¿Cuánto más deben esperar?

Familia de La Serena lucha por conseguir una bomba de insulina para su hijo Franklin

Franklin Rojo, de 8 años, tiene diabetes tipo 1 y su familia enfrenta obstáculos para acceder a su tratamiento, incluyendo la falta de insumos y trabas en la postulación a una bomba de insulina. Para costear los gastos, han organizado rifas y bingos, mientras buscan visibilizar la difícil realidad de muchos niños con esta enfermedad.
viernes 07 de febrero de 2025

Por: Fernanda Baeza

Franklin Rojo Vergara, fue diagnosticado con diabetes tipo 1 en mayo de 2023, cuando tenía 7 años. En conversación con diario El Día, Cinthya López, madre de Franklin nos comenta qué,  su diagnostico fue crítico, ingresó a urgencias del Hospital de La Serena con una glicemia extremadamente alta.

La falta de camas en la UCI pediátrica sumió a su familia en la incertidumbre, sin saber si encontrarían un lugar adecuado para estabilizarlo. Finalmente, se habilitó una cama en la UTI, donde permaneció hospitalizado durante 12 días, enfrentando complicaciones que pusieron en riesgo su vida.

Desde entonces, la rutina de Franklin y su familia cambió por completo. Su madre, Cinthya, ha debido acompañarlo diariamente al colegio para garantizar que reciba los cuidados necesarios ante cualquier alteración en sus niveles de azúcar, que siguen siendo inestables.

"Fue un proceso difícil porque los profesores y compañeros también tuvieron que adaptarse, tanto en la alimentación como en las actividades diarias. Yo debía medirle la glicemia constantemente, calcular sus porciones y llevarle su almuerzo al colegio", relata su madre.

Actualmente, Franklin utiliza un sensor de glicemia que debe renovarse cada 14 días, pero el hospital no siempre cuenta con stock, lo que obliga a su familia a costear los insumos, cuyo precio es elevado.

"A veces él mismo se pregunta: '¿Por qué yo tengo diabetes?'. En el colegio recibe apoyo psicológico, y como familia hemos estado con él en todo momento. Pero nunca ha tenido glicemias realmente estables. Hubo días en que se descompensaba y yo debía ir al colegio a buscarlo para caminar juntos y estabilizar su azúcar. Muchas noches no dormíamos, porque su glicemia estaba demasiado alta o baja y tenía que estar pinchándolo para regularla", comenta su madre.

La lucha por una bomba de insulina

Con la esperanza de mejorar la calidad de vida de Franklin, su familia ha consultado sobre la posibilidad de acceder a una bomba de insulina, un dispositivo que le permitiría un mejor control glicémico y reducir las inyecciones diarias.

Sin embargo, el Hospital de La Serena no postula a los pacientes a este beneficio a través de la Ley Ricarte Soto, lo que obliga a la familia a gestionar el proceso en el Hospital de Coquimbo, aumentando la dificultad del trámite.

"Para nosotros, la bomba de insulina significaría una gran diferencia. Sus glicemias estarían más reguladas y evitaría múltiples inyecciones al día", explica su madre.

El costo del tratamiento bordea los 600 mil pesos, mientras que Franklin solo recibe una pensión duplo de 20 mil pesos. La familia ha realizado diversas actividades, como bingos y rifas, para cubrir los gastos de los insumos que el hospital no puede entregar debido a la falta de stock.

A esta difícil situación se suma el diagnóstico de RVU grado 1 de su hermana menor, de 5 años, lo que implica controles médicos constantes y gastos adicionales para la familia.

Con este testimonio, la familia de Franklin busca visibilizar no solo su caso, sino el de muchos niños con diabetes tipo 1 que enfrentan barreras en el acceso a tratamientos esenciales. Su lucha no es solo por él, sino por todos los niños que necesitan mejores condiciones de salud en el sistema público.