La difícil historia de la mujer que increpó a Guillier en La Serena
“La rabia sale de todas las mentiras, de todos los años que me prometieron justicia y nada. Tengo 11 operaciones de alto riesgo y he tenido que pasar por una serie de humillaciones”, comentó a El Día Fresia Zuluaga, mujer de 56 años que agredió este miércoles al senador Alejandro Guillier en el marco de su campaña de recolección de firmas que lo tiene de visita en la región de Coquimbo.
La difícil historia de vida de Zuluaga, oriunda de Calama, se hizo conocida el año 2013, cuando un reportaje realizado por CHV develó que dormía en el aeropuerto de Santiago cada vez que tenía que viajar a realizarse un tratamiento médico, luego de que sufriera dos accidentes laborales en una minera del norte.
Esta vez, la mujer vuelve a estar en el centro de la noticia por un hecho que se produjo en el frontis de la Municipalidad de La Serena, lugar donde increpó al candidato presidencial por no ayudarla con sus problemas de salud. Con el fin de demostrar su descontento, le pegó una sustancia de caramelo en la chaqueta.
Al ser consultada por el hecho, Fresia Zuluaga contó que “cuando salió el reportaje en televisión con mi historia, Él (Guillier) y Marcos Espinoza se acercaron a mí y me prometieron ayuda. Alejandro Guillier me prometió que me iba ayudar para que reconocieran mi accidente laboral, me dijo que iba a tener fisiatra y kinesiólogo, pero nunca pasó nada”.
“Se acercó a mí porque quería votos y una vez que consiguió pantalla, desapareció. Cada vez que me encuentro con él lo encaro y se da vuelta como un cobarde. Les interesa llenarse los bolsillos de dinero, pero no les interesan los derechos de los trabajadores. Por eso que me acerqué, le pegué la sustancia y le pregunté si se acordaba de mí”, agregó.
La mujer, que este jueves regresa a Calama, cuenta que estaba en La Serena visitando a su familia porque está juntando dinero para dirigirse a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y llegar a las últimas instancias con su caso. “Lo único que quiero es que se haga justicia, no me interesa el dinero, porque nada pago el daño que me han hecho”.
En tanto, el candidato presidencial le bajo el perfil a la situación, asegurando que no fue una agresión. “Ella una vez nos pidió que le echáramos una manito y eso hicimos, pero ella dice que le suspendieron el tratamiento, algo así entendí de lo que conversaba con la prensa. Me pasó la mano por la solapa y andaba con algo, pero no me dejó ninguna huella”.
¿MAYOR SEGURIDAD PARA CANDIDATOS? Teniendo en cuenta la agresión que sufrió el candidato presidencial de Evópoli, Felipe Kast, el pasado 16 de mayo, cuando un grupo de estudiantes lo insultó arrojándole cerveza luego de presentar sus propuestas, Guillier reconoció que este hecho hizo que la seguridad de los candidatos fuera reforzada, lo que le parece bien.
“Esto no pasaba antes en Chile. La verdad es que sería penoso que terminemos como otros países de América Latina donde nadie puede expresar su opinión porque es agredido. Ojalá estos sean incidentes menores, porque sería lamentable para la imagen de Chile, de todas maneras no hay que exagerar”, indicó.
En la misma línea, el seremi de Gobierno Bernardo Salinas condenó la acción de Zuluaga, diciendo que “cuando la gente ocupa la violencia como la única forma de comunicarse, quiere decir que tenemos que revisar el comportamiento de la sociedad. Es claro que vivimos en una sociedad violentada porque existe desigualdad y frustraciones, pero no es la forma”.
Enfatizó en que “uno puede tener diferencias, pero tenemos que saber luchar con ideas y no con violencia. Si yo quiero que mi pensamiento se considere, no lo puedo hacer a través de una piedra. Es importante velar por una convivencia pacífica”. 6001i
ACCIDENTE QUE CAMBIÓ SU VIDA.
“El 2010 sufrí un accidente laboral por el que he tenido que operarme piernas, manos y columna. En la empresa nunca reconocieron mi accidente, no me pagaban las licencias médicas y hace unos meses me desvincularon de la empresa sin una mayor explicación. Perdí la demanda teniendo todos los antecedentes y testigos, pero no me rendiré”, relató Fresia Zuluaga.