El adiós que sólo Mauricio Salazar merecía recibir en su propia casa
Desde el primer momento de la jornada, cuando se abrieron las puertas de ingreso al estadio La Portada, se sabía que sería una tarde marcada no sólo por el encuentro entre Deportes La Serena y Ñublense, sino también por un hito que era puro sentimiento: el adiós definitivo de Mauricio Salazar a las canchas.
En efecto, el público llegó en masa a acompañar al capitán, portando carteles con el número 18 y el nombre del “Ingeniero”, que cumplió una extensa carrera en el fútbol, defendiendo la camiseta de su amado equipo granate, Huachipato y Audax Italiano.
Parece que fue ayer cuando en agosto de 1997, defendió por primera vez la camiseta del conjunto serenense ante la “U” en el estadio Nacional y la jornada de sábado sería la última ocasión.
512 partidos jugó Mauricio Salazar por Deportes La Serena, donde anotó 129 goles
Cuando los equipos salieron al campo de juego, las miradas estuvieron puestas en el atacante, que en forma espontánea fue el más aplaudido por los forofos granates. Y el “Mauro” no defraudó a los hinchas.
Desde un principio se le vio muy movedizo y comprometido con el trámite del encuentro ante los “chillanejos”, como fue la tónica a lo largo de su carrera, colaborando en la entrega correcta del balón, incluso en la claridad de otorgar la pelota a la zaga si era necesario.
Se le vio concentrado, participativo y muy encarador, buscando con pelotas profundas a Marcos Sebastián Pol y Lucas Cano.
A los 18 minutos del primer tiempo, tras la correcta habilitación de Enzo Ruiz, Salazar corrió por izquierda y dio un pase preciso para Cano, que enfrentó al arquero Sebastián Contreras, vino el rebote y el argentino abrió la cuenta. Fue, sin duda, la acción más trascendente en la que participó el “Ingeniero”, que siguió manteniendo la regularidad y el compromiso en un partido que no brillaba como expresión de fútbol.
“Lo verdaderamente relevante es dejarlo todo en la cancha, identificarse con la gente, con los colores. Creo que eso es lo más importante”, MAURICIO SALAZAR, Ídolo de Deportes La Serena
Vino el pitazo y los quince minutos de descanso serían los últimos de Salazar en toda su vida. Algo que por muchos años fue analizado por Mauricio, pero que después de conversarlo con su familia, se transformó en una determinación definitiva. Eran los instantes finales del goleador granate sobre un césped.
Comenzó el segundo tiempo sin novedades en las formaciones de los equipos, pero a los 66’ se produciría el momento histórico para la vida de cualquier jugador de fútbol: su última salida de un campo de juego. Las estadísticas dirán que fue reemplazado por el número 10, Camilo Gaínza, quien fue el depositario de los primeros abrazos para un hombre que se entregó siempre y por entero al equipo de sus amores, el que lo formó y le dio la oportunidad de ser un profesional del fútbol.
La historia también dirá que, lamentablemente, el capitán granate no se pudo despedir de las canchas con un buen resultado, ya que finalmente Deportes La Serena cayó por 1-2, pues Ñublense anotó mediante Emiliano Pedreira y Federico Mateos y se llevó puntos que para ellos son un tanque de oxígeno pensando en la lucha por la permanencia en la Primera B.
Sin embargo, ese revés deportivo pasó a segundo plano una vez que sonó el pitazo del árbitro Rafael Troncoso, pues se dio paso a los reconocimientos y homenajes.
LA HORA DE LOS APLAUSOS.
En el centro de la cancha, el plantel de jugadores, el cuerpo técnico, los dirigentes, la estructura organizativa del estadio La Portada y también el alcalde de La Serena, Roberto Jacob, acompañaron a Mauricio Salazar.
Sus compañeros le regalaron una camiseta autografiada por todos, la barra “Los Papayeros”le hizo entrega de otra camiseta, donde se destacó la entrega del “Ingeniero”.
También se le otorgó un reconocimiento con parte del césped del estadio La Portada, además de un asiento simbólico con su nombre, por lo que la presencia de Salazar en los encuentros del conjunto granate está asegurada de por vida.
Pero quizás el momento más emocionante fue cuando se supo por medio de los altoparlantes que el edil serenense oficializó que el codo sur del recinto de avenida Estadio pasó a llamarse desde ese momento “Galería Sur Mauricio Salazar Durán”. Eso, sin lugar a dudas, estremeció al capitán, que no paró de llorar de emoción.
Luego se acercó precisamente al codo que llevará su nombre, donde los barristas granates lo abrazaron con mucho entusiasmo, al punto de compartir con ellos en la misma galería, para luego saludar al resto del estadio en una vuelta olímpica verdaderamente emocionante.
“Uno cuando empieza a jugar fútbol no espera ciertas cosas. Me voy contento por el cariño de mis compañeros y mis excompañeros, de la gente y el gesto del alcalde. La verdad es que emocionó mucho”, subrayó el goleador.
Si bien es cierto no pudo jugar en la Selección o hacerlo en el extranjero, ni tampoco obtuvo títulos, está convencido de que es muy gratificante haber defendido sobre todo la camiseta de sus amores. “Tenemos más de 60 años de historia y es verdad, los títulos en general son pocos. Hay mil problemas. No importa mucho eso. Creo que lo verdaderamente relevante es dejarlo todo en la cancha, identificarse con la hinchada y con tus colores. Me parece que eso es lo realmente importante. Con eso me doy por pagado”, concluyó. 3803i