros de distintas editoriales y diferentes autores que ocupan los primeros lugares de venta en nuestro país.
“El procedimiento investigativo incorporó vigilancias y la exhaustiva revisión por parte de un perito del Laboratorio de Criminalística, estableciendo que correspondían a libros falsificados por la mala compaginación y problemas de impresión y encuadernado”, indicó el subprefecto Cristian Alarcón, de la Brigada Investigadora de Delitos Económicos de La Serena.
Los ejemplares se encuentran avaluados en la suma de dos millones de pesos y por orden del Fiscal de caso se detuvo al vendedor y a la dueña del local comercial por infracción a la Ley de propiedad intelectual.
En ese contexto, y debido a lo lucrativo de este negocio, la PDI hace un llamado a los consumidores a revisar minuciosamente la rotulación, sellos y detalles o terminaciones del producto a la hora de adquirir un texto.
“Al adquirir un libro pirata, las personas pueden tener daños en su salud, por los elementos tóxicos y/o nocivos utilizados en la elaboración de estos productos. Además corren el riesgo de ser partícipes de un delito y recibir una sanción legal”, sostuvo el subprefecto Alarcón.
Además, se insta a las personas a comprar en sitios establecidos, no hacerlo en la calle, exigir boletas de servicios y ventas, además de revisar las terminaciones del producto que se ha adquirido.
“De hecho en la mayoría de los originales la encuadernación debe venir cocida. La caja de lectura además debe venir pareja. Lo cierto es que las tapas e impresiones resultan ser incluso muy tóxicas en los no originales”, agregó Alarcón.
Inquietud
En las librerías regionales ven a la piratería como un punto negro en cuanto a valorizar el trabajo de las editoriales y de los autores propiamente tal. De hecho, en la librería Jerplaz, ubicada en Matta casi esquina Cordovez, señalan que la piratería siempre es una merma para ellos. Sin embargo, afirmaron que ellos velan por la venta de material de primera calidad y enviado directamente desde los sellos editoriales y sin intermediarios, respetando los precios de los libros que se venden en Santiago. Sin embargo, hay diferencias importantes respecto a la piratería en cuanto a precios. Por ejemplo, un libro de Pilar Sordo, en el mercado informal puede llegar a 7 mil pesos, y en una tienda establecida puede bordear los $12 mil.
Rafael González, de Aura Libros, ubicados en pleno centro de la ciudad, en avenida Balmaceda, asegura que el pirateo "ha hecho mermar las ventas en la línea escolar. Creo que el trabajo de la policía, en ciertos lugares, ha sido positivo, y ha logrado mantener a raya el tema. Poder detectar un libro pirata, con respecto a uno original, es bastante fácil. Sólo basta con acercarse a una libería establecida y comparar", sostuvo.
González, con una amplia experiencia en materia de libros, que a su juicio son su vida, ha descubierto que incluso la tecnología para efectuar el pirateo se ha ido perfeccionando. "Las carátulas son muy buenas, pero es en las hojas donde se capta. Por esto los sellos se han preocupado de hacer tapas con sobrerelieve, con mucho color, con fotografías brillantes, lo que encarece mucho a un pirata".
Por su parte, Aura Libros sólo trabaja directamente con los sellos, no con distribuidores o terceros, a sabiendas del alto costo que tienen los libros en la actualidad. Frente a esta problemática, González subraya que "el público a diario se molesta por el valor que alcanzan, sobre todo en cuanto a los libros complementarios escolares. Por esto es que muchas veces recurren a alternativas que no son válidas, al arriesgarse al comprar un libro pirata. Muchas veces les faltan páginas o la carátula no corresponde a lo que se está vendiendo".
En cuanto a cifras, si bien reconoce que hay una merma gracias a este negocio ilícito, año a año la venta la demanda por publicaciones llega a incrementarse de un 10% a 15%. 3802