Cuando el rebalse del Recoleta también provocó sicosis colectiva en los ovallinos

En agosto de 1997 la capital de Limarí igualmente entró en pánico cuando se corrió el rumor que el tranque ovallino estaba a punto de colapsar por el rebalse. En todo caso, hace 20 años aún no se construía el polémico suple que el viernes pasado una parte cedió y tampoco existían las redes sociales que amplificaron el temor.
jueves 18 de mayo de 2017

El rumor que se amplificó  por las redes sociales respecto a que el tranque Recoleta  había colapsado en una de sus paredes lo que provocó  el rebalse que en cosas de minuto observó todo Chile,  colocó en jaque a las autoridades regionales el pasado viernes 12 de mayo de 2017 que debieron no sólo a salir a desmentir el hecho, sino que además   emitir  una alerta a través de los teléfonos para que las familias que estaban bajo el rio Limarí pudieran  evacuar.

Pero, no fue lo único.  El impacto y la sicosis colectiva que se generó en cosa de minutos llevó a que  se desplazará a la zona al propio  Ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga, quien centró las responsabilidades en los regantes del embalse   y puntualizó  que este trabajo complementario (construido el 2007) fue irregular y sin  fiscalización. Para ello pidió una investigación.

Se repite la historia

Pero,  este episodio de sicosis colectiva no es nuevo  para los ovallinos.En agosto de 1997  la región de Coquimbo enfrentó uno de los peores temporales de la década. Al igual que ahora, también provocó cortes de camino y miles de damnificados.

Asimismo,   rápidamente los tranques recuperaron sus capacidades normales y en el caso de Recoleta, simplemente rebalsó.Pero, el hecho pasó de la alegría por la caída de agua, al pánico por el peligro que representaba el llenado. De inmediato comenzaron las especulaciones y  el temor. Sólo en Punitaqui habían caído 150 milímetros de agua en  menos de 24 horas. La tensión fue reproducida en un artículo  de diario El Día, donde se destacaba que la crecida de los ríos y quebradas, “hizo que el milagro se produjera, que dos de los tres embalses del sistema Paloma, hasta hace unos  meses prácticamente secos, se llenaran por completo y comenzaran a rebasar por sobre sus vertederos. Se trata del embalse Cogotí y El Recoleta. Fue justamente este último el que hizo pasar un susto mayúsculo a miles de personas que viven en las poblaciones ribereñas de Ovalle, cuando se corrió el infundado rumor que éstas podrían verse inundadas por una riada. Incluso, varias evacuaron sus viviendas en medio de la oscuridad y la lluvia”.

Sin embargo, terminado el temporal volvió la calma, “en tanto que las autoridades intentaban comunicarse con las localidades”.

Llamado a la calma

El  seremi de Obras Públicas de la época, Mirko Ibarra, llamó a la calma  a los ovallinos, “evitando caer en histerias colectivas como las del domingo pasado en la noche como consecuencia de información inadecuada. No estamos hablando de una situación incontrolable en que sean sobrepasadas las distintas instancias, sino que tenemos que actuar con un proceso receptivo y sobre todo de tranquilidad”.

Sin embargo, Ibarra igualmente admitió que “nos hemos llevado la sorpresa de saber que en Ovalle se ha producido una pequeña sicosis debido a un rumor, una noticia que apunta en dirección incorrecta…Esto no pasa entonces porque el embalse tal o cual se colapse y se vaya. No, porque no hay problemas estructurales…Entonces, eso es lo que queremos entregar para que la ciudadanía esté tranquila y que no se guíe por falsas señales y rumores…Se lo que se produce en las poblaciones cercanas al río, porque recuerdo la sicosis que tenía Ovalle cuando el embalse estaba siendo sometidio a reparaciones. Es justamente esa desinformación la que hay que combatir”.

El Día igualmente destaca que  el rebalse sobre el vertedero, igualmente se transformó, “en noticia nacional” por lo impresionante que bajaba el agua.