por el costado derecho del Parque Coll
La historia de Cristian Estrada, el misterioso constructor de piedras en La Serena
Por: Luis González
Si alguna vez ha pasado por la avenida 18 de Septiembre en el sector de La Antena de la ciudad de La Serena, probablemente ha podido apreciar, por el costado derecho del Parque Coll, unas inusuales estructuras hechas solo con piedras, o incluso haya observado, durante la noche, a un hombre adulto, agachado en el suelo realizando sus misteriosas creaciones.
Si se llegó a preguntar “¿quién es la persona detrás de estas pintorescas estructuras repartidas a lo largo de la carretera?”, pues se trata de Cristian Estrada, un hombre de 60 años, oriundo de la ciudad de Puerto Varas de la Región de Los Lagos, que vive hace cuatro años en una carpa al interior del parque serenense. Dice que dejó atrás su vida en el sur del país que compartía con cuatro hermanas, siendo él, el mayor.
Así, don Cristian nos invitó a pasar a su pequeño espacio. Fuimos apreciando la gran extensión de muros de piedras y monolitos que rodean su carpa, donde se trasmite la sensación de estar viendo una parte de alguna ciudad antigua o un monumento prehistórico.
Tras aceptar hablar, después de un par de intentos fallidos, Estrada nos cuenta que “sinceramente en ninguna carretera de Chile se ve esto”.
Relata que ha recorrido varias ciudades del país y que lleva más de 10 años viviendo en las calles. Asimismo, cuenta que estudió ingeniería en la Universidad Federico Santa María.

“Acá tiene una persona que es humilde. Yo llevo como 10 años viviendo en la calle. Yo soy del sur, de Puerto Varas, soy patiperro. He conocido todo Chile, caminando y con gente que me llevaba a todas partes”, relata.
Luego de eso comenzó a trabajar en una fábrica en el sur de país, pero un día no quiso trabajar más y comenzó su vida callejera. “Yo antes trabajaba, era ingeniero y echaba la talla con mis compañeros. Un día dije, no trabajo más, la plata no lleva a la felicidad, solo lleva a la estabilidad no más. Cuando tú tienes plata, más vas a querer. Yo soy feliz aquí, es otro mundo, otra vida, más tranquilo. Me levanto a la hora que quiero, cuando no tengo que comer me meto en la basura. De repente hay comida que está con hormigas y yo la limpio. Así son mis días”, explica.
El “tatita”, como es conocido por las personas del sector, lleva casi un año durante todas las noches realizando estas construcciones con piedras de diferentes tamaños. Él explica que no tiene una respuesta clara de por qué realiza esta labor a pesar del tiempo que lleva haciéndolo. “Yo nunca hice esto, nunca en mi vida. Mire, hasta el día de hoy me pregunto todas las noches de por qué lo hago”, reconoce.
Para don Cristian, el apilar piedras y darle una forma simétrica es casi un don, pues “todos tenemos un don en la vida. Mire, el don que me dio a mí (apuntando a las construcciones que realizó en la noche anterior), aquí me tiene. Quiero ser el hombre más conocido de Chile. Ese es mi don”.
Dice que durante este tiempo, cuando sale del parque a pedir dinero, muchas personas le han preguntado si él es el que realiza las construcciones. Cuando les responde que sí quedan asombradas. Muchas de ellas lo felicitan y le entregan dinero. “Sabe que todas las personas que pasan cuando voy a pedir unas monedas por acá y me dicen, ‘usted es el que hace las piedras’, me felicitan. La gente valoriza lo que hago y me dan unas monedas, porque ven todos los días por las noches hacer las construcciones”, afirma.
Para realizar estas obras, don Cristian primero limpia el sector y cruza al otro lado de la carretera para buscar rocas de diferentes tamaños. Luego, se queda hasta altas horas de la madrugada colocando cada una de las piedras, desde las más grandes hasta las pequeñas.
“Yo las recojo acá mismo. Cruzo la carretera y me queda hasta las 3 o 4 de la mañana. Es mejor en la noche porque hay poco trayecto de los autos. Es más tranquilo, más concentración para mí “, dice.
En promedio, se demora cuatro horas por cada una de las obras, pero hay días en que puede llegar a demorar menos tiempo. Explica que él no tiene un diseño pensado con anticipación sino que a medida que va colocando las piedras, le va dando las formas.
En esa misma línea, Cristian nos cuenta que, mientras está realizando las obras, si una piedra se cae dos veces de manera seguida, eso significa que dicha piedra está rechazando esa posición. “Le cuento un secreto. A mí la piedra me transmite, me habla. Cuando la piedra se cae dos veces, para mí significa que ese no es su lugar”, asevera.
Cerca de la carretera, Estrada ha hecho estructuras como pequeños muros, monolitos de diferente altura e, incluso, creó una cruz sobre el suelo. Dentro del parque, además, se puede apreciar una gran extensión de muros hechos de piedras de diferentes tamaños. Además, hay más de 20 monolitos de diferentes tamaños. “La gente queda asombrada lo que tengo arriba, vienen acá abajo y quedarían más asombradas”, afirma.
Cristian se ve firme, a ratos cómodo y no piensa en parar. “Yo hasta el día de hoy no sé porque lo hago, yo me pongo a llorar. El de arriba me tiene acá. Ya va llegar el día menos pensado”, anunció.