Ilícitos en el centro reabren debate para crear un "Barrio rojo"
Doce horas del lunes y a plena luz del día, en calle Cienfuegos, una mujer conocida como “La Chicoca” cuenta los papelillos de droga sentada en la escalera de un recinto comercial. La gente pasa por su lado, pero no parece extrañarse y mucho menos alguien osa denunciar esta situación que parece ser una postal habitual. “Ya nadie se sorprende por este tipo de cosas y eso es muy malo porque se vuelve algo normal y nadie le pone atajo”, dice Leontina Castillo, quien tiene su peluquería justo enfrente de donde presenciamos la penosa imagen.
Pese a que se expresa con resignación, todavía mantiene la rabia de lo que define como “el triunfo de la delincuencia”, de la cual ella también ha sido víctima. De hecho, en el mes de marzo, un grupo de sujetos ingresó violentamente a su local durante la madrugada, rompiendo el candado de su puerta y sustrayéndole diferentes especies. “Rompieron todo lo que no se pudieron llevar y además hubo un daño terrible al inmueble”, manifiesta la comerciante.
Patricia Pizarro, de Compu Service, recinto ubicado en calle O’Higgins, es otra locataria que ha tenido que lidiar con la delincuencia en pleno casco histórico de la ciudad.
Hace un par de semanas un individuo que, según describe, no habría tenido más de 15 años, ingresó, saltó el mesón y sustrajo el celular de su compañera de trabajo. “Afortunadamente logramos evitar el robo porque andaba una patrulla de Carabineros en la esquina y entonces el tipo se asustó y arrancó, pero hechos como este son comunes acá en este sector. Porque nosotros antes estábamos en otro lugar y no era tan fuerte el tema con los delincuentes”, expresa la serenense.
LOCALES DE ALCOHOLES EN LA MIRA. Para Pizarro este “permanente peligro” en el que se encontraría la comunidad del sector tendría uno de sus motivos en lo que considera una “proliferación de los recintos de venta de alcohol y bares” y de un aparente “desenfreno” que se produce en los alrededores de estos puntos, lo que la ha llevado incluso a cambiar de hábitos y adecuar sus horarios para no correr riesgos. “Yo simplemente no me puedo ir a mi casa cuando está oscuro. Es demasiado peligroso porque a esa hora empiezan a funcionar los pubs que no sé si son pubs u otra cosa, la gente sale ebria, hay peleas, asaltos y tú no sabes si te va a tocar a ti”, dice la joven.
Pero Patricia y Leontina no son las únicas que han advertido lo que sucede en el centro de la ciudad. Yasna Rivadeneira tiene su negocio de venta de helados y confites en el sector de calle Domeyko, entre O’Higgins y Balmaceda, uno de los sectores, según ha reconocido la policía, más complejos en términos de comisión de delitos.
Llegó hace un año y medio al lugar con su emprendimiento, y nunca imaginó que le tocaría “ver a tantos bandidos”. De hecho, asegura que ha presenciado cinco asaltos durante este tiempo, y que si no fuera por los choferes de colectivos que tienen su paradero muy cerca todos se hubiesen consumado. “El otro día nomás a una señora mayor un tipo le quitó la cartera y el celular”, cuenta Yasna.
Sólo a unos metros hay dos centros nocturnos para adultos, y en las manzanas colindantes varios bares y schoperías, lo que a Yasna no le molestaría, si no estuviese convencida de que influyen fuertemente en la sensación de inseguridad de las personas. “No sé si ahora hay más locales que antes, pero está claro que se producen desórdenes y delitos en las inmediaciones de estos recintos”, aseveró.
UNA REALIDAD. Pero, ¿sólo es la sensación o efectivamente se producen más delitos donde están estos recintos? De acuerdo a lo expresado por el prefecto de Coquimbo, el coronel Luis Carrera, las cifras le dan la razón a los que efectivamente creen que el supuesto aumento de bares y locales de alcoholes propicia los delitos. “Es una realidad que donde se venden licores o recintos como bares o pubs hay una mayor cantidad de hechos de violencia y el centro de La Serena no es la excepción”, manifiesta el alto mando policial.
Y las razones son claras. Según explica Carrera, la desinhibición que se produce en las personas producto del consumo de alcohol y drogas facilita todo. “Se sabe que hay bandas que venden pasta base o marihuana en el casco histórico y si a eso se suma el alcohol pueden haber ilícitos”, consignó.
Respecto a las posibles soluciones, Carrera enfatiza en que escapa a sus facultades ya que no es la potestad de la institución dar o quitar patentes de licores. Ellos fiscalizan y entregan informes favorables o no, pero éstos no son vinculantes y la decisión final siempre la tomará el municipio respectivo, algo que al prefecto no le agrada del todo y de hecho, cree que la normativa debería modificarse. “Somos nosotros los que más sabemos sobre seguridad porque hacemos la prevención y estamos en la calle, por eso los informes que elaboramos deberían ser más decisivos”, insiste.
"Es cierto que hay muchos pubs en este sector, pero eso no debería ser algo negativo”, Patricio Araya, encargado de seguridad de la Cámara de Comercio.
CÁMARA DE COMERCIO EN ALERTA. La idea de Carrera, por lo pronto, es sólo eso y podría ser una alternativa en el largo plazo. Sin embargo, los vecinos del sector céntrico necesitan respuestas ahora. Aquello lo tienen claro los diversos actores que se están viendo perjudicados por los delitos.
Desde la Cámara de Comercio de La Serena el encargado de seguridad Patricio Araya coincide en el diagnóstico. La situación es insostenible y además, está afectando a su gremio. “Obviamente que hay que poner freno, porque el centro de la ciudad se está volviendo inseguro. Eso repercute en los clientes y también en los locatarios porque muchos han sido víctimas de robos”, manifestó Araya.
