Las lecciones del terremoto y tsunami de Coquimbo el 16 de septiembre de 2015

viernes 21 de septiembre de 2018

Las lecciones del terremoto y tsunami de Coquimbo el 16 de septiembre de
2015

Cada gran evento sísmico acompañado de un tsunami en Chile, ha significado lecciones
tanto para el mundo científico como para la normativa y las políticas públicas en el país. El
16 de septiembre de 2015, Coquimbo vivió uno de los mayores sismos de ese año en el
mundo (magnitud 8,4). Se trató de un sismo de contacto entre las placas de Nazca y
Sudamérica, es decir, un sismo inter-placa, cuyo epicentro se ubicó a 42 km al oeste de la
localidad de Canela Baja.
 
A partir de trabajos de investigación, fue posible evidenciar que el tsunami generado por
este terremoto tuvo arribos de las primeras olas en tiempos más cortos que lo observado en
el terremoto del Maule de 2010. De hecho, las primeras olas alcanzaron las costas de la
zona frente a la ruptura sísmica en minutos, tiempo comparable al que se requiere para
procesar la información técnica necesaria para decretar la alerta de tsunamis a lo largo del
territorio.
Una lección importante dejado por este evento es reforzar la educación para la auto-
evacuación de la población costera. Por lo tanto, si el movimiento sísmico dura más de 30
segundos y cuesta mantenerse en pie, las personas ubicadas en el borde costero deben
evacuar en forma inmediata, sin esperar instrucciones, ni alertas de tsunami.
 
Por otro lado, en términos de la duración del tsunami, el terremoto de Illapel de 2015,
confirmó lo observado el 2010, pues nuevamente se registraron inundaciones importantes
incluso varias horas después del terremoto, no siendo necesariamente la primera ola
la más destructiva.
 
El tsunami es un fenómeno que se desarrolla en el tiempo, con varias olas sucesivas cuyo
poder destructivo puede mantenerse incluso varias horas después de ocurrido el terremoto,
por lo tanto el tiempo de espera para volver cerca de la costa, no debe ser inferior a una
hora.
 
El terremoto de Illapel, nos llama a reforzar la educación ciudadana en Chile y a la
preparación para la autoevacuación frente a tsunamis de toda la población. Pero también a
complementar nuestro sistema de alerta de tsunamis con nuevos instrumentos de
observación de la superficie del mar y capacidades de pronóstico en tiempo real, que nos
permita realizar un seguimiento del tsunami durante todo el tiempo que está activo. De esta
manera podremos asegurar que no existan riesgos para la gente y menos que existan
personas que vuelvan a zonas bajas cuando el peligro de inundación sea aún importante.


Rodrigo Cuenfuegos
Director de CIGIDEN y académico de la Facultad de Ingeniería UC