COMO UNA ALTERNATIVA ECOLÓGICA QUE EVITARÍA EL USO DE VENENOS QUÍMICOS
Promueven el uso de nidificadores de aves de rapiña para el control de roedores
El control de roedores en predios agrícolas no siempre se debe combatir con elementos químicos. Al menos así lo consideran ambientalistas de la Región de Coquimbo y de la Región Metropolitana, quienes han conseguido en las aves rapaces un aliado natural para la reducción de la amenaza.
El gestor ambiental y educador de la provincia del Limarí, Jorge Castro, señaló a El Día que una recomendación muy válida para garantizar el control de roedores y evitar el uso de raticidas químicos, es el uso de aves de caza, que ayudan además a mantener la biodiversidad en ambientes naturales.
Aunque advirtió que debido a las condiciones naturales, y la poca disponibilidad de árboles con oquedades en los que puedan establecerse, las aves de rapiña intentan ocupar edificios viejos, palmeras altas, y algunas otras estructuras hechas por el hombre, pero que no resultan suficientes ni convenientes.
“Lo que hemos intentado implantar en la Región de Coquimbo es la ins- talación de cajas nidificadoras para ayudar a las aves de rapiña que no tienen donde nidificar naturalmente. Debido a la tala de sus árboles, y que cada vez hay menos árboles grandes en las zonas naturales, es por lo que estas aves tienen que migrar de las zonas de cultivo, y los roedores que son sus presas. Entonces se pueden reproducir sin un depredador que los controle”, señaló Castro.
Precisó entonces que mientras menos lechuzas hay en un campo, más ratones habrá en los sembradíos.
“Estas aves son eficaces cazadoras nocturnas, siendo su especialidad los roedores. Así que pueden imaginar todos los beneficios que trae tener este tipo de ave cerca de las plantaciones, ya que es un aliado que van a tener para el control de los roedores, ya que cuando estos proliferan son una amenaza para las cosechas, sobre todo para las frutas, para el maíz o para el pepino, pues cuando los roedores la muerden queda estropeada y ya no sirve para el consumo humano”, apuntó.
Agregó que cuando un roedor muere envenenado por un producto químico, también puede enfermar al depredador o a los polluelos de éste, creando un riesgo de infección en la cadena trófica.
INQUILINOS
Indicó en tanto, que las cajas nidificadoras que han instalado, sobre todo en los sectores de Cerrillos de Tamaya y zonas aledañas, se realizan con madera o materiales reutilizados y que tienen unas medidas variables según la especie que esperan pueda utilizarlos para nidificar.
Las medidas rondan entre los 40 a 60 centímetros por cada lado, según se destine a lechuzas, cernícalos, chunchitos u otras aves.
“Además de la instalación de las cajas nido, también es recomendable instalar posaderos para el descanso de este tipo de aves, para que los puedan utilizar para divisar a sus posibles presas y así se les hace más fácil el acecho y cacería de los roedores en campo abierto. Yo he hecho muchas de esas instalaciones por iniciativa propia en los campos de Cerrillos de Tamaya, y los ocupan cernícalos o lechuzas. Hemos tenido muy buenos resultados y con eso las aves se garantizan un lugar desde donde pueden cazar”, destacó.
En ese sentido apuntó que una de las cajas que hicieron con los niños del colegio de Cerrillos de Tamaya, y que instalaron cerca, está ocupada actualmente por una familia de lechuzas.
EXPERIENCIA CENTRAL
En tanto, Alfredo Sagredo, especialista en el criadero de aves rapaces de Curacaví, en la provincia de Melipilla, en la Región Metropolitana, relató su experiencia al respecto, apuntando que ésta es una excelente manera de control biológico de plagas.
“Yo comencé haciendo una prueba en mi casa hace unos siete años, cuando instalamos una caja nido la cual funcionó con mucho éxito. Cuando la instalamos se acercó ‘al tiro’ una pareja de cernícalos y tuvieron cinco crías. Incluso hice otro proyecto para instalar cámaras dentro de las cajas nido para ver la actividad de las aves y conocer a profundidad qué tipo de alimentación le estaban dando a las crías, los tiempos y costumbres de incubación y otros detalles de las parejas que estábamos monitoreando”, indicó.
Destacó que básicamente trabajan con cernícalos, lechuzas y chunchitos, que son las aves rapaces que se ven en la zona central, y que han instalado estos elementos en predios agrícolas, condominios y empresas de diversos tipos, además de ofrecer charlas educativas en distintas instituciones.
“Esta propuesta tiene un objetivo ecológico, porque sabemos que para muchos fundos agrícolas el único método de control de roedores es el uso de químicos, y nosotros lo que queremos es que se cambie ese tipo de control que no es selectivo, que se cambie la mentalidad para la instalación de este tipo de cajas nido, ya que las lechuzas por ejemplo, permiten un control natural ya que pueden mantener a raya a los roedores, logrando así un control biológico de los ratones”, subrayó. Destacó que la experiencia que han tenido con agricultores que han aceptado la propuesta, ha sido muy positiva, porque se ha podido controlar de manera natural algunas amenazas para las siembras.
“Por ejemplo los cernícalos ahuyentan a las aves pequeñas que dañan las frutas, como los cerezos, porque cuando la fruta está madura las aves comienzan a picotearlas y en ese caso la cereza ya no puede aprovecharse”, apuntó.