Crímenes cometidos en los años 90

Los 4 intentos fallidos de libertad condicional del "Chacal de Alcohuaz"

Juan Salvo permanece en el Centro de Detención Preventiva Santiago Sur (ex Penitenciaría).
viernes 01 de septiembre de 2023

Más de 30 años han pasado desde que la Región de Coquimbo fue aterrorizada por dos nombres, que llenaron las páginas policiales en la década de 1990. 

Y es que, pese al tiempo transcurrido, las personas todavía tienen en sus retinas los nombres de Juan Domingo Salvo Zúñiga y Marcelo Tobar, conocidos por sus brutales asesinatos que aterrorizaron a toda la comunidad de la zona. 

El nombre de Juan Domingo Salvo Zúñiga, conocido como el “chacal de Alcohuaz”, también perdura en la memoria colectiva, esta vez, del valle de Elqui. 

En 1990, Salvo Zúñiga cometió un cuádruple asesinato que conmocionó a la nación, acabando con la vida de Antonia Cabrera Gómez y sus tres hijos, al golpearlos con un hacha. Inicialmente condenado a muerte, la pena se modificó a 80 años de cárcel debido a un indulto del entonces Presidente Patricio Aylwin.

El oscuro pasado de Juan Domingo Salvo Zúñiga incluye un anterior homicidio en 1975: la de su propia hermana, crimen por el que cumplió 10 años de presidio.

Aunque han pasado más de tres décadas desde los trágicos hechos, los habitantes del valle de Elqui todavía recuerdan al “chacal de Alcohuaz” y esperan que nunca recupere su libertad.

Hace unos años surgió el rumor de que algunas personas lo habrían visto  viviendo en la zona de Vicuña, pero fueron afirmaciones sin fundamentos, ya que el criminal sigue detenido en la capital.  

Según pudo corroborar El Día, Juan Salvo permanece en el Centro de Detención Preventiva Santiago Sur (ex Penitenciaría). Durante los últimos dos años, ha solicitado en cuatro oportunidades la libertad condicional, la cual ha sido rechazada. 

Desde Gendarmería precisan que la libertad condicional es un derecho de todas las personas privadas de libertad que cumplen con los requisitos establecidos en la ley, y que esta institución tiene la obligación de presentar dichos casos ante la comisión de jueces correspondiente, por lo que es el Poder Judicial quien concede la libertad.

Mientras tanto, la sombra de los crímenes siguen siendo parte de la memoria colectiva de las localidades en que estos hechos ocurrieron, en donde no se olvida el impacto mediático que tuvieron y el dolor de los familiares de las víctimas.