VÍCTIMAS RELATAN AL MENOS TRES FORMAS DE ENGAÑO
Los diferentes “modus operandi” de la estafadora que hace de las suyas en La Serena
Daniela es una joven arquitecto venezolana que llegó a La Serena a finales de 2017 con el sueño de conseguir un lugar estable en el que pudiera poner en práctica su carrera y sus habilidades. Su primera oportunidad de trabajo resultó ser una estafa en la que no solo no le pagaron por su trabajo, sino que la involucraron en una trama en la que las demás víctimas la veían como cómplice del delito.
“Cuando llegué a La Serena comencé a buscar trabajo por aplicaciones y páginas web. Vi una publicación de una empresa que estaba buscando un arquitecto que diseñara espacios y que fuera especialista en diseño interiores y mobiliarios, y como era mi perfil postulé mi currículo.
En diciembre de 2017 esta señora me contactó, para entrevistarme, porque tenía un trabajo para mí. Me llamó y me dijo que era la dueña de la empresa y que tenía sede en Santiago, y que como no tenía oficinas en La Serena, la entrevista de trabajo me la iba a hacer en una cafetería ubicada en el centro”.
Al final de la entrevista le ofreció alrededor de 550 mil pesos -para comenzar- y que iniciarían con un primer edificio ubicado en Amunátegui con Balmaceda. Se trataba de la Casa Carmona, que en ese momento estaba deshabitada y en arriendo.
“Esta señora decía que arrendaba los locales, le pedía la llave a los arrendadores para mostrar el proyecto que ella tenía y me contrató para que hiciera la planimetría, el modelado 3D del proyecto y toda la distribución del espacio que le ofrecería a los futuros arrendatarios. Entonces cada local tendría unas dimensiones específicas con mobiliario de acuerdo al rubro que iban a tener.
En ese momento unas 14 personas aproximadamente, no solamente de La Serena sino de otras ciudades y regiones, estaban interesados en arrendar allí. La información estaba publicada en algún lugar para que supieran sobre ese proyecto, así que las personas incluso viajaban a La Serena a ver los locales, y al llegar lo que veían eran los planos que yo había hecho”, contó Daniela a El Día.
Indicó que en ese momento la mujer ofrecería cada local en poco más de un millón de pesos, y que para reservarlo pedía al menos la mitad del monto.
“Recuerdo que también ‘contrató’ a un administrador de empresas que manejaba los locales, y a un contratista que haría las labores. Incluso había pedido los permisos de remodelación interior en la Municipalidad, así que cuando un cliente venía, nos veía trabajando a un arquitecto, a un maestro y a un administrador, y mostraba las solicitudes hechas.
Cuando pasó el mes, la señora me dio una tarjeta de débito y me dijo que me avisaría cuando se hiciera efectivo el pago para que retirara el dinero por cajero automático. Pero eso nunca pasó. Dos días después, una clienta me llamó molesta para acusarme de estafadora, porque la señora no le respondía, y fue cuando entendí que yo también había caído en una trampa”.
Precisó que en ese momento -además de no pagarle al administrador y al maestro- defraudó a unas 14 personas con montos entre los 500 y los 700 mil pesos por cada una. Y luego, simplemente desapareció.
“Yo tenía mucho miedo, lloraba mucho porque nunca había estado en un problema legal y ahora me estaban acusando de estafadora. Cuando fui a la PDI a poner la denuncia me dijeron que ya la señora era una ‘cara conocida’ que tenía acusaciones de estafa desde hace varios años, y que incluso recientemente había engañado a una familia con 14 millones de pesos.
En ese momento ya la señora estaba preparando otra estafa en otro local muy reconocido y pudimos alertar a los dueños. Yo nunca más la vi. Pero sí me dijeron que la han visto en La Serena varias veces, sobre todo en época de verano”, narró la joven.
FIESTA INOLVIDABLE
El caso del que fue víctima Noemí fue completamente diferente al de Daniela.
En febrero de 2019 Noemí buscaba una casona para arrendar en las afueras de La Serena, ya que estaba organizando la fiesta para celebrar los 60 años de su mamá y no quería que la ocasión pasara desapercibida.
“La señora publicó en alguna red social una casa para eventos y celebraciones y yo la encontré muy bonita, ya que era para Altovalsol y se veía en buenas condiciones. Confié plenamente en la publicación y lamentablemente no la fui a ver, porque uno cree todavía en la gente.
En ese momento le transferí 120 mil pesos para reservar la fecha. Cuando llegó el momento de la fiesta y ya teníamos organizado todo para el cumpleaños, nunca más me pude contactar con la señora, y ahí fue cuando entendí que la señora me había estafado”, señaló Noemí.
Relató que con los comprobantes de transferencia -a nombre de Viviana Pino- hizo la denuncia y que incluso tenían que asistir a una audiencia, pero la señora nunca apareció.
“Por el dinero me daba lo mismo, pero es que juegan con el sentimiento de las personas. Nosotros íbamos a celebrar el cumpleaños número 60 de mi mamá y no pudimos hacer nada”, lamentó la víctima.
AGENTE MINERA
A los modus operandi ya descritos se le suman el ofrecimiento de casonas para veraneantes, y una por la que fue detenida en días recientes: se hizo pasar por agente minera y defraudó a un hotel del centro de La Serena por más de tres millones de pesos con una estadía de más de cuarenta días con los servicios de comida incluidos, que luego supuestamente pagaría la empresa minera del norte.
Tras la denuncia presentada por la representante del hotel, la estafadora fue detenida recientemente, ya que pesaban sobre ella tres órdenes de detención pendientes, una del Juzgado de Garantía de Viña del Mar y dos del Juzgado de Garantía de La Serena.
Sin embargo, luego de ser presentada en el control de detención -en ambas jurisdicciones- quedó en libertad ya que las causas por las cuales se le requería, estaban prescritas.
Pero quizás la estafa más grande, con la que incluso ha recorrido el centro y el sur del país, es por presentarse como representante de una marca y ofrecer franquicias de comida en centros educativos y colegios, según explicó el inspector Francisco Álvarez García, de la Brigada de Delitos Económicos de la Policía de Investigaciones de La Serena.
“En las instituciones, principalmente universidades y colegios, ofrecía proyectos de inversión para cafeterías, con equipamiento y personal para trabajar en ellas, y cuando había convencido a sus víctimas, pedía un adelanto de cinco a siete millones de pesos para iniciar las obras.
Una vez que recibía ese primer pago y se concretaba la transferencia, desaparecía y nunca más respondía a sus inversionistas”, detalló Álvarez.
La mujer ha registrado denuncias y detenciones desde 2009. Hasta ahora acumula un perjuicio económico de más de 150 millones de pesos.