The International School La Serena
La convivencia como acuerdo y meta de toda la comunidad TISLS
Planes de promoción y prevención de la salud mental desde el nivel preescolar hasta cuarto año medio, ejecución de acciones de evaluación individual y grupal, planes de seguimiento y abordaje de dificultades de aprendizaje y conducta escolar, son algunas de las funciones que desempeña Alejandra Söhrens, de la Unidad de Formación, Desarrollo y Convivencia Escolar de The International School La Serena (TISLS).
Para la profesional, la convivencia escolar es un desafío, pero a la vez una gran responsabilidad. “La convivencia es para toda la vida y en todo ámbito de cosas. Si nosotros formamos bien a los niños y niñas en convivencia escolar, en el futuro serán personas que nos ayuden a vivir mejor. Así que, si podemos vivir mejor acá en el colegio, podremos vivir mejor en sociedad, es lo ideal para todos”, señala Alejandra Söhrens.
Ser una comunidad es un desafío que debe involucrar a todos los integrantes de la comunidad TISLS. Encuestas a los alumnos de cada curso, así como un trabajo focalizado con los profesores y, gradualmente con los apoderados, forman parte de las intervenciones que está implementando el colegio.
“La salud mental de los alumnos ha sido un sello de la rectora, Verónica Opazo Neumann, y eso es súper importante para todos los niños y niñas. Hay que preocuparse de la convivencia y de la aceptación, de una convivencia pacífica y feliz, porque eso te ayuda a aprender mejor. Parte con conocer a los niños desde que ingresan, en sus debilidades y fortalezas y, desde allí, vamos abordando todas las temáticas. Para eso, tenemos todo un programa de trabajo que implica entregarles herramientas a los profesores para que puedan conocer a los niños, no sólo en términos de habilidades académicas, sino también socioemocionales”, explica la profesional.
En cuanto al proceso de intervención con las y los estudiantes, Alejandra Söhrens lo grafica de la siguiente manera: “tenemos todo un programa para conocer a los niños con instrumentos que son de observación libre y otros de observación estandarizada, que están validados por algunos autores, universidades y a veces entre nosotros también los vamos modificando. Entonces, uno va viendo qué es lo que hay que potenciar en cada estudiante, cuáles son las cosas que hay que prevenir o desarrollar”.
Por otro lado, añade que “también hacemos actividades que apunten al desarrollo en dos aristas: promoción y prevención. Por ejemplo, actividades formativas en valores, de convivencia, de buen trato, que los niños aprendan a distinguir las emociones y a expresarlas, saber que ninguna emoción es mala, incluso la rabia, el miedo, la ira, sino que nos dicen que algo nos está pasando y que tenemos que solucionar. Entonces, tratamos de hacer actividades que vayan ayudando a los estudiantes a formar su desarrollo emocional, para que pueda ser un alumno productivo y que esté feliz. Lo otro, es prevenir, vislumbrar cómo ayudarlos a que manejen de mejor manera algunas dificultades que tengan. Entonces, la prevención y la promoción del desarrollo integral van de la mano”, recalca.
El gran objetivo de TISLS en el ámbito de convivencia escolar es tener metas y roles compartidos. Una comunidad que logra acuerdos consensuados para lograr estos objetivos, siempre con foco en el buen trato y el autocuidado.
Y es precisamente ahí donde surge el rol de los apoderados, como parte activa de la comunidad. “Vamos incorporándolos, realmente los hacemos partícipes de esto, que vayan conociendo a sus hijos porque son súper importantes en esa cohesión. Necesitamos que los papás sepan cuáles son las metas del curso, ya que el colegio lo hacemos entre todos”, agrega.
Alejandra Söhrens define que, para TISLS, la clave de la convivencia escolar es el desarrollo emocional. “No sólo a nivel de colegio, sino que a todo nivel. Educación en emociones y en el buen trato, a diario y a través de las asignaturas es fundamental. Es importante que el aprendizaje emocional sea transversal al currículum escolar. Hay que educar en emociones, en cómo resolver los conflictos a todo nivel, de acuerdo a la edad. Promover el desarrollo de los niños y apuntar a la buena convivencia. Es un trabajo del día a día, muy comprometido y muy especializado”.