El dirigente no culpó del todo a la proliferación de los locales de venta de alcohol, pero admitió que podrían influir en generar una sensación de inseguridad. Por lo mismo, hizo un llamado a los dueños de estos recintos a hacerse responsables para que así todos los rubros puedan convivir de buena manera. “Aquí tenemos que respetarnos para llevar una buena convivencia, porque si no, pasan situaciones que sólo benefician a los delincuentes”, manifestó.
RESURGE EL DEBATE. El problema es reconocido por todos, incluso por el alcalde de La Serena, Roberto Jacob, quien admite que para él, el casco histórico está sobrepoblado con locales de alcoholes y bares. Eso sí, descarta que haya sido durante su administración cuando se otorgaron estas licencias y él lo único que ha hecho es administrar los permisos e incluso asegura que se han quitado o no se han renovado patentes. “Sabemos que hay un problema y no podemos hacer vista gorda, pero hay que aclarar que las patentes no han aumentado. Lo que pasa es que se han ido renovando y el concejo municipal tampoco puede llegar y cerrar un local sin argumentos”, sostuvo el edil.
Asegura que esto se tiene que solucionar de manera urgente y no descarta volver a poner sobre la mesa el debate sobre la eventual creación de un “Barrio Rojo” donde estén ubicados todos estos recintos.
Está consciente de los rumores que dicen relación con que muchas veces en algunas de las schoperías se ejerce el comercio sexual y la situación se sale de control, por lo mismo llama a la gente a dar aviso a las autoridades de manera formal para que ellos puedan fiscalizar. “El Barrio Rojo es una opción porque facilitaría el control para Carabineros y también para nosotros, como municipio”, precisó Jacob.
LA APUESTA POR DISMINUIR PATENTES
Desde el concejo municipal, el integrante del cuerpo colegiado, Félix Velasco, también manifestó que era necesario ir disminuyendo las patentes de alcoholes en el casco histórico de la ciudad. Esto, porque está consciente de que muchos locales generan sensación de inseguridad y se producen ilícitos. “En mi opinión no deberían otorgarse más patentes de alcoholes en el centro porque no hay que perder de vista que La Serena es una ciudad con una arquitectura única que hay que resguardar. Y creo que en ese aspecto se tiene que ir avanzando”, puntualizó.
Por su parte, el también concejal Alejandro Pino Uribe, consultado en particular por la posibilidad de crear un barrio rojo, dijo que no se cierra a la posibilidad de analizarlo.
Desde su experiencia, luego de viajes a grandes ciudades de Europa, considera que son una buena opción para prevenir la delincuencia. Sin embargo, los costos y la logística asociada a la implementación de un sector de esta naturaleza podrían ser demasiado grandes. “Hay que tener claras las condiciones en las que funcionaría este barrio y tener claro lo que conllevaría concentrar en un solo lugar de la ciudad las actividades de un barrio rojo”, indicó Pino.
CARABINEROS NO CIERRA LA PUERTA. Pero, ¿será aquella la solución para los delitos en el centro de la ciudad? Consultado, el prefecto de Carabineros Luis Carrera no descartó analizar la idea. “Todas las propuestas son atendibles pero hay que tener cuidado con que al llevar los locales, no estemos trasladando el problema a otro lugar. Hay que estudiarlo”, manifestó.
Con respecto a una eventual prostitución encubierta, el policía develó que efectivamente han constatado que en algunos recintos sí se ejerce y ellos han cursado la infracción correspondiente. En esa línea afirma que con un barrio rojo, también se podría mejorar la regulación en este sentido. “Si están todos los locales en un lugar físico acotado, evidentemente que el control mejora”, dijo Carrera.
RAÚL SALDÍVAR: “HAN PROLIFERADO LOS LOCALES DE ALCOHOLES”
El actual diputado por la región de Coquimbo, Raúl Saldívar conoce de cerca la realidad del casco histórico de la ciudad ya que fue alcalde de La Serena durante tres periodos.
En ese sentido admite que también le tocó ver de cerca la inseguridad y advierte con preocupación que en el último tiempo “hayan proliferado los locales de venta de alcohol en el centro”. Por lo mismo, asegura que “se debe poner un poco más de rigor a la hora de entregar o renovar las patentes”.
La idea de la creación de un “barrio rojo” tampoco la descarta. Es más, cree que efectivamente sería útil para la fiscalización. Sin embargo, manifiesta que hay que enfocarse en el problema de fondo ya que si los recintos funcionan de manera adecuada y la gente se comporta de forma ordenada podrían funcionar en cualquier lugar incluso en el casco histórico.
“Creo que con un diseño y una planificación buena se puede crear un barrio de este tipo (…) Pero lo esencial acá es la prevención de la delincuencia porque si no ponemos ahí el énfasis, en cualquier lugar se van a cometer acciones delictuales”, puntualizó Saldívar.
El debate ya está instalado y en el próximo concejo municipal será uno de los temas a discutir. Por lo pronto, las autoridades piden calma y se comprometen a entregar una solución a la seguridad en el centro en el mediano plazo.
LO QUE HAY QUE SABER
¿Qué sucedió?
Delitos e infracciones a la ley en la zona típica de La Serena ponen de manifiesto los problemas de inseguridad.
¿Por qué sucedió?
Una de las principales tesis de por qué existiría un aumento de la delincuencia tiene que ver con la proliferación de centros nocturnos y patentes de alcoholes en el centro de la capital regional.
¿Qué consecuencias tiene?
Autoridades evalúan como una opción para frenar la delincuencia trasladar los recintos nocturnos a un lugar donde estén concentrados y se haga más fácil fiscalizar.