Observatorio Las Campanas: Noches estrelladas bajo la huella de Magallanes

Las dos cúpulas que llevan el nombre del explorador y navegante portugués se han sumado al trabajo que han desarrollado las otras que desde fines de los ’60 se ubican en el extremo sur de la Región de Atacama.
domingo 10 de diciembre de 2017

Son casi 2.380 metros de altura desde el nivel del mar, donde desde 1969 se ha desarrollado en el extremo sur del Región de Atacama y casi limitando con la Región de Coquimbo una amplia investigación en amplios campos de la ciencia, donde la física, la astronomía y avanzada tecnología ha podido acercar cada vez más los misterios del universo y también los enigmas que son propios de nuestro origen más cerca.

Hablamos del Observatorio Las Campanas, que fue uno de los pioneros, junto a La Silla y Tololo en la puesta en marcha de iniciativas de esta naturaleza en Chile. Y este centro de investigación, particularmente, como proyecto impulsado por la Carnegie Institution for Science (anteriormente conocida como Carnegie Institution of Washington) se ha conservado como uno de los más relevantes del país y de la comunidad latinoamericana.

En el desarrollo de su historia, ha incorporado los telescopios Swope y el Du Pont, construidos en 1971 y 1977 respectivamente.  Aunque años después, surgieron nuevas ideas y sueños en la medida que se contaron con nuevos recursos.

Y a fines de los ’90, surge la idea de dos nuevos telescopios: los Magallanes, que son gemelos de espejos de 6,5 metros  que tienen una alta nitidez de imágenes. Ambos tienen interesantes nombres: Walter Baade, cuya primera luz ocurrió el 15 de septiembre de 2000, y el Landon Clay, que comenzó sus operaciones científicas el 7 de septiembre de 2002.

HISTORIA Y PRESENTE. Los telescopios Magallanes deben su nombre a las nubes que guiaron el viaje del conquistador y marinero hacia el sur del mundo. Y no hay duda que han seguido guiando el andar de los viajeros de la ciencia.

Mark Phillips, exdirector del Observatorio Las Campanas y astrónomo que llegó a Chile en 1976, sabe muy bien la importancia de estos proyectos Magallanes. “La idea tuvo un lapso de 10 años desde el momento en que surgió hasta que ser terminó el primer telescopio, luego cuando hubo que comenzar a hacerlo andar y luego la construcción del segundo. Como estos son telescopios que son únicos, pueden hablar problemas de diseño y de fabricación, que hay que trabajar y rehacer. Felizmente, estos telescopios fueron bien diseñados y comenzaron a funcionar muy bien desde el principio”, afirmó el astrónomo norteamericano.

Hay una gran cantidad de publicaciones que han surgido a raíz de los descubrimientos que se han realizado desde estos gemelos Magallanes. Y no es para menos, ya que estos telescopios están ranqueados entre los primeros cinco telescopios en el mundo por el valor de los resultados obtenidos. Esto, a partir de las citas que hacen otros científicos respecto de su trabajo. Y muy proactivos.

“Los Magallanes son de gran angular, comparado con otros telescopios, lo que nos permite observar un área en el cielo más grande que la mayoría de otros similares, y eso nos da muchas ventajas. Y fueron diseñados para hacer espectroscopía en un campo grande. El campo de este telescopio permite observar hasta mil objetos a la vez sobre esa área, lo que permite hacer este tipo de astronomía”, agregó Phillips.

Francesco Di Mile, quien está a cargo de la operación y técnica del Observatorio Las Campanas, quien lleva cerca de cuatro años en la institución, indicó que “este es uno de los mejores sitios y por eso fue elegido para establecer el futuro Gian Magellan Telescope, el GMT (recuadro). En efecto, perdemos sólo el 20% de las noches por temas meteorológicos. Lo ideal es que no haya nubes, viento fuerte o humedad, aunque esas condiciones son muy menores acá en Las Campanas”, afirmó el profesional.

LA EXPANSIÓN DEL UNIVERSO. Mark Phillips agregó que en los últimos años ha ido en aumento la observación de los exoplanetas, que son sistemas que se encuentran alrededor de otras estrellas. Y en efecto, hay programas que permiten la detección de ellos. “Por ejemplo, funcionan de una manera similar a la técnica que se utiliza en carreteras para detectar vehículos en movimiento. En el telescopio Clay hay un sistema de óptica adaptiva, con el que se puede tratar de ver en forma directa exoplanetas y los discos que se forman alrededor de estrellas jóvenes, donde se forman los planetas. Esto nos permite tener una resolución de imagen superior al del telescopio espacial Hubble”, agregó.

Una de las características de los Magallanes  es que cuentan con una dualidad: pueden obtener imágenes de manera infrarroja como óptica, tanto normal como adaptativa. “Y para medir la velocidad de las estrellas, tenemos un espectrógrafo, que nos permite medir incluso aquellas que son muy pequeñas y hasta mini eclipses. Además de medir el tamaño de planetas y su masa. El próximo desafío es saber si estos planetas cuentan con atmósfera que pueda ser compatible con la vida”, argumentó Francesco Di Mile.

A juicio de Mark Phillips, esto es muy importante ya que permitirá conocer si existe indicación de vida en la composición de la atmósfera, como por medio del oxígeno o el dióxido de carbono. Y no es, necesariamente, la búsqueda de vida entendiéndola como seres vivos. “La única vida que conocemos es la que hay en nuestro planeta, pero tampoco descartamos que haya otro tipo de vida en otros sistemas solares aparte de la tierra”, concluyó.

EL GMT, EL FUTURO. El proyecto “estrella” que se vislumbra para los próximos años es el Giant Magellan Telescope (GMT), que en castellano se conoce como el Telescopio Gigante de Magallanes, y que se ubicará en un terreno ubicado a pocos kilómetros de los primeros gemelos Magallanes.

Destacar que a fines de diciembre de 2015, en un terreno que le corresponde a la Carnegie Institution for Science,  se colocó la primera piedra de lo que será el GMT, proyecto en el que participan varios socios de universidades e instituciones del continente americano.

Su espejo primario de 25,4 metros estará formado por siete segmentos de 17 toneladas de peso y 8,4 metros de diámetro, y capturará seis veces más cantidad de luz para producir imágenes hasta 10 veces más nítidas que las del telescopio espacial Hubble.