Fin del toque de queda: Discoteques y pubs reactivaron la bohemia serenense
Finalmente tras más de un año de vigencia, el estado de excepción constitucional llegó a su fin este jueves y con él, el termino también del toque de queda.
En este contexto, El Día hizo anoche un recorrido por los principales locales nocturnos de La Serena, los que ahora podrán atender público durante la madrugada, permitiendo de esa manera que una mayor cantidad de personas se acerquen hasta sus dependencias para pasar una noche de diversión y relajo, aumentando así su clientela.
Así al menos lo ve Ricardo Álvarez, propietario de Club Oxígeno, quien señala que “las expectativas ante el fin de toque de queda por un lado son positivas porque vamos a aumentar los horarios de trabajo, y para nuestro local, que inicialmente era una discoteca y ahora es un restorán y restobar, la extensión nocturna es provechosa, porque es un local reconocido en el mundo nocturno”.
Para Álvarez un punto positivo que es una mayor extensión horaria permitirá “ofrecer más trabajo a la gente de la zona”.
Esperanzador es el panorama también para Pía Lenck, dueña del Pub Restorán New Pirats, quien se muestra ilusionada por el fin del toque de queda, ya que “por fin la ciudad se va a liberar y todo el mundo va a salir a celebrar hasta tarde. Por fin la juventud y todos se van a poder juntar y celebrar hasta altas horas de la madrugada”.
Desde el punto de vista económico además, es para ella el fin de un periodo de fuertes estrecheces. “Esperamos que ahora podamos hablar de recuperación de verdad y que los números nos acompañen”, agrega.
Otros locales que esperaban ansiosos este avance eran los clubes nocturnos. La disco Arcángel de La Serena, hoy adaptada a restobar, funcionó anoche en horario extendido, con DJ en vivo y su característico shows de drags. También abrieron sus puertas Sunset Beach y Living Loft, de Insomnio Group.
Adaptación
No obstante el entusiasmo, es claro que la esperada “normalidad” para el rubro de los locales nocturnos no llegará inmediatamente.
Como se detallaba al inicio de la nota, son varios los factores que impiden un retorno, por ejemplo, a los horarios pre pandemia: los hábitos de la gente adquiridos durante la pandemia, las restricciones sanitarias que aún se mantienen y la falta de personal.
Así, mientras algunos locales se lanzarán con todo a atender durante la madrugada (en el caso de Oxígeno, domingo y jueves hasta las 4 de la mañana, y viernes, sábado y vísperas de feriados hasta las 5, y en el caso de New Pirats, los jueves, viernes y sábado, desde las 13 horas hasta las 4 de la mañana, y domingo, lunes, martes y miércoles hasta las 2), otros locales prefieren ir abriendo de a poco sus locales, y según el flujo de demanda que observen.
Es el caso del Pub Duna, en Coquimbo, cuya administradora, Janiver Moraga, explica que en estos momentos, la idea “es remontar un poco el público, la música en vivo y enfocarnos más ahí, porque el sello Duna se focaliza justamente en la música en vivo, en lo que es rock, metal, black metal (…) Los tiempos que estábamos montando por banda eran casi media horita, 20 minutos. Entonces la idea es que ahora ellos puedan tocar tranquilos y la gente pueda salir con tranquilidad. Estamos con la fe de que va a salir más público, de que vamos a repuntar un poco más”.
De momento, para este viernes y sábado, el Duna funcionará hasta las 4 de la mañana, mientras que durante la semana el cierre será a las 23 horas, aunque el objetivo es que el público se vaya acostumbrando nuevamente a salir. De esa manera se podría ir pensando en extender el horario hasta más tarde.
Distinto es el caso para el Pub Rock y Sicodelia, uno de los locales que no volverá a su antiguo horario de cierre pre pandemia (5 de la mañana), sino que ahora cerrarán a la 1 de la madrugada.
Fernando Lobos, administrador del local, explica que ello se debe a que antes “trabajaba solo acá y tenía gente contratada. Pero lamentablemente, producto de la pandemia, tuvimos que despedir a todos. Luego volvimos, y ahora atendemos con mi padre y mi madre. Acá yo hago de todo, garzoneo, preparo los eventos, arreglo los escenarios, mientras que mi mamá está en la caja y mi papa está en la barra”.
Ante la falta de personal explica “decidimos seguir igual como funcionábamos hasta ahora. Es decir, abrir a eso de las 5 o 6 de la tarde, pero a la 1 de la mañana se cierra para poder descansar. A la 1 se cierra la venta, y a la 1:30 ya no tiene que haber nadie para que a las 2 de la mañana nos podamos ir, pues la verdad, hasta ahora yo veo bien difícil que volvamos a contratar gente como la que teníamos antes”.
No obstante dice, todo dependerá de cómo se desarrolle el flujo de público